<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907</id><updated>2012-02-16T21:19:46.865+01:00</updated><category term='farmacia'/><category term='sector profesional'/><category term='reflexión'/><title type='text'>P l a n e a n d o</title><subtitle type='html'>El blog Planeando se actualiza periódicamente y recopila o amplía los artículos publicados en la sección del mismo nombre de la revista El Farmacéutico. El objetivo es establecer un diálogo con los lectores, incentivar el debate, la reflexión y favorecer la interrelación entre los profesionales farmacéuticos</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>98</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-4808853331456359018</id><published>2012-01-19T16:12:00.003+01:00</published><updated>2012-01-20T08:56:31.564+01:00</updated><title type='text'>Salmorejo</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-xtYUmSfzzrU/TxgzPhrcMKI/AAAAAAAAAfc/ZfHCoqHyodY/s1600/planeando465.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 248px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-xtYUmSfzzrU/TxgzPhrcMKI/AAAAAAAAAfc/ZfHCoqHyodY/s320/planeando465.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5699361670268989602" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;Las virutas de jamón y de huevo duro salpican la majada de miga de pan, sal, aceite, ajo y tomate. El plato de salmorejo es un cuadro abstracto de sabor árabe en su origen, antiguo, pero con el toque atrevido del rojo aportado por el licopeno de la hortaliza venida del nuevo mundo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;Un plato clásico, claro, pero complejo. Un plato de verdad, en el que las apariencias no engañan, pero que precisa de paciencia para entender toda su dimensión, la mezcla del trigo, del aceite y la sal del viejo mundo con los frutos del nuevo, algo parecido a mi &lt;i&gt;pa amb tomàquet&lt;/i&gt;. Hoy es un día en el que me apetece comer platos auténticos, en el que lo aparente se convierte en farragoso. Un buen día para tener una conversación franca con mi compañero de mesa, ahora que los dos sabemos el terreno que pisamos. El ambiente del restaurante es adecuado para la ceremonia, es acogedor, sin florituras, de esos sitios que llevan con dignidad el nombre de comedor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;– ¿Por qué estudiaste medicina?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;– No lo sé realmente, las ciencias de la vida eran lo que me gustaba de joven, pero la muerte y el padecimiento siempre me han asustado. Soy de esos médicos a los que les gustaría que no existieran los enfermos. Seguramente por eso me dediqué a la gestión sanitaria y a la consultoría. Tuve suerte, mi padre tenía contactos en el mundo de la industria farmacéutica y desde allí me decanté por el mundo de la gestión. Eran tiempos en los que los jóvenes lo tenían más fácil que ahora.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;– A mi me gustaban la química y la biología, no me matriculé en la facultad de químicas porque tuve miedo. Miedo de no poder con las matemáticas. Probablemente me habría dedicado a la bioquímica. Mi madre tenía una farmacia, pero nunca pensé que ese sería mi camino. Yo también tuve suerte. Es sorprendente comprobar como la vida te va llevando. ¿No tienes la sensación de navegar por un río?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;– No pienso mucho en todo eso. Todo lo que estudié y muchas de las cosas que aprendí y la gente que conocí son parte de lo que ahora soy, eso es lo que me importa. La vida que no he vivido no existe. Ahora a ti te toca superar una crisis que está afectando la economía de tu farmacia y a mí buscar clientes que quieran que les asesore. ¿No crees? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;– Puede que dedique demasiado tiempo a revisar mi vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; letter-spacing: -0.4pt; "&gt;– Yo no he querido decir eso. Ni lo critico, ni mucho menos lo menosprecio. Sencillamente te cuento mi receta para avanzar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;No me suena a disculpa, ni a frase hecha. Me cuenta su verdad, su receta. Yo no sé si la tengo tan clara.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;– Por cierto, Carmen, la cocinera, tiene una receta del salmorejo que se parece tanto a la de mi madre…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;Matías prefiere cambiar de tema. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;– Está realmente bueno. No hay mucha gente en el comedor. La crisis se nota, el consumo se retrae. ¿El sector de la consultoría lo está notando?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; letter-spacing: 0pt; "&gt;– De una forma dramática. En cambio, en vuestro campo la retracción del consumo no se nota tanto. Estáis padeciendo sobre todo los efectos de la endémica insuficiencia de los presupuestos sanitarios y la excesiva dependencia de ellos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;– Nuestra dependencia es enorme, más del setenta y cinco por ciento de nuestro volumen de negocio depende de esos presupuestos, pero también se está notando el retraimiento del consumo de los otros productos que vendemos en las farmacias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; letter-spacing: -0.15pt; "&gt;– Tenéis una buena, diría que una magnífica, red de distribución, aunque en estos momentos de ajustes tan severos la pequeña dimensión de las farmacias va a limitar vuestra capacidad de maniobra. Intuyo que la distribución farmacéutica ha sido crucial para mantener un modelo tan minifundista, pero tampoco veo que esté implantando grandes reformas. La fragilidad de la distribución puede ser una grave amenaza para vosotros. Un observador externo como yo detecta una escasez preocupante de innovación en el sector. Un sector no puede sobrevivir sin ofrecer nuevos productos y servicios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;– ¿Te refieres a la distribución farmacéutica?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;– Al sector en su conjunto, a las farmacias también. Las farmacias han ido modernizando su imagen, pero no veo cambios profundos en el conjunto del sector. El sector continúa basando su éxito en los mismos valores desde hace décadas y en un mundo tan cambiante y exigente como el actual es un peligro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;– Los farmacéuticos somos muy individualistas. Nuestra actitud viene condicionada por la estructura de nuestro negocio. No estamos acostumbrados a gestionar conjuntamente, cada uno es el amo de su casa y, salvo excepciones, las decisiones las tomamos solos. No estamos acostumbrados a compartir la soberanía. Tiene sus ventajas, pero es cierto que la crisis está poniendo encima de la mesa la necesidad de encontrar otras maneras de gestión. Existe una gran inquietud, un desasosiego que crece como una enredadera que va apoderándose del tronco de un árbol centenario. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; letter-spacing: -0.25pt; "&gt;– Lo importante es saber canalizar esta inquietud hacia una reflexión fructífera para que no desemboque en el pesimismo y la de­sesperanza. ¿Cómo describirías la actitud del sector delante de todos estos retos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;Lo bueno de Matías, del Matías de verdad, es que escucha. Nunca deja de dar su opinión, pero te sientes acompañado cuando hablas con él. Durante el camino desde nuestro punto de encuentro y el restaurante El Jardín de Carmen solo he hablado yo, de mis dudas sobre el camino que los farmacéuticos debemos tomar, sobre lo que debería ser la esencia de nuestra profesión, el valor sobre el que deberíamos fundamentar nuestra posición en la sociedad y no he notado en ningún momento esa distancia moral que a veces percibo al hablar con los médicos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;– Los farmacéuticos hemos podido mantener &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; letter-spacing: 0pt; "&gt;una posición en cierto modo ambigua, la si&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;tuación nos ha permitido no tener la necesidad de escoger entre un papel claramente asistencial o un papel marcadamente empresarial. Los farmacéuticos interaccionamos con enfermos, pero el foco de nuestra actividad son los productos. La confortabilidad de una economía con un crecimiento importante y sostenido ha sido un buen aliado para construir un modelo y un discurso que nos ha sido útil y también lo ha sido para la sociedad, pero ahora la crisis nos está abocando a decidir y decidir es duro y tiene sus riesgos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;– Pienso que eres excesivamente exigente con tu profesión. No siempre lo bueno es lo puro. Este salmorejo que estamos comiendo es la mezcla de muchas cosas, ¿Dónde está el secreto? No está en eliminar nada sino en encontrar el equilibrio. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Continuará…&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-4808853331456359018?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/4808853331456359018/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=4808853331456359018' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/4808853331456359018'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/4808853331456359018'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2012/01/salmorejo.html' title='Salmorejo'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-xtYUmSfzzrU/TxgzPhrcMKI/AAAAAAAAAfc/ZfHCoqHyodY/s72-c/planeando465.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-9121429477061808367</id><published>2011-12-15T12:30:00.003+01:00</published><updated>2011-12-15T12:39:28.311+01:00</updated><title type='text'>Las apariencias engañan</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-kF9pD-lhgQ0/TunavfyYoLI/AAAAAAAAAfE/VcTSxTCpodk/s1600/planeando464.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 248px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-kF9pD-lhgQ0/TunavfyYoLI/AAAAAAAAAfE/VcTSxTCpodk/s320/planeando464.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5686316514053497010" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="03CAPITULAR" style="line-height:150%"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="03CAPITULAR" style="text-align: justify;line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="capitular"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; letter-spacing: 0.2pt; "&gt;–S&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;oy el farmacéutico con el que desayunaste tortilla el sábado pasado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– Ah!... ¿Cómo va todo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; letter-spacing: -0.3pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Tengo la misma sensación que tiene el pescador cuando nota la vibración de de la boya incrustada en la superficie del agua, desapercibida para cualquiera que no sea un pescador experto, un movimiento que dibuja tenues círculos concéntricos y que transmite un temblor a la caña parecido al imperceptible escalofrío de la voz del mentiroso. Ya son muchos años pescando para saber que un sardo, o una dorada o un buen besugo está merodeando el anzuelo. Ahora todo es cuestión de paciencia y de determinación en el momento oportuno.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– Esta semana he ido siguiendo las noticias de vuestro sector que han aparecido en los medios. De ellas, no se desprende optimismo, que digamos…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; letter-spacing: -0.4pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– La situación económica creada por esa crisis, ignorada demasiados años, está llegando ahora con toda su crudeza a las farmacias, y además, no parece que las perspectivas de los próximos meses sean tranquilizadoras. De momento, la situación es de inquietud, pero existe la posibilidad de que se transforme en crispación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– Te noto preocupado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– Sí, lo estoy. A veces me pregunto si estamos dedicando suficientes esfuerzos y recursos en construir un modelo nuevo capaz de resistir esta difícil situación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– ¿Por qué hablas de un nuevo modelo? ¿Tan convencido estás que el actual no es el adecuado? ¿No lo ha sido durante los últimos cuarenta años? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– Tengo muchas dudas. Seguramente por eso te he llamado, tengo curiosidad por saber tu opinión, aunque tomar la decisión de llamarte ha sido un proceso largo. El desayuno del sábado fue agradable, pero a nadie le gusta que le pinchen, y algún puyazo me mandaste entre bocado y bocado de tortilla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– Ningún puyazo, tan sólo hice reflexiones muy generales sobre los procesos de cambio y las fuerzas que los mueven o los impiden. No pensé que te sintieras incómodo con mis comentarios. Los farmacéuticos no sois distintos a los demás sectores. Tenéis vuestras peculiaridades, pero os movéis por incentivos similares a los de los demás, aunque te parezca lo contrario, los vuestros son problemas comunes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Me parece que estoy yendo demasiado deprisa otra vez. Francesc parece un buen fajador, pero no conviene llevar las cosas excesivamente lejos. Si se tira de la caña antes de que la boya se hunda, las probabilidades de perder la presa son enormes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– ¿Por qué dudabas en llamarme? ¿No te gusta el salmorejo? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Unas palabras que son un intento sutil de aliviar la tensión del sedal, una sutileza que nada tiene que ver con el aleteo de una mariposa, es una sutileza parecida a la del movimiento del engranaje de un reloj de pulsera, tiene la precisión de una maquinaria construida con paciencia por unas manos delicadamente implacables. Toda la experiencia y la sabiduría precisas para evitar que el pez se escape porque el cebo aún no se ha introducido en su garganta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– A mí, de la mesa, me gusta casi todo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– ¿Tienes libre mañana para comer juntos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– Mañana, puedo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– ¿A las dos y cuarto en la puerta del bar de las tortillas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– Allí estaré&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– Hasta mañana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;El bochorno es el protagonista de la mañana, un bote de cola pegajosa parece que se haya vaciado entre mi piel y el cuello de la camisa. He estado incómodo desde que he salido de casa enfundado en el traje de verano. Tan sólo el aire acondicionado del despacho en el que he pasado la mañana ha aliviado la pesadez del baño turco en el que me ha tocado moverme. He tomado un taxi para cruzar la ciudad, un taxi con un buen aparato climatizador, lo que me ha permitido llegar fresco al encuentro con Francesc. Ya está esperando. Observo que está leyendo un libro. Me sorprenden las personas que son capaces de aprovechar esos tiempos muertos del día a día para leer. No me imaginaba que Francesc fuera uno de esos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– ¿Lees algo sobre farmacia?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– No. No acostumbro a hacerlo fuera de la farmacia. Leo una novela.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– En cambio escribes a menudo. He leído algo de lo que escribes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Detecto un instante de duda, ese momento antes de dar el tirón necesario para que un nudo se desenrede.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– No son míos los artículos que has leído. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;¿Pretende engañarme?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; letter-spacing: -0.3pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– Nunca se ha publicado nada de lo que yo escribo. El día de nuestro encuentro no te dije que ese Pla que escribe artículos de farmacia no era yo. Leíste mi apellido en esa carta que me cayó y que era de un laboratorio farmacéutico y ligaste cabos con demasiada agilidad, seguramente estar metido en el ambiente sanitario te hizo llegar a falsas conclusiones. Quien te imaginaste que yo era es un colega de profesión que tiene mi mismo nombre y apellido, incluso se me parece físicamente, pero no soy yo. Yo leo también esos artículos y coincido con muchas de sus opiniones, pero yo sólo me dedico a mi farmacia. A mi también me gusta escribir pero lo hago sobre el mar, sobre mis recuerdos y mis sueños. Historias de mi vida. No puedes negarme que nuestra historia hasta ahora es un cúmulo de casualidades y de suposiciones, el argumento de una comedia de enredo. Un divertimento que no quise romper en el primer momento, quizá porque no pensé que nos volviéramos a encontrar. En ese momento pensé que no valía la pena explicar mi historia verdadera. Yo también he imaginado tu niñez en Iznalloz…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;¿Quién será este Francesc? Todos mis planes se derrumban. Voy a tener que improvisar, algo que detesto. La sorpresa me ha dejado sin capacidad de reacción, no tengo otro remedio que contarle también algo de mí. Contarle a mi nuevo interlocutor que quien creía que yo era tampoco es como él se había imaginado que era. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– Nunca he estado en el pueblo de mis abuelos. El salmorejo lo preparaba mi madre y ella era la que me decía que lo aprendió a preparar en la cocina de su madre. La verdad de las cosas, está más escondida de lo que parece. Nuestro encuentro es una muestra evidente, ¿No te parece?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;– ¿Por qué no vamos a comer y a conversar? Un médico y un farmacéutico pueden tener muchas cosas que contarse de sus respectivas profesiones.&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-9121429477061808367?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/9121429477061808367/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=9121429477061808367' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/9121429477061808367'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/9121429477061808367'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2011/12/las-apariencias-enganan.html' title='Las apariencias engañan'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-kF9pD-lhgQ0/TunavfyYoLI/AAAAAAAAAfE/VcTSxTCpodk/s72-c/planeando464.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-985721136986883223</id><published>2011-12-01T14:40:00.002+01:00</published><updated>2011-12-15T12:34:53.578+01:00</updated><title type='text'>La llamada</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-y-pwKl5yzI4/TteEuDtZ9OI/AAAAAAAAAes/FgBBseFHONM/s1600/planeando463.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 248px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-y-pwKl5yzI4/TteEuDtZ9OI/AAAAAAAAAes/FgBBseFHONM/s320/planeando463.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5681155381755770082" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="capitular"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial; color: windowtext; letter-spacing: 0.2pt; "&gt;L&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;letter-spacing: -.1pt"&gt;os lunes de verano que aún debo trabajar son unos días extraños. Los fines de semana acaban siendo como escarceos amorosos que no acaban de culminar. Paréntesis demasiado cortos. Besos y caricias que se interrumpen súbitamente por la llegada de un invitado no deseado, ese impertinente lunes que no debería estar aquí. Es un día desubicado, más propio de un tiempo de grises y de zapatos de cordones apretados, y lo que ahora me apetece son pantalones cortos y pies sin calcetines ni apreturas. Hoy es un lunes de esos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;El aire guarda aún la frescura de la noche, el sol aún no ha podido barrer los retales de la luna que aún flotan en la brisa de la mañana. Del mismo modo que flotan en mis pensamientos los retales del encuentro con Matías. ¿Dónde puse su tarjeta? El horario, los pedidos, los proveedores y mis viejos clientes van a asaltarme de aquí a pocos minutos, van a situarme de golpe en un mundo tangible, alejado de las nebulosas de las ideas. Con los años ya me he acostumbrado a este viaje de ida y vuelta constante. Mi vida es así, posiblemente porque quiero que sea así. Un forcejeo, a veces una pelea, entre lo que toco y lo que sueño. Alguno de mis buenos amigos ya me ha advertido alguna vez que no corte nunca la cuerda que me ata a la tierra si no quiero perderme como un globo de esos que los niños sueltan en el parque. ¡Es tan bonito verlos subir, rojos, verdes o amarillos, hacia el cielo! Parece que van a perderse entre las nubes. Me gusta pensar, al menos un momento, que allí están esperándome en un parque de atracciones infinito en el que podré revolcarme en una piscina de burbujas multicolor sin sufrir la ordinariez de la gravedad. Es uno de mis sueños que siempre acaba topándose con el recuerdo de ese globo medio deshinchado, un globo azul, a veces rojo, pero siempre muerto, encallado entre las ramas de la higuera del jardín de casa de mis padres. Después de ese instantáneo choque, noto un poco más la apretura de mi zapato.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Tengo que reconocer, aunque me pese, que Matías tiene parte de razón cuando insinúa que todos los sectores creen que su sufrimiento es injusto, y más ahora, cuando la incertidumbre se ha apoderado de la sociedad. Sin embargo me molesta su arrogancia, que le permite emitir opiniones que parecen sentencias. ¿Y eso de la rana?, parece una historieta de esos libros insufribles de autoayuda que solo sirven para ayudar a las cuentas corrientes de los que los han escrito y han logrado engatusar a una multitud. Sin embargo, me rebelo también contra los que no se atreven a analizar con objetividad la gravedad de la situación y quieren convencernos de que lo que nos está cociendo es un hervor pasajero. ¿Guardé su tarjeta o la rompí? Con eso de las redes sociales y de la gran red es fácil encontrar un contacto, no debería sufrir demasiado, quiero pensar eso, no debería culpabilizarme demasiado por mi precipitación al despreciar su tarjeta de visita, al fin y al cabo si al final me decido a continuar mi conversación con Matías solo va a depender de mí, no lo va a impedir un arrebato de soberbia pasajero, aunque debería aprender a controlarlos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;La realidad de la puerta cerrada, de la cruz apagada, de todo lo que me queda hoy por hacer, es como un caparazón que me protege, pero también puede ser una tenaza que me condicione y que me haga desconfiar sin motivo aparente de Matías. Las cosas no están para muchos experimentos. ¿Cómo es eso de &lt;/span&gt;&lt;i style="font-family: Arial; "&gt;primum vivere&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;? Ni tampoco están los tiempos para llegar a la parálisis por un exceso de análisis, pero es preciso que nos decidamos a coger el toro por los cuernos, hacer un buen diagnóstico, analizar los escenarios más probables y tomar decisiones. ¿No es eso lo que me propone Matías? No voy a contarme –aunque las vista de argumentos– más excusas. Lo llamaré.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Ha sido un día caluroso, un día que se resiste a marchar. Mientras cierro la persiana y apago la cruz, un cielo azul tenue inundado de rosas, morados y amarillos va despidiéndose sin quererse ir; el sol no acepta de buen grado que, incluso en verano, durante el cual su reinado es casi absoluto, también deba dejar paso a la luna. ¡Cuánta belleza en esa discusión entre el día y la noche! Cada día acaba en un beso largo, en una dulce rendición en la que no hay vencedores ni vencidos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Por la cristalera de mi despacho entra una luz oblicua. Encima de la mesa en la que escribo y desde donde le vi por primera vez, intento divisar la tarjeta de Matías. Como casi siempre el primer vistazo no tiene éxito; soy de los que sobreviven a su desorden y que no tienen otro remedio que definir un orden nuevo que no sirve a nadie más que a uno mismo. Otra rebeldía más de un cincuentón demasiado gruñón, una reminiscencia más de una adolescencia en la que celebraba como una gran victoria poder preservar mi habitación, mi mesa y mi armario del ataque sistemático de la gamuza de Julia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Las mesas desordenadas son la morada de diminutos gnomos que se dedican a trajinar papeles, papelotes, revistas, periódicos, catálogos, tarjetones, tarjetas, recibos, comprobantes de pagos, facturas, albaranes, libros, fotografías. Es, la suya, una tarea agotadora. Sin pausa, con esa diminuta malicia que siempre mueve a los duendes, se dedican a joder al personal. Por esa razón, cuando encuentro la elegante tarjeta de Matías, me alegro tanto. Les he vencido otra vez. No soporto a esos personajillos graciosos de los cuentos. Tienen pequeños el corazón y también el alma. Son como si a la mezquindad y a la cortedad de miras les hubieran salido bracitos y piernitas, se colocaran un gorrito verde y se escondieran entre mis papeles. A veces tengo tentaciones de levantarme por la noche para aplastar a alguno mientras corretea entre mis papeles.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; letter-spacing:-.2pt"&gt;– ¿Matías? &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-985721136986883223?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/985721136986883223/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=985721136986883223' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/985721136986883223'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/985721136986883223'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2011/12/l-os-lunes-de-verano-que-aun-debo.html' title='La llamada'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-y-pwKl5yzI4/TteEuDtZ9OI/AAAAAAAAAes/FgBBseFHONM/s72-c/planeando463.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-1464333987784391138</id><published>2011-11-11T13:26:00.002+01:00</published><updated>2011-11-11T13:29:45.095+01:00</updated><title type='text'>Retrato</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-Km7XSdqJzK0/Tr0VJkqCdhI/AAAAAAAAAeU/CHNTszkqZdk/s1600/planeando462.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 248px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-Km7XSdqJzK0/Tr0VJkqCdhI/AAAAAAAAAeU/CHNTszkqZdk/s320/planeando462.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5673714359759697426" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial; mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;letter-spacing:-.25pt"&gt;Parece un tipo afable, de esos a los que los sábados les gusta no afeitarse por la mañana. Incluso, después de un rápido vistazo, puede parecer un actor francés de esos a los que les gusta comer y beber con los amigos en una escena en la que las risas y los gestos exagerados se suceden sin parar alrededor de una mesa larga bajo la sombra protectora de un almez frondoso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Es de esas personas a las que, si quieres convencerlas de algo, te conviene mantener un encuentro, mejor aún si es el primero, alrededor de una mesa. No estoy convencido de que me llame, pero por si acaso ya he echado, junto a mi tarjeta, el anzuelo del salmorejo. Para hablar de negocios yo prefiero un despacho amplio en el que mi interlocutor no tenga otra alternativa que mirarme a la cara, es de la manera que me siento más seguro, cuando puedo aplicar con más eficacia mi método. Sin embargo, no estoy preocupado, ya tengo la suficiente veteranía para saber moverme en cualquier ambiente, y con el Sr. Pla intuyo que una comida relajada puede ser el inicio de una relación profesional fructífera.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Seguramente es un conversador interesante, aunque le pierde la pasión. No es conveniente hablar de tu profesión como si hablases de un buen plato, la gastronomía es cuestión que atañe a los sentidos, pero las profesiones y los negocios deben siempre tratarse desde la racionalidad. Me extraña la tendencia que tienen personas como el Sr. Pla –creo recordar que Francesc es su nombre– de mezclar una cosa con otra. Es de esos que piensan que el alma lo envuelve todo, todo lo importante, y lo que es seguro es que para Francesc –debo mirar si su nombre realmente es ése– su profesión lo es.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Goliat está más alegre que de costumbre. No le ha afectado que la espera en la puerta del bar haya sido más larga de lo habitual. Me estira el brazo con más fuerza, tiene prisa por llegar al objetivo de nuestro paseo matinal. Por los caminos de tierra del Park Güell, entre los arbustos y los árboles, el paseo le gusta más que el tramo que asciende por las calles asfaltadas junto al santuario de Sant Josep de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Muntanya. Un" st="on" style="font-family: Arial; "&gt;la Muntanya. Un&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt; conjunto de edificios de estilo neorrománico con una cierta estética &lt;/span&gt;&lt;i style="font-family: Arial; "&gt;kitsh&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt; con una gran explanada desde la que tienes una vista panorámica sobre el barrio de Gràcia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Una vez completado el recorrido por el Park Güell, situado en la vertiente que mira al mar del Turó del Carmel, iniciamos el descenso mientras intento recordar la ubicación de los documentos que tengo en casa sobre farmacias. No recuerdo si en el archivo del estante en el que tengo guardados los resúmenes de los proyectos y estudios realizados en el área de farmacia de la consultora tendré alguna cosa que pueda ser interesante. Creo que la mayoría son estudios para industrias en el campo de la introducción de nuevos productos y planes estratégicos para Administraciones Públicas. Tendré que repasar el archivo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;En el ascensor solo subimos Goliat y yo. Por el peso de ambos cabríamos alguno más, pero la presencia de mi perro es absolutamente disuasoria, nunca sube nadie con nosotros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;El piso de Matías es amplio y sin muchos muebles, los justos, pero elegantes. Desde que se separó de su mujer vive solo, con Goliat. Hoy cocinará un arroz con gambas y mejillones porque vendrá a comer su hijo Borja, y por la tarde irán al cine. Durante la semana, Borja vive con su madre, con la que Matías mantiene una relación cordial y educada. La mesa del despacho es de cristal grueso. Una lámpara articulada de aluminio negro con bombilla halógena, un portátil cerrado con la tapa acerada y un bloc de notas también cerrado es todo el paisaje encima de la mesa. En la pared del despacho una estantería, también de aluminio y cristal, está repleta de archivadores de distintos colores; uno distinto por estantería, rojo, verde y amarillo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Pongo en marcha el ordenador para confirmar el nombre del Sr. Pla y efectivamente es Francesc. He localizado alguno de los artículos que firma como Francesc Pla, farmacéutico.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Los farmacéuticos no son muy proclives a revisar sin cortapisas la situación en la que está inmerso su sector. Antes del encuentro de hoy ya tenía esa creencia, y en algún momento de la conversación con Francesc me ha parecido que mi creencia se confirmaba. Existe una dosis bastante elevada de corporativismo en todas sus argumentaciones, pero también es verdad que no mayor que la que tiene cualquier miembro de un sector que ve como su situación se va deteriorando. Todos sobrevivimos gracias al instinto de supervivencia, que es la máxima manifestación de conservadurismo ancestral.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Me ha molestado un poco eso de las «recetas de nuestros manuales». ¿Acaso cree Francesc que los que nos dedicamos a la consultoría solo somos capaces de aplicar siempre recetas prefabricadas? Entiendo que he sido un poco brusco en mis comentarios, por lo que puedo haber generado un cierto rechazo, pero por los indicios que tengo y por las noticias que van apareciendo en los medios el horno no está para bollos y cada vez es menos importante la sutileza en el lenguaje. Debería entenderlo y una persona como Francesc, que se interesa por su profesión, no debería olvidarlo nunca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Una sencilla búsqueda en Internet de estudios y artículos sobre la economía de la farmacia me proporciona un torrente caudaloso de información previa, que el lunes, después del fin de semana que voy a pasar con mi hijo, voy a revisar con tranquilidad. Tengo curiosidad, y por qué no aceptarlo, la desconfianza que el Sr. Pla ha insinuado en sus comentarios ha despertado esa picazón típica de los que estamos acostumbrados a ganar y nos encontramos con alguien a quien no parece impresionarle nuestra habilidad para ser unos vencedores habituales.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Voy hacia mi laboratorio para empezar un arroz que debe quedar perfecto. Coloco todos los ingredientes ordenados en el mármol de Carrara de blanco brillante y empiezo el sofrito que no contiene tomate, por supuesto. Así lo indica el manual de cocina que sigo desde que me separé de Mónica.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Continuará… &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-1464333987784391138?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/1464333987784391138/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=1464333987784391138' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/1464333987784391138'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/1464333987784391138'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2011/11/retrato.html' title='Retrato'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-Km7XSdqJzK0/Tr0VJkqCdhI/AAAAAAAAAeU/CHNTszkqZdk/s72-c/planeando462.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-7575245648054208071</id><published>2011-10-25T09:16:00.002+01:00</published><updated>2011-10-25T09:31:54.216+01:00</updated><title type='text'>Tarjeta de visita</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-l9J2j22haqY/TqZxCeS0x6I/AAAAAAAAAdw/sAm32_d4VTA/s1600/PLANEANDO461.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 248px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-l9J2j22haqY/TqZxCeS0x6I/AAAAAAAAAdw/sAm32_d4VTA/s320/PLANEANDO461.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5667341468398045090" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;&lt;i&gt;Dedicado a mi amigo Andreu, él ya sabe por qué. No como otros&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: middle; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;Ahora que me he quedado solo con mi cortado tibio, me doy cuenta de que, mientras manteníamos nuestra conversación, el bar se ha ido llenando poco a poco de gente diversa; de clientes habituales que los sábados tienen el mismo horario que cualquier día porque trabajan también en sábado, ese día en el que muchos otros ya han logrado ser más ricos que Dios y no trabajan, de solitarios y solitarias que buscan reafirmar su soledad en mesitas pequeñas en las que apenas cabe el periódico que leen con algo más de profundidad&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt; que los días laborables y con eso ya tienen suficiente, de parejas de enamorados que aún mantienen el olor de una noche de besos &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;y quieren continuar guardando su secreto, de gente del barrio aburrida, pero a los que ir al bar de siempre les protege de su aburrimiento porque se encuentran con otros tan aburridos como ellos. De esa gente que está ahí, siempre, esa gente que puedo describir, pero de la que no sé nada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;«Empuja la puerta de hierro forjado de la cancela que guarda el patio lleno de tiestos de geranios arrullados por el agua de la fuente, para salir corriendo a la calle.» Así me imagino a Matías de niño y eso es lo que escribo en mi libreta de notas azul mientras suena en mi iPod Samba pa ti, de Santana, y descubro en las notas claras de la guitarra, enredados como una hiedra, mis jóvenes sueños de enamorado; pero la realidad es que no sé casi nada de Matías, ni de su historia, sólo que sus abuelos tienen una casa en Iznalloz (ni siquiera sé si aún es de la familia). En mi libreta azul puede ser lo que yo quiera, pero Matías es solo un poco menos desconocido para mí que los clientes del bar que va llenándose poco a poco de gente de la que no sé su nombre.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;La tarjeta que me ha dado lleva impreso su nombre en Bookman old style, que le da un porte clásico y serio; debajo, con la misma tipografía, centrada, escrita en el espacio limitado por la Ñ y la P de Puertollano, la palabra «Director». En el extremo inferior izquierdo están situados el nombre de la consultoría, que es RENTA S.A, impreso en Lucida Console y, encima, el logo corporativo, cuyo diseño me recuerda a un pájaro volando alto. Todo está impreso en negro. Es una tarjeta austera, pero muy bien impresa en un papel de alta calidad, calculo que es de un gramaje de 300 gramos, aproximadamente. No sé si las anotaciones de mi libreta azul me van a servir para escribir una historia, ni siquiera sé si voy a llamar a Matías. Todo el desayuno que hemos compartido puede perderse en esa despensa en la que se van acumulando encuentros huérfanos de historia, como cachivaches polvorientos.&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt; He terminado el cortado y, al levantarme, un grupo de tres operarios de la compañía de teléfonos, que están colocando fibra óptica en la zanja que despanzurra la &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: 0.2pt; "&gt;acera frente al bar, ocupan rápidamente &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;mesa, desenvuelven los bocadillos del papel de aluminio que los protege y piden dos cervezas y una coca-cola, mientras comentan que las cosas están muy mal porque los de Moody’s nos han bajado la nota.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;«El sol quema la calle empedrada, y Matías cruza la plaza con la pelota de cuero entre los pies, regateando a un equipo entero de contrarios que quieren arrebatársela. Se está imaginando el gol maravilloso que marcará en el partidillo con su pandilla de amigos. Levanta los brazos y espera el abrazo y la admiración de todos.» Mientras camino hacia casa, me imagino la continuación de las notas que he tomado. El relato podría continuar más o menos de esta manera que acabo de describir, porque a Matías siempre le ha gustado el triunfo, creo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;El ordenador me está esperando, frente a la ventana. El sol entra aún oblicuo, ilumina con una luz algo temerosa la mesa de mi despacho, aunque ya es bastante más vigorosa que la que me ha recibido esta mañana al salir de casa. Miro a través de la ventana abierta y, apenas sin darme cuenta, los ojos brillantes de Matías aparecen en mi memoria reciente, en la que también suena el eco presuntuoso de su frase: «Uno siempre cree que es único». ¿Qué sabrá Matías de nuestra problemática?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;Me apetece retratar a Matías como a un personajillo casi desagradable. Me sube por las carótidas una efervescencia caliente desde la boca del estómago. ¿Cómo pude creer que me caería bien? Debe ser tan solo por lo buenas que estaban las tortillas. Saco su tarjeta de visita del bolsillo y la observo con displicencia y la lanzo sobre los papeles esparcidos alrededor del teclado, en el que aún no he apretado ninguna tecla.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;Es unos cinco centímetros más bajo que yo, y tres tallas menos, pero no es un enclenque, ni mucho menos. Su cuerpo es bastante atlético y sus manos fuertes, con unos dedos largos, mucho más estilizados que los míos. Su rostro tiene unas facciones muy masculinas, pero no toscas. La mandíbula poderosa y unos labios muy bien dibujados. Me va a ser complicado traicionar a esta realidad. Matías es un tipo guapo, de esos que las mujeres encuentran atractivos. La realidad es esa y no otra.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;No voy a poder negarlo, y si me paro a pensar, muchas de las cosas que me ha comentado son de la manera que él me ha dicho y no como a mí me gustaría que fuesen. Siento esa sensación de desánimo que te relaja los músculos cuando te das cuenta de que la rabieta que has empezado a alimentar se esfuma como las burbujas en una copa de cava dorado, y te quedas solo delante del espejo en el que no cabe ningún disimulo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; "&gt;Lo más prudente y sensato es el olvido, no hay ninguna razón para decidir si Matías me cae bien o no. Ni siquiera voy a tener que romper su tarjeta, la voy a dejar perdida en medio del marasmo de facturas, recibos bancarios, cartas de publicidad, revistas de farmacia, álbumes de sellos, libros a medio leer (&lt;i&gt;El cuadern gris&lt;/i&gt;, de Josep Pla, y &lt;i&gt;Vidres a la sang&lt;/i&gt;, de Joan Salvat Papasseit). La aparcaré sin más en mi mesa de despacho.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-7575245648054208071?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/7575245648054208071/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=7575245648054208071' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/7575245648054208071'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/7575245648054208071'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2011/10/tarjeta-de-visita.html' title='Tarjeta de visita'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-l9J2j22haqY/TqZxCeS0x6I/AAAAAAAAAdw/sAm32_d4VTA/s72-c/PLANEANDO461.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-7890841369480519747</id><published>2011-10-10T14:01:00.003+01:00</published><updated>2011-10-10T14:12:54.479+01:00</updated><title type='text'>Tortilla francesa</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-h3QGtI71GN0/TpLubGAiEMI/AAAAAAAAAdo/gG0uthMjiQc/s1600/planeando460.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 244px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-h3QGtI71GN0/TpLubGAiEMI/AAAAAAAAAdo/gG0uthMjiQc/s320/planeando460.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5661849830794858690" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span class="capitular"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: 0.2pt; "&gt;M&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;atías tiene un rostro despierto. Me dan una cierta envidia esas personas que a primera hora de la mañana son capaces de borrar cualquier rastro de la noche en sus facciones y en el tono de su voz. Son como las mañanas que amanecen soleadas y claras después de una noche de tormenta. Yo siempre arrastro las ojeras y la voz pastosa hasta el cortado de media mañana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– ¡Qué mañana más limpia! El chaparrón ha sido como una ducha fría. Te deja como nuevo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Yo solo me ducho con agua calentita. En verano también.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.3pt; "&gt;– Por eso te cuesta arrancar. Se ve en tu cara. Aún lleva la noche pegada. Deberías probar con el agua fría.&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Su consejo parece una receta de libro de autoayuda. A los cincuenta un chorrito de agua fría no va a evitarme las bolsas de los ojos, pero no se lo tendré en cuenta. No creo que fuese justo empezar a restarle puntos habiendo compartido con él solo un par de bocados de la tortilla. Al fin y al cabo Matías ha sido quien me la ha recomendado y está en su punto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– ¿Crees que los farmacéuticos padecemos el síndrome del batracio?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Le ha hecho gracia, lo noto por la sonrisa que ha aparecido justo en el instante anterior a introducir otro pedazo de tortilla en su boca, en su rostro ya de por sí alegre. Con el tenedor a cinco centímetros de sus labios me lanza otro consejo. Ya son dos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– No sé si el síndrome se llama así, ni siquiera sé si tiene nombre. No seas tan negativo. ¡Te conviene la ducha fría! Ya te lo decía. Estoy convencido de que un sector como el vuestro está atento a lo que se cuece a su alrededor. No tengo la impresión de que sea un sector inmune al entorno ni que solo esté atento a su propio ombligo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;Es médico, pero tiene ese barniz de prepotencia de &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;los consultores que han pasado por alguna escuela &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;de negocios.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Siempre tengo la sensación de que las características especiales de nuestro sector no encajan en las recetas que aplicáis en los manuales de vuestras escuelas. Somos una anormalidad en el mundo de la empresa y de los negocios. Aún y así tenemos que estar atentos a esas recetas, ya que, al fin y al cabo, dependemos de una gestión empresarial para hacer rentables nuestras farmacias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Es cierto, la regulación a la que está sometido vuestro sector no está en el índice de nuestros manuales. ¿Crees sinceramente que esta ausencia es un error, o lo que sucede es que se trata de una anomalía que el tiempo se encargará de solucionar?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Lo que creo es que nuestras características especiales hacen difícil nuestra clasificación en un índice de manual. Pero también pienso que a menudo queremos llevar demasiado lejos nuestra especificidad y corremos el riesgo de pasar por raros en vez de especiales. Lo que tiene sus riesgos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Aún no he probado el cortado que va enfriándose lentamente, pero el sol juliano que entra por la ventana me incita a pedir algo fresco para acompañar la media tortilla que aún me espera en el plato. Una buena cerveza de barril, en vaso largo, servida con una capa de espuma compacta de aproximadamente un centímetro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– ¿Pedimos unas cañas? En verano, apetecen.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Pide, pide. Yo no tomo cerveza. No bebo alcohol y la «sin» no me gusta. Siempre desayuno con un cortado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Matías se cuida, su abdomen rectilíneo es una muestra. Levanto la mano derecha para llamar la atención del camarero, y cuando está cerca le pido una cañita –utilizo el diminutivo porque el abdomen de Matías me condiciona un poco– fría.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Encontrar un encaje entre nuestra función de profesión sanitaria, la viabilidad empresarial de la globalidad del sector y reflejarlo en un contrato con el SNS, que es el cliente que nos aporta más del 75% del negocio, es el reto que tenemos ahora. Es evidente –ya me lo has dicho antes– que es difícil, pero no tenemos otro remedio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Me estás describiendo un proceso de reconversión. Estos procesos sí que están descritos en nuestros manuales, como tú los llamas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Matías no deja pasar ni una. Está perfectamente entrenado para una conversación alrededor de un par de tortillas. Para él es un simple partidillo de pretemporada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Es una forma de hablar. No creo que los procesos de reconversión de los que me hablas sean homologables para aplicarlos a nuestras especiales características.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Ya que estamos, tampoco voy a arrugarme en un desayuno con un casi desconocido que me continúa cayendo bien, pero que ha logrado picarme un poco. La cañita fresca que acaba de llegar aún va a animar más la conversación.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;– &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: 0.1pt; "&gt;Uno siempre cree que es único, pero &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;lo que sucede es que cuesta mucho reconocer&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt; que &lt;span style="letter-spacing:-.2pt"&gt;lo que siempre ha funcionado ha perdido eficiencia y necesita un cambio. Cuando ejercía de médico y tenía que dar un mal diagnóstico, la primera reacción del enfermo siempre era negar la evidencia. No sois ni raros ni únicos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Matías ya ha terminado con su tortilla y apura la taza. Mira hacia la puerta donde espera pacientemente su perro, que no ha cambiado de posición. Creo que pronto deberá continuar su paseo. Mi sospecha se confirma con el gesto que realiza para buscar su cartera y que levanta el brazo izquierdo para pedir la cuenta. Con un automatismo perfecto, entrenado durante muchas visitas a clientes, me deja una tarjeta, elegante y pulcra, mientras paga el desayuno.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Tengo que irme. Goliat, aunque no lo parezca, está impaciente. Deberíamos continuar esta conversación tan interesante. Podríamos quedar a comer algún día. Conozco un restaurante, cerca de aquí, en el barrio, en el que preparan un salmorejo como el de casa de mis abuelos en Iznalloz. Llámame y quedamos… si te parece bien.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Claro. Ha sido muy interesante, y el salmorejo es un plato que siempre me apetece. Lo siento pero yo no llevo tarjetas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Perfecto. Espero tu llamada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Da la mano con esa seguridad impuesta de los que tienen también la obligación de parecerlo. Todo perfecto, incluso el nombre de su perro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Continuará…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-7890841369480519747?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/7890841369480519747/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=7890841369480519747' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/7890841369480519747'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/7890841369480519747'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2011/10/m-atias-tiene-un-rostro-despierto.html' title='Tortilla francesa'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-h3QGtI71GN0/TpLubGAiEMI/AAAAAAAAAdo/gG0uthMjiQc/s72-c/planeando460.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-5997508275123237584</id><published>2011-09-19T15:57:00.007+01:00</published><updated>2011-10-10T14:13:56.013+01:00</updated><title type='text'>Un valle de lágrimas</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-PcTJ0p-OIys/TndZ3wC4WnI/AAAAAAAAAdY/jGsMYsjwrnA/s1600/planeando459.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 210px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-PcTJ0p-OIys/TndZ3wC4WnI/AAAAAAAAAdY/jGsMYsjwrnA/s320/planeando459.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5654086671511607922" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; "&gt;Se que esperáis (o no) a Matías, pero lo de este agosto obliga a un comentario especial, aunque en el fondo voy a contar lo mismo de siempre. Matías ha accedido a esperar un par de semanas. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; "&gt;Existen pocas cosas que se toleren menos que pretender ser el protagonista en un entierro y no ser el muerto, por lo que no sería muy inteligente por mi parte hacer grandes aspavientos ni rasgarme las vestiduras en un país sumido en una profunda crisis económica y que a golpe de déficit está descubriendo la necesidad de iniciar una segunda transición que desenrede el entuerto del «café para todos», un país que no es capaz de ofrecer trabajo a más de cuatro millones de ciudadanos y con muchos sectores de la economía sufriendo por su subsistencia, aunque los numerosos recortes que las farmacias vienen soportando estos últimos años, a los que ahora se añaden las dificultades en el cobro de la factura de medicamentos financiados por el SNS en diversas comunidades autónomas, son realmente dolorosos para los farmacéuticos y el dolor que más se siente es el que sufre uno mismo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;En este país más del 85% de los medicamentos que se utilizan están pagados por los presupuestos públicos, por lo que las farmacias sufren los efectos de la crisis –además del retraimiento del consumo en general– por los reiterados recortes, tanto los que afectan al precio, como los que lo hacen sobre el margen, así como por la puesta en marcha de políticas de prescripción enfocadas a la elección del medicamento con precio inferior. Con estas premisas &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.25pt; "&gt;es fácil prever que el camino que nos queda por delante transcurre por una cuesta pesada y exigente, por lo que tampoco nos conviene menospreciar esta situación si no queremos ser tildados, con razón, de tener una actitud manifiestamente ilusa. El sector farmacéutico hace más de cinco años que está inmerso en este escenario y las últimas novedades acaecidas este mes de agosto confirman que no va a existir una salida rápida del túnel.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; "&gt;Es preciso señalar que la gran preocupación y descontento del sector por esta presión reiterada se han visto agravados en el último trimestre por los incumplimientos de los plazos de pago que muchas farmacias de distintas comunidades autónomas están sufriendo. Solo cabe calificar estos incumplimientos de irresponsabilidades políticas de los encargados de gestionar las cuentas públicas (los impuestos de todos), que además, en un sector de empresas pequeñas como el de las farmacias, pueden tener efectos irreparables.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; "&gt;Una vez descrita la situación, y para no caer en la tentación de un desmesurado afán de protagonismo que puede provocar rechazo social por un exceso de victimismo, es importante insistir en la necesidad de que la nueva situación económica que se está dibujando y desgraciadamente consolidando genere nuevos planteamientos políticos que permitan al sector afrontar una situación que está ahogando a la red sanitaria farmacéutica que presta un servicio altamente valorado por la ciudadanía, y que a la vez constituye un sector empresarial de pequeñas empresas privadas que genera ocupación y que ha permitido externalizar eficientemente un servicio público como es la dispensación de medicamentos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; "&gt;La situación actual no es compatible con la limitación impuesta de la capacidad de negociación de las farmacias de sus condiciones de compra de medicamentos, y menos aún si se impone la prescripción por principio activo, ni lo es con las restricciones excesivas de las posibilidades de rentabilización de los establecimientos de farmacia, ni con ordenaciones que favorezcan un minifundismo sin sentido y que limiten las posibilidades de incentivar farmacias más eficientes y competitivas. Es imprescindible encontrar vías que permitan mantener una calidad de servicio como la actual y que ofrezcan salidas a la viabilidad del sector más allá de la mera subvención, que solo puede ser un parche circunstancial.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; "&gt;No deberíamos caer en un pecado de omisión y hemos de ponernos manos a la obra si no queremos que la penitencia nos la impongan los dioses que viven en el nuevo Olimpo de los mercados, que ya sabemos como las gastan.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; "&gt;Creo que el momento también es oportuno para aprovechar este espacio de la revista para manifestar dos preocupaciones que van más allá de las propias y exclusivas de las de las farmacias.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; "&gt;Es preocupante observar como los anuncios de medidas reiteradas sobre los medicamentos trasladan a la ciudadanía la idea de que los medicamentos son una mercancía de la que solo es importante el precio. Los responsables políticos no deberían perder de vista que los medicamentos son un potente instrumento terapéutico que debe ser valorado primordialmente por su eficacia a la hora de curar o paliar enfermedades y que a su alrededor se genera una energía, industrial, investigadora, y emprendedora que es parte importante de la generación de riqueza del país. Buscar fórmulas que puedan medir esta eficacia y cómo incentivarla debería ser uno de los temas fundamentales del imprescindible debate sobre la financiación pública de medicamentos. Establecer una financiación selectiva de medicamentos mediante sistemas de copago basados en valoraciones objetivas realizadas por agencias independientes sería un sistema capaz de frenar tanto la oferta como la demanda de las opciones terapéuticas menos efectivas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; "&gt;Otro de los mensajes que generan confusión es asimilar el importe de la factura de los medicamentos con fondos públicos con el coste del servicio farmacéutico concertado y que este es muy caro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; "&gt;La realidad es que el modelo de prestación farmacéutica en España se basa en un contrato entre el SNS con las 22.000 farmacias españolas y que estas reciben por el servicio aproximadamente el 22% del importe de la factura pública que, a su vez, representa más del 80% de su facturación total. Las farmacias son pequeñas empresas privadas que contratan de media a tres personas, que realizan labores profesionales asociadas a la dispensación y al asesoramiento del uso de los medicamentos y sus propietarios gestionan el mantenimiento de los establecimientos, la logística del medicamento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; "&gt;Sin tener claros estos conceptos y sin resolver el origen de todos los males que es la insuficiente dotación presupuestaria para el catálogo de servicios sanitarios ofrecidos, solo podemos esperar cataplasmas que aparte de ineficientes tienen graves efectos secundarios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-5997508275123237584?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/5997508275123237584/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=5997508275123237584' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/5997508275123237584'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/5997508275123237584'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2011/09/un-valle-de-lagrimas.html' title='Un valle de lágrimas'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-PcTJ0p-OIys/TndZ3wC4WnI/AAAAAAAAAdY/jGsMYsjwrnA/s72-c/planeando459.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-4907522576609532808</id><published>2011-09-05T15:58:00.002+01:00</published><updated>2011-09-05T16:05:10.752+01:00</updated><title type='text'>Presentación</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-mBt925atc9o/TmTk_4ZfVwI/AAAAAAAAAdI/nVAAwm6hdJs/s1600/101245%2BEFCO458.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 248px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-mBt925atc9o/TmTk_4ZfVwI/AAAAAAAAAdI/nVAAwm6hdJs/s320/101245%2BEFCO458.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5648891618751633154" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span class="capitular"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: 0.2pt; "&gt;E&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;s&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;toy a punto de abrir la puerta de hierro y cristal del portal de casa. Está cayendo un intenso chaparrón, pero el cielo está abierto sobre el Tibidabo. Faltan cinco minutos para las ocho y, como no trabajo los sábados a partir de la verbena de sant Joan, me he vestido con unas bermudas azules con ocho bolsillos, una camiseta de algodón ligero y viejo que lleva estampado un tipo sesteando en una hamaca y unas brasileñas en los pies. Por un momento, tengo la tentación de subir a cambiarme de vestimenta; el motivo de mis reparos son la lluvia y el encuentro con Matías Peñafiel Puertollano.&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;No voy a subir a cambiarme. No voy a hacerlo a causa de la meteorología, porque estoy convencido que al salir del bar, después del encuentro con Matías, lucirá el sol y tampoco creo que a Matías le incomode mi vestimenta si me atengo a su forma de vestir habitual, al menos su forma de vestir a las horas que yo le veo desde mi ventana. No creo que fuese coherente que se sorprendiese ni que le importe la mía. Me arriesgaré. Intento caminar rápido los cincuenta metros hasta el bar, aunque con las chanclas no conviene acelerar el ritmo cuando el suelo está resbaladizo como esta mañana. En la entrada aún no está el enorme schnauzer negro. ¿Saldrá Matías a pasear con su perro los días de lluvia?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;No hay muchos clientes en el bar a esa hora de un sábado del mes de julio. Me dirijo a la mesa situada en una esquina alejada de la barra del bar, cerca de una ventana por la que se puede ver a los clientes que entran en la panadería del barrio. Es la primera vez que espero a alguien así, me imagino que la situación es parecida a las citas a ciegas concertadas por Internet. No tengo mucha costumbre en eso de las citas, ni en las clásicas, las de toda la vida. Ya ha dejado de llover y me tienta la posibilidad de levantarme. No sé si fue una buena idea este encuentro. Pero el arrepentimiento incipiente no puede crecer, la presencia del perro de Matías en la puerta del bar lo frena de golpe. Ya está aquí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Un buen chaparrón de verano.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Ha durado muy poco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Pero ha servido para refrescar. Es una de esas mañanas en las que todo parece mejor. Yo voy a pedir la tortilla a la francesa y pan con tomate de los sábados y un cortado. ¿Y usted?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– ¿Es buena la tortilla que sirven aquí?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– La mejor. En su punto de sal y jugosa por dentro. La hacen con cariño.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Pues, lo mismo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Nuestra manera de conocernos ha sido bastante peculiar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Cinematográfica ¿No cree?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Sí, no estoy acostumbrado a estas situaciones, pero tengo el presentimiento de que vamos a tener una conversación interesante. No sé si mi optimismo está provocado por una mañana como la que disfrutamos hoy. De cualquier manera, y para entrar en materia antes de que lleguen las tortillas, por lo que he podido leer ustedes ya están notando los efectos de esta crisis, también. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Las farmacias somos lentas, ni seguimos el ritmo de las burbujas ni pinchamos como los globos, pero no somos ajenas al entorno, y ahora el entorno económico es muy hostil para cualquier sector. Porque el sector sanitario también es parte de la economía, ¿no cree? Ayer me comentó que se dedicaba a la consultoría, ¿no? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Soy socio de una consultora especializada en el sector sanitario. Unos de mis clientes principales son quien les vende a ustedes y quien les paga. La industria farmacéutica y las administraciones sanitarias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Ya puestos… ¿le parece que nos tuteemos, Matías?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Me parece lógico, y más ahora que vamos a compartir un desayuno de tortillas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;El rito del desayuno de tortilla sabatino es, para mi compañero de mesa, algo casi íntimo. Compartir esta mesa para él ya es una aceptación implícita del tuteo. Su vista se dirige hacia el camarero, que se acerca con la bandeja llena a rebosar con las dos tortillas de forma perfecta, franqueadas por tres rebanadas de &lt;i&gt;baguette&lt;/i&gt; crujiente bien untadas de tomate, sembradas de los granos de sal justos y regadas de aceite de olivas arbequinas. Los cortados humean como a mí me gusta y tienen ese aspecto espumoso tan difícil de conseguir en casa. Empezamos bien.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Nuestras lamentaciones están fundamentadas y la preocupación crece por momentos en el sector. Las previsiones más objetivas apuntan a una factura pública de medicamentos un 10% inferior a la del año pasado y a un estancamiento, en el mejor de los casos, del mercado privado. La farmacia va a decrecer en facturación alrededor de un 8%. Quiero ser optimista.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– Otros sectores están soportando ajustes mucho más drásticos. Pero es cierto que cada uno siente lo suyo. Es normal la queja y la preocupación. Intuyo que tu sector tiene una características muy especiales, por su dimensión, su heterogeneidad, su organización y su entorno regulado. Hacer un análisis objetivo de la situación no es sencillo. ¿Tenéis una buena fotografía? O, mejor aún, ¿ya habéis ido al radiólogo, para que os diagnostiquen si se trata de un esguince o de una fractura lo que os provoca ese dolor? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Me lo dice con una cierta ironía de buen vendedor mientras se acerca un pedazo de tortilla jugosa sobre media rebanada de pan con tomate.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;–&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.3pt; "&gt; Cualquier decisión estratégica debe estar basada en un buen diagnóstico. Las quejas y preocupaciones son síntomas de que algo huele a quemado, pero ya sabes lo de la rana.&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– He tenido que oír comparaciones de los farmacéuticos con casi todo –incluso con los esturiones– pero no caigo en el parecido con las ranas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Realmente la tortilla está en su punto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.4pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;– No se trata de una comparación. Se trata de ese cuento en el que una rana acaba cociéndose en el agua de una cacerola que va calentándose a fuego lento, pero ella no se da cuenta del peligro. Se va adaptando a la temperatura hasta su muerte en una sopa de rana. No se trata de un cuento especial para farmacéuticos, es un peligro común. Yo te aconsejo una buena revisión para tener un diagnóstico fiable, que vaya más allá de la intuición. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Matías sabe comer y vender. Me cae bien.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Continuará…&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-4907522576609532808?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/4907522576609532808/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=4907522576609532808' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/4907522576609532808'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/4907522576609532808'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2011/09/presentacion.html' title='Presentación'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-mBt925atc9o/TmTk_4ZfVwI/AAAAAAAAAdI/nVAAwm6hdJs/s72-c/101245%2BEFCO458.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-6405579954077389423</id><published>2011-07-20T11:18:00.004+01:00</published><updated>2011-07-20T11:31:04.500+01:00</updated><title type='text'>Conversaciones con Matías Peñafiel Puertollano</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-00-PGpKLQlU/TiatLa3M2JI/AAAAAAAAAc4/OSxZTdbZprc/s1600/planeando457.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 248px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-00-PGpKLQlU/TiatLa3M2JI/AAAAAAAAAc4/OSxZTdbZprc/s320/planeando457.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5631378795774400658" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;letter-spacing:-.2pt"&gt;Siempre escribo en un ordenador portátil HP. Ya es un modelo un poco antiguo, pero no necesito más, en realidad me sobra y ya le tengo tomada la medida. Le he cogido un cierto cariño. El sonido tenue, muy tenue, al apretar las teclas es un sonido familiar e incluso los fallos del espaciador me gustan. Son esos pequeños defectos que me hacen sentir cómodo, como en casa. En casa, en mi rincón, mirando la calle, sin prisas, sin zapatos, me gusta escribir cómodo. Sólo me incomoda el rectángulo blanco dibujado en la pantalla de quince pulgadas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Matías Peñafiel Puertollano pasea su perro cada mañana, entre las ocho menos cuarto y las ocho, a la hora que el camión de la basura está estacionado en la esquina vaciando el contenedor de cristal y el de plástico, aparece puntualmente, mientras estoy escribiendo frente a la ventana. Primero aparece su perro schnauzer gigante. Negro, con el pelo grueso. Luego, después de tres metros de correa azul y roja, aparece Matías.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Tiene un andar distraído. Confía tanto en su perro que no se le ve preocupado por nada. Su perro grande le abre el camino, cada mañana, se deja llevar por su compañero, que le guía con seguridad por su particular senda que recorre el barrio. En invierno viste un abrigo verde, zapatos de cordones con suela de goma y pantalones de franela gris perla, de esos que se ajustan a los tobillos. A partir del mes de mayo, pasea vestido con una camiseta de algodón holgada que disimula su tripa, unas bermudas que según el día son azul marino o verde oscuro y unas sandalias de esas que se utilizan para trekking.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Nunca le he visto andar acompañado por alguien que no sea su perro, por lo que me imagino que debe de vivir solo, aunque no puedo asegurarlo. No sé donde vive. Sólo sé que toma el café en el bar situado unos metros después de la esquina, mientras su perro le espera en el exterior.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Sé como se llama porque un día de esos en los que aprovechaba su paseo para tirar la bolsa de papel para reciclar y yo también me dirigía al contenedor azul, pude leer su nombre completo en un pedazo de sobre de una entidad bancaria que cayó fuera del orificio del contenedor. El pedazo de papel no pudo superar la barrera de lamas de plástico negras que obligan a presionar con una cierta decisión el papel destinado al reciclaje, cayó al suelo sin que Matías se diera cuenta y no resistí la tentación de leer y memorizar el nombre que había en la etiqueta adhesiva y así poder adjudicar nombre al personaje. Leí su nombre y apellidos y después introduje su pedazo de papel indiscreto en el contenedor junto con mi paquete de papeles de periódico, cartas comerciales, folletos publicitarios, catálogos de subastas, correos electrónicos impresos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Hoy, a la hora del paseo de Matías, yo también me dirijo hacia la esquina acarreando tres bolsas de residuos. Primero me deshago de la de residuos orgánicos, después la de plástico y finalmente la de papeles.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;– Sr. Pla, le ha caído una carta. No es bueno dejar su nombre y dirección en el suelo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Con sorpresa y un cierto sobresalto, me giro hacia el foco del que surge una voz gruesa. No conozco la voz masculina que me interpela. Allí, detrás de mí, está Matías con su enorme perro negro, esperando su turno para deshacerse de sus papeles. ¿Habrá tenido tiempo de leer mi nombre en el papel rebelde?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;– ¿Nos conocemos?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Aunque sepa su nombre y él el mío, no tengo por costumbre empezar conversaciones con desconocidos, de esta manera. Siempre he creído que las situaciones tan rocambolescas como la que estoy viviendo sólo suceden en las películas, pero ahora yo soy protagonista de una escena que podría ser perfectamente el fruto de la imaginación de un hábil director que pretende contar una historia y que necesita atrapar al espectador.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;– He leído algunos artículos suyos en el periódico, le he escuchado en la radio y le sigo, de vez en cuando, en ese blog en el que cuelga los artículos en la revista El Farmacéutico. No sabía que vivía en el barrio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial; mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;letter-spacing:-.2pt"&gt;– ¿Es usted farmacéutico?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial; mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;letter-spacing:-.2pt"&gt;– No soy de su gremio. Estudié medicina y desde hace veinte años me dedico a la consultoría especializada en temas sanitarios. Necesito estar informado de lo que sucede y de lo que se cuece en todo el sector.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial; mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;letter-spacing:-.2pt"&gt;– Encantado de conocerle señor Peñafiel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial; mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;letter-spacing:-.2pt"&gt;– ¿Me conoce porque ha leído alguno de mis estudios sobre el sector sanitario?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Un fogonazo de sorpresa se asoma en la expresión de su cara. Su pregunta demuestra que es una persona educada e inteligente, y esa condición es la razón por la que no me pregunta a bocajarro: ¿Cómo sabe mi nombre?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Dudo unos instantes entre contar la verdad, mentir descaradamente y contarle que he leído sus estudios o inventar alguna historia más increíble aún que la situación que estamos viviendo, lo que acentuaría el surrealismo de la escena.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;No voy a contarle lo de la carta extraviada porque creería que soy un fisgón. No puedo arriesgarme sobre sus estudios y quedar como un mentiroso. No me queda otra alternativa que inventar alguna historia. Voy a intentar que sea lo más creíble posible.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;– Le veo pasear cada mañana desde mi ventana con su magnífico perro. La verdad es que me he imaginado muchos nombres, muchas profesiones y muchas vidas. Hace unas semanas entré en el bar y me crucé con su perro que estaba esperándole pacientemente en la puerta. El camarero –que está enamorado de su perro– había observado cómo lo miraba y me saludó con un expresivo: «¡Es majestuoso! El perro del señor Matías Peñafiel Puertollano siempre se espera aquí mientras su amo toma café en la mesa del rincón». Así supe su nombre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;La historia me parece suficientemente creíble.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial; mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;letter-spacing:-.2pt"&gt;– Parece un guión de esas películas en las que toda una historia nace de una casualidad. ¿No cree? Ahora tengo un poco de prisa, pero mañana podríamos quedar en el bar, tomarnos un café y conversamos un poco sobre su sector. A mí, me parece una buena oportunidad con un inicio esperanzador.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Realmente Matías es un señor educado. Parece un buen tipo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial; mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;letter-spacing:-.2pt"&gt;– De acuerdo. Mañana a las ocho.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Continuará…mañana a las ocho. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-6405579954077389423?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/6405579954077389423/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=6405579954077389423' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/6405579954077389423'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/6405579954077389423'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2011/07/conversaciones-con-matias-penafiel.html' title='Conversaciones con Matías Peñafiel Puertollano'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-00-PGpKLQlU/TiatLa3M2JI/AAAAAAAAAc4/OSxZTdbZprc/s72-c/planeando457.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-6468610930367882994</id><published>2011-07-11T07:25:00.004+01:00</published><updated>2011-07-11T07:33:24.115+01:00</updated><title type='text'>Policleto</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-WDaQTY8njHg/ThqYMaR0LZI/AAAAAAAAAcg/bv4WAp7wj5k/s1600/planeando456.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 248px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-WDaQTY8njHg/ThqYMaR0LZI/AAAAAAAAAcg/bv4WAp7wj5k/s320/planeando456.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5627978023332752786" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="capitular"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: 0.2pt; "&gt;T&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;engo la sensación de no tener casi nada que contar. Soy una piedra. Una sensación parecida a la que deben de tener, si se acercan a mí, los que esperan que les cuente algo, hoy soy más pétreo. Me siento como una escultura de esas que los antiguos artesanos acadios y jonios importaron desde Egipto a &lt;st1:personname productid="la Grecia" st="on"&gt;la Grecia&lt;/st1:personname&gt; hierática de los primeros tiempos. Nos las trajeron, a nuestra cuna, desde el país misterioso de las pirámides de Gizeh y las gigantescas esculturas del valle de los muertos donde aprendieron a encontrar el orden oculto dentro de las piedras. Quieto, callado, con la aspiración del orden eterno como único objetivo. ¿Desapareció esa civilización que aspiraba a dominar la muerte porque no pudo acabar dominando la confusión y la incertidumbre en la que estamos inmersos desde que nos expulsaron del paraíso?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;¿Es soberbia sentirse así? ¿O la soberbia es pensar que es soberbia lo que sencillamente es vacío; un vacío como el del desierto africano, ese que te empapa por todas partes y te acaba enmudeciendo? ¿Es respeto y admiración por esa nada majestuosa que nadie debería osar violar? ¿O es realmente miedo a que allí, en el desierto, las palabras fácilmente pueden ser sólo ruido, ruido y nada más?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Aún no he podido averiguar la razón última por la que tengo días en los que no tengo nada que decir y en los que, si pudiera, no movería ningún músculo, en esos días solo me esfuerzo en mantener la sonrisa hierática del Kurós del Asclepeion de Paros, nada más. En esos días no me apetece escribir, ni pasear, ni leer, ni hablar, solo ver y oír. Ser un espectador de la vida y verla pasar, sin el ansia que comporta vivirla&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Esos días no están ni en mi memoria, son paréntesis vacíos, silencios en un discurso, a veces caótico, que en esos días suena como un eco débil que me hace sonreír como al joven griego de piedra. Frío, sin la quemazón del sufrimiento, del dolor y del amor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Ya en mis recuerdos más antiguos encuentro esa admiración por las figuras arcaicas, ¿Ya estaba entonces, escondida en mi alma, mi querencia por mi silencio, ya germinaba entonces, el miedo a no encontrar respuesta en el ruido que me envolvía y que aún hoy continúa rodeándome, más allá de mi figura hierática?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;De esos días me quedan recuerdos que se confunden con los sueños más profundos, recuerdo el respeto, la envidia, el placer que sentí la soleada mañana que descubrí las pinturas románicas visitando &lt;st1:personname productid="la Vall" st="on"&gt;la  Vall&lt;/st1:personname&gt; de Boí. Los colores planos y brillantes de la imagen del Pantocrátor de Sant Climent Taüll dentro de la mandorla, con esos ojos grandes, inmóviles, mirando severamente a los míos, me hipnotizaron. Delante de esa imagen envuelta en un majestuoso manto azul con la mano derecha levantada con dos dedos apuntando hacia el cielo, me sentí petrificado, de una forma similar a la sensación de aislamiento que hoy siento. Concentrado exclusivamente en oír y ver pasar la vida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Van pasando los días y no tengo respuesta clara a las preguntas que me he ido haciendo todos estos años. No he encontrado la sabiduría que se precisa para saber responderlas, pero tampoco he sido capaz de evitarlas. Debo esmerarme en encontrarlas antes de que la sonrisa también se vaya. Por ahora tengo que conformarme con saber que los paréntesis siempre acaban cerrándose y el silencio acaba rompiéndose por la música de las campanas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Algo de todo eso sucedió en Grecia hace dos mil quinientos años. Un escultor griego de la escuela de Argos que conocía los secretos del bronce, un maestro contemporáneo de Fidias y Mirón se propuso romper la rigidez de los cuerpos de piedra arcaicos. El Kanon de Policleto marcó las pautas de la belleza de los cuerpos atléticos y los dotó de movimiento, ya no eran cuerpos aislados y fríos. Su Diadúmeno poniéndose la diadema del triunfo y su Doríforo en el que se manifiesta el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;contrapposto&lt;/i&gt; esplendorosamente, mediante la oposición armónica de las distintas partes del cuerpo, lo que le proporciona movimiento rompiendo la arcaica frontalidad, son esculturas que además de estar en su mundo, se relacionan con el mundo de los demás.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Puede parecer que Policleto quería romper algo con su búsqueda de la armonía escondida en las proporciones, pero no fue así; esos bellos cuerpos de atletas de mármol que nos hablan, conservan en su interior la fuerza de la sonrisa del Kurós. La esencia de &lt;st1:personname productid="la Grecia" st="on"&gt;la Grecia&lt;/st1:personname&gt; antigua, ese orden desenterrado de las arenas del desierto está en el corazón de las obras de Policleto. Policleto quiso que se relacionaran con el mundo para que fueran capaces de comprenderlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Intento aprender de Policleto. Su escultura nos enseña que no nos conviene vivir aislados del mundo, pero que la esencia, nuestro ADN, debe mantenerse. Policleto logró ese equilibrio y esa es la razón por la que la obra de un griego de Argos aún me emociona. En esa línea estrecha entre los principios y la adaptabilidad al entorno, entre el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;core business&lt;/i&gt; y el oportunismo de la oferta –pido disculpas por introducir esos términos tan de nuestros días en un artículo tan clásico, pero no quiero dar la sensación de antiguo con tanta Grecia clásica– está el secreto de los que perduran.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;¡Ya esta! Me voy al Twitter, para estar conectado con lo que sucede en el mundo, voy a seguir los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;tweets&lt;/i&gt; sobre lo que está sucediendo en el #2CBs que se celebra en Madrid, me voy a apuntar a un seminario de comercio en la web y a un máster en gestión moderna de la farmacia y a todo lo que me parezca actual, intentaré estar conectado con las últimas tendencias, voy a estar atento a lo que se cuece en este mundo global, lo tengo claro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;(Creo que todo eso se va a quedar en palabras sencillamente útiles para este artículo)&lt;span style="letter-spacing: -.2pt"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Seguramente mucho más claro que saber mantener vivo el alma de la profesión, ese núcleo duro, eso que se esconde en las esculturas sonrientes de &lt;st1:personname productid="la Grecia" st="on"&gt;la Grecia&lt;/st1:personname&gt; arcaica, eso que transmite la mirada del Pantocrátor de Sant Climent de Taüll.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-6468610930367882994?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/6468610930367882994/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=6468610930367882994' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/6468610930367882994'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/6468610930367882994'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2011/07/policleto.html' title='Policleto'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-WDaQTY8njHg/ThqYMaR0LZI/AAAAAAAAAcg/bv4WAp7wj5k/s72-c/planeando456.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-2756696217547880297</id><published>2011-06-23T10:12:00.003+01:00</published><updated>2011-06-23T10:22:50.163+01:00</updated><title type='text'>Nuestros viejos</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-VYOhyVsKRkA/TgMEk3m884I/AAAAAAAAAcQ/agdCL-dzrjw/s1600/planeando455.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 248px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-VYOhyVsKRkA/TgMEk3m884I/AAAAAAAAAcQ/agdCL-dzrjw/s320/planeando455.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5621341791337640834" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; font-family: Verdana; letter-spacing: -0.1pt; " &gt;N&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; font-family: Verdana; letter-spacing: -0.1pt; " &gt;unca me han gustado los viejos, me incomoda la falta de hipocresía de sus arrugas. Son luces indicadoras de alarma. Son anuncios permanentes de los efectos nocivos del tiempo. Son tan reales que impiden cualquier posibilidad de olvidar el futuro. Cada vez me gusto menos, la vejez que cada vez siento más cerca y que veo instalada en los viejos es como el cilicio del tiempo. Hacerse viejo es como llevar un reloj en el que las manecillas se te clavan en los ojos. Una tortura de la que no puedes, ni quieres librarte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; font-family: Verdana; letter-spacing: -0.2pt; "&gt;Me acerco inexorablemente a un pantano oscuro del que no voy a salir y en él me va a costar ver el sol, un pantano en el que reinan las sombras de los recuerdos. El agua me parece más fría, los perfiles más difusos, las palabras más esquivas, las distancias más largas, las noches más cortas, la piel y los besos más secos. El tiempo me va carcomiendo poco a poco como la humedad salada de Barcelona se come las piedras de Santa María del Mar. El bullicio de los ruidosos visitantes del barrio del Born ilumina las calles antiguas, pero no puede silenciar el repicar pesado de los días húmedos cargados de salitre. La catedral gótica también envejece, mucho más lentamente que yo; posiblemente porque está más cerca de la eternidad que &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; font-family: Verdana; letter-spacing: -0.1pt; "&gt;yo, pero no lo suficiente para evitar la lenta decadencia de las piedras. Algunos grandes hombres, santos o no, descansan entre sus piedras –¿es un vano intento de lograr la eternidad?–, pero lo cierto es que sus huesos van desmoronándose lentamente y su polvo se difumina entre el humo de las velas que tizna poco a poco las altas bóvedas góticas. Todo envejece con un ritmo propio, pero sin pausa.&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; font-family: Verdana; letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; font-family: Verdana; letter-spacing: -0.25pt; "&gt;He perdido muchas mañanas de clase entre las callejuelas del barrio de &lt;st1:personname productid="la Ribera" st="on"&gt;la Ribera&lt;/st1:personname&gt;, paseando por los rincones perfumados por el orín de gato y con las sábanas tendidas –a modo de parasol– cubriendo la pequeña porción de cielo en la que buscan el sol y el aire para purificarse del rastro de las noches. Perdía esas mañanas y no sufría por ese tiempo pasado durante el que yo no tenía otro objetivo que disfrutar de su paso, no me daba cuenta aún del rastro que va dejando cada segundo, no me importaba. Vivir sin tener presente el futuro es un placer reservado a los jóvenes. Ahora ya sé que no es cierto que no exista el futuro, ahora me doy cuenta que lo que hay entre el presente y el futuro, eso que no tiene nombre, ese viaje sin calendario, existe. Es un demonio escondido que aparece en nuestros sueños cuando envejecemos. El futuro está allí, y el demonio siempre nos acaba indicando el camino para encontrarlo.&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; font-family: Verdana; letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; font-family: Verdana; letter-spacing: -0.2pt; " &gt;¿Voy a aprender a ser viejo? Aún me lo pregunto a veces, aunque sé que es una pregunta sin sentido. No existe manual para saber envejecer. Te hacen viejo las incesantes punzadas del tiempo, sin remedio, sin ningún asidero en el que sujetarte, te vas deslizando en un tobogán más empinado a medida que vas cayendo, cada vez más rápido. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; font-family: Verdana; letter-spacing: -0.2pt; " &gt;¿Encontraré algún consuelo? No existe ningún consuelo en ese camino en el que vivimos. Sólo podemos ahorrarnos la desesperación si no estamos solos, porque el consuelo está en la compañía de los otros. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; font-family: Verdana; letter-spacing: -0.2pt; " &gt;No me gustan los viejos porque me da miedo envejecer y me veo reflejado en sus cuerpos, pero soy farmacéutico y cada día estoy cerca de ellos, son mis principales pacientes, los que necesitan más a menudo de mis conocimientos y de mi compañía. Sus ojos secos, sus úlceras, sus venas frágiles, sus corazones cansados, su frágil memoria, sus huesos doloridos son como lanzas que me hieren cada día, no puedo evitarlos. Sin embargo, también es cierto que su agradecimiento es sincero y me lo trasladan en sus palabras y en sus gestos, les gusta que esté cerca de ellos, en el barrio. Un agradecimiento que a menudo me encoje. ¡Puedo darles tan poco! No voy a conseguir ralentizar ni su reloj ni tampoco el mío, lo único que puedo hacer es hacer bien mi trabajo y escuchar lo que me cuentan, no tener demasiada prisa con ellos es lo que me piden. Perder un poco de mi tiempo, de ése que ahora ya no es el tiempo gratis de mis juveniles mañanas perdidas, es esa compañía la que les aleja un poco del pozo de la desesperanza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; font-family: Verdana; letter-spacing: -0.2pt; " &gt;He ido preparando el artículo poco a poco para poder hablar de la prestación farmacéutica a los pacientes crónicos polimedicados, esos que estratégicamente debemos esforzarnos en mantener, esos que deberían ser una de nuestras prioridades, nuestros viejos. ¿Quiénes serán nuestros clientes si las farmacias dejamos de ser referentes en su atención sanitaria? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; font-family: Verdana; letter-spacing: -0.2pt; " &gt;Podría escribir sobre las proyecciones alcistas de este segmento del mercado que lo hacen muy atractivo y del peligro que puede suponer que otros actores tomen protagonismo en este mercado, pero no lo voy a hacer. No lo voy a hacer porque estoy hablando de algo más cercano, más real; algo de mi piel y de mi cuerpo. Los viejos son nuestros viejos y aunque sea por el egoísmo de saber que cada vez su vejez será más la nuestra no podemos olvidarlos. Me conviene que los viejos me gusten cada día más, que sea más paciente con ellos, que encuentre el tono de voz adecuado para su dureza de oído, tengo que darme prisa aunque sólo sea para aprender a envejecer. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; font-family: Verdana; letter-spacing: -0.2pt; " &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; font-family: Verdana; letter-spacing: -0.2pt; "&gt;–&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; font-family: Verdana; letter-spacing: -0.3pt; "&gt;Buenos días. ¡Cuántos días sin verte! Suerte que tienes un personal maravilloso. ¿Ya no te gusta estar tras el mostrador, ahora que sales en la tele y escribes en los periódicos?&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; font-family: Verdana; letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; font-family: Verdana; letter-spacing: -0.05pt; " &gt;–Hola María, no me critiques tanto, ahora tengo mucho trajín y estoy menos en la farmacia, pero Pep y Silvia os cuidan mucho, lo sé.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; font-family: Verdana; letter-spacing: -0.2pt; " &gt;–Ahora te dedicas a cosas importantes, pero a mi me gustaba más antes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; font-family: Verdana; letter-spacing: -0.2pt; " &gt;–En eso estaba pensando cuando has entrado, en las cosas importantes.&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:Verdana"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-2756696217547880297?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/2756696217547880297/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=2756696217547880297' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/2756696217547880297'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/2756696217547880297'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2011/06/nuestros-viejos.html' title='Nuestros viejos'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-VYOhyVsKRkA/TgMEk3m884I/AAAAAAAAAcQ/agdCL-dzrjw/s72-c/planeando455.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-2630261430626130164</id><published>2011-06-09T09:09:00.003+01:00</published><updated>2011-06-09T09:19:19.218+01:00</updated><title type='text'>Statu quo</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-nYNgsQKhfXo/TfCBqW0jyMI/AAAAAAAAAcA/KAru4S5bTdo/s1600/EF%2B454%2Bplaneando.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 248px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-nYNgsQKhfXo/TfCBqW0jyMI/AAAAAAAAAcA/KAru4S5bTdo/s320/EF%2B454%2Bplaneando.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5616131300011526338" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;Un &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;Planeando&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt; son aproximadamente mil palabras. Son pocas palabras si las comparamos con las que vertemos al río de nuestras conversaciones a lo largo de un día, muchas más, en cambio, de las que son necesarias para redactar un buen titular de noticia, o una nota informativa concisa, de esas que pretenden ser eficientes. Estos días estoy embarullado dentro de una madeja de mil palabras. Tengo a medio escribir un &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;Planeando&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt; en el que hablo de los viejos, pero las palabras me vienen despacio, me vienen y se van, y muchas de las que llegan me suenan mal, no sé escribir aún de los viejos. No me imagino aún la vida de viejo, aunque cada vez la siento más cerca. No sé si sabré a acabar mi próximo &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;Planeando&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;, vosotros lo sabréis de aquí a unas semanas, pero lo cierto es que esas mil palabras deberían ocupar estas páginas. No he llegado a tiempo y me veo obligado a escribir algo más periodístico, más concreto; palabras carentes de eso que algunos entienden como adornos que envuelven lo esencial. Esta vez, voy a ir al grano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Hace ya bastante tiempo que estoy convencido que no es prioritario intentar justificar el modelo de farmacia argumentando que es el mejor. No existe un modelo perfecto de farmacia, del mismo modo que no existe un modelo perfecto de nada, un convencimiento que no está basado en una cuestión teórica, es suficiente una simple observación para darse cuenta que existen multitud de modelos en los países de nuestro nivel económico-social y que no presentan grandes diferencias sanitarias respecto al acceso del medicamento, sólo algunos matices los hacen diferentes, pero ya se sabe que los matices dependen de quien los está percibiendo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;El modelo de farmacia que tenemos en España es hijo de la historia y de una evolución tranquila que lo ha ido modelando y ajustando a las necesidades de nuestra sociedad, configurando un servicio sin quejas relevantes. Esta evolución sin sobresaltos ha sido posible porque se ha sustentado fundamentalmente en tres satisfacciones:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;1. La satisfacción de los usuarios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;2. La satisfacción de los farmacéuticos instalados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;3. La satisfacción del regulador.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Estos tres vértices han sido los generadores de un triángulo virtuoso capaz de mantener en pie el modelo, más allá de cualquier debate cargado de ideología, pero en los que, al fin y al cabo, los verdaderos protagonistas han sido y continuarán siendo los intereses de las distintas partes. Esta situación de solidez y estabilidad históricas es la que mantiene la esperanza –independientemente de la que tienen los apóstoles del modelo, esos que creen fervientemente en su perfección– a los que esperan que lo que está sucediendo sea un simple desequilibrio pasajero. Mi opinión es distinta. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;La grave situación de las finanzas públicas está provocando grandes turbulencias que amenazan el equilibrio existente y lo que hasta ahora era estabilidad amenaza en convertirse en tensión. Una tensión que puede llegar incluso al enfrentamiento entre los protagonistas que hasta ahora mantenían un &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;statu quo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;Una prueba evidente de lo que digo es lo que en estos momentos está sucediendo en Andalucía, donde la insatisfacción del SAS respecto a la factura farmacéutica y la insatisfacción de los farmacéuticos con la carga que está suponiendo la retahíla de recortes de precios y de márgenes está a punto de desembocar en un cambio del &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;statu quo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Nos equivocaríamos profundamente si consideráramos lo que está sucediendo en Andalucía como un conflicto local, derivado de la organización autonómica de España. Las tensiones presupuestarias de las cuentas públicas subyacen escondidas bajo la espesa niebla de las elecciones y van a aflorar con toda su virulencia en el segundo semestre de 2011 y previsiblemente van a continuar el próximo año. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;No deberíamos olvidar que lo que está en juego es la estabilidad del triángulo virtuoso y deberíamos dedicar nuestros esfuerzos a buscar nuevos equilibrios. Sé que algunos pueden entender mis palabras como un síntoma de un cierto pactismo claudicante. No lo son, aunque si lo fueran no me causaría ninguna vergüenza escribirlas. A diferencia de los que piensan que la victoria se la lleva el que tiene la espada más grande, soy de los que piensan que es un error plantear los negocios como si fueran una batalla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Mis palabras no son más que otra expresión más de lo que llevo escribiendo desde hace meses: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;– Es necesario un análisis riguroso de la situación económica del sector y el diseño de un plan de viabilidad para alcanzar un nuevo &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;statu quo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt; sostenible.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;– La reconversión inteligente del sector nos conviene más, aunque sea costosa, que la simple espera de la evolución de los hechos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Escribiendo lo mismo y de una manera tan poco «adornada» corro el riesgo de hacerme monótono, pero cuando apremian las fechas de entrega no te queda otro remedio que ir al meollo de la cuestión, y sobre farmacias el meollo es ése.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;El problema que tengo ahora es que aún me quedan unas doscientas palabras para llegar a la cifra mágica de mil y no sería coherente con la concisión que me he impuesto en este artículo llenarlas con historias de mi niñez, o de paisajes de mis veranos, o de lo mucho que me preocupa como el tiempo nos va martilleando, o de algún libro que he leído, o de lo tranquilo que estoy en casa, cuando veo aparecer el sol por encima de las casas que rodean el patio interior, mientras acabo el artículo que el jefe de redacción me reclama para hoy (¡Ya va, Javier!)... o de los viejos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-2630261430626130164?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/2630261430626130164/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=2630261430626130164' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/2630261430626130164'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/2630261430626130164'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2011/06/statu-quo.html' title='Statu quo'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-nYNgsQKhfXo/TfCBqW0jyMI/AAAAAAAAAcA/KAru4S5bTdo/s72-c/EF%2B454%2Bplaneando.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-1349160802496698527</id><published>2011-05-30T16:12:00.003+01:00</published><updated>2011-05-30T16:20:58.200+01:00</updated><title type='text'>¿Otra historia en un taxi?</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-zX5bZ12BF4Q/TeO0L4-SNWI/AAAAAAAAAbs/KoTuTS77Ijg/s1600/planeando453.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 286px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-zX5bZ12BF4Q/TeO0L4-SNWI/AAAAAAAAAbs/KoTuTS77Ijg/s320/planeando453.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5612527676998956386" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:11.0pt;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left; line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="capitular"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: windowtext; letter-spacing: 0.2pt; font-weight: normal; "&gt;A&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;lgunos deben leer mis cosas en estos Planeandos. Algunos de esos, quizá recuerden algo de lo que han leído en mis artículos, al menos algo de lo que han leído algunos números atrás. Y de esos, existe la posibilidad de que unos cuantos se acuerden de que hace unos meses escribí sobre una historia en un taxi. Hoy también voy a escribir algo sobre taxis, por lo que corro el riesgo de que esos pocos piensen que los taxis son para mí un icono; una especie de tótem amarillo y negro; pero ni tengo una fijación, ni interés económico alguno en el sector del taxi, ni soy realmente un asiduo usuario. No sé muy bien la razón por la que voy a escribir este cuento. Que yo sepa nadie ha &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;sido taxista en mi familia, ni tengo una especial devoción por los coches –me pirran las motos y los ferraris, pero esos no son coches, son sublimaciones de la ingeniería, una cosa muy distinta; algo más cercano al erotismo–, pero lo cierto es que el tiempo que dura una carrera es un buen momento para buscar ideas para un artículo. Al menos para mí. Y cada uno va buscándose la vida como puede.&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;Meterse en un taxi es parecido a entrar en un ascensor y descubrir que el cubículo está ocupado por un desconocido al que no esperas ni te espera, y para mí ese trance siempre ha sido una situación incómoda. En un taxi puede ser aún peor, porque el trayecto es generalmente más largo que un viaje hasta el ático. También es cierto que como entras en el taxi como cliente, o lo que es lo mismo, el conductor te va a cobrar por el servicio, puedes limitarte a comunicar el destino, esperar que el tráfico no sea caótico e ir observando como los números rojos, verdes, o negros sobre fondo amarillo van aumentando la cuenta del taxímetro –últimamente he observado unos taxímetros muy modernos que indican la tarifa a pagar en el retrovisor, parecen mágicos– sin sentirte obligado a romper el silencio, que por algo pagas. A menudo, pagar es suficiente motivo para evitar ese sentimiento de culpa que te invade cuando no sigues los cánones de la urbanidad. Sea como sea, entrar en un taxi supone un riesgo elevado de fisura en la burbuja impermeable que me recubre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.25pt; "&gt;Hay días en los que espero, en los que me apetece, que el trayecto transcurra sin apenas roce lingüístico –supongo que queda suficientemente claro que me refiero a la interacción espiritual entre dos personas que hablan por lo que las lenguas no pueden estar ocupadas en otros menesteres más lúbricos– y que el taxista no tenga sintonizada la emisora radiofónica de Justo Molinero. Otros días, en esos que me he dejado la burbuja en casa, en cambio, no me incomoda, incluso espero, encontrar a un buen conversador con el que explorar algún tema de esos que sacan al ruedo los que tienen el arte de conversar con el cogote sin parecer mal educados. Incluso hay algunos días en los que soy yo el iniciador de la conversación. Si el día ha empezado ligero y no se ha torcido puedo ser un tipo locuaz. Si en uno de esos días tengo que tomar un taxi y la suerte me acompaña en la lotería en la que juegas al levantar la mano y gritar ¡Taxi!, y me toca en suerte un coche grande, limpio y nuevo –tengo una cierta debilidad por los taxis Mercedes grandes– intento conversar con el conductor; por regla general empiezo preguntando sobre su herramienta de trabajo. Sobre su coche, no sobre su lengua.&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;Una conversación de esas podría ser así: (Podría ser porque no ha sido, pero podría ser algún día, no lo descarto)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;– ¿Está contento con su Mercedes?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;– Lo estoy. ¡Sólo faltaría estar descontento, con lo que me ha costado!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;– Los caprichos siempre son caros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;– No se trata de un capricho. Es una inversión.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;– No me negará que independientemente de qué cálculo de la amortización le satisfaga, y ya que las normas de su gremio le impiden cobrar una tarifa superior por ofrecer un servicio mejor, una cierta dosis de orgullo y placer personal debe ponerse usted entre pecho y espalda al coger el volante de esta maravilla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;– Ya que lo dice…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;– ¿Orgullo o placer?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;– Me refería a lo de las tarifas. ¿Usted pagaría más por viajar en este coche?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;– A mi ya me está bien así, pero no me parece justo para usted.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;– Lo justo no importa. Cada uno conoce su negocio y el nuestro está basado en que el servicio prestado es igual independientemente de quien lo dé. Los clientes ya valoran la diferencia. Al menos algunos. ¿Usted a qué se dedica?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;– Tengo una farmacia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;– &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;A ustedes les pasa algo parecido. No hay diferencia en la tarifa. En todas las farmacias prestan el mismo servicio, pero no en todas &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;te tratan igual.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;– Es algo distinto…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;– Ya, ya se lo decía yo. Cada uno conoce su negocio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;– Lo que es importante es definir los servicios que se prestan, eso que algunos llaman la cartera de servicios, fijar una tarifa y encontrar clientes que quieran pagarla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;– Pero… ¿usted cree que esto es posible? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;– En eso estamos…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;– Si lo logran, llámeme. Este es mi número. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: middle; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;line-height: 150%; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;Me he guardado la tarjeta, si necesito un taxi no dudaré en llamarlo. No sé si es porque el día continúa siendo un día de esos que parece que brillan más de lo habitual o porque sonaba en el excelente equipo de música el himno de Creedence Clearwater Revival «Long as I can see the Light», lo que evidentemente ha sido una ayuda, pero pagar los doce euros de la carrera me ha parecido barato. He dudado entre darle una propina o un beso casto en la coronilla. He optado por el euro porque me ha parecido más coherente con la conversación que hemos mantenido. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.2pt; "&gt;No creo que mi compañero desconocido haya entendido mis argumentos, no han parecido interesarle mucho, pero yo continúo pensando que el sistema tarifario de los taxis no es justo. Pero como he dicho, ese no es mi problema, yo no tengo nada que ver con los taxis.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-1349160802496698527?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/1349160802496698527/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=1349160802496698527' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/1349160802496698527'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/1349160802496698527'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2011/05/otra-historia-en-un-taxi.html' title='¿Otra historia en un taxi?'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-zX5bZ12BF4Q/TeO0L4-SNWI/AAAAAAAAAbs/KoTuTS77Ijg/s72-c/planeando453.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-5690355777978715590</id><published>2011-05-06T10:18:00.003+01:00</published><updated>2011-05-06T10:24:01.685+01:00</updated><title type='text'>Vielha</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Hx2xvhJ_0yY/TcO9g_l2ylI/AAAAAAAAAbc/eEPlI_jeoFg/s1600/planeando452.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 248px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-Hx2xvhJ_0yY/TcO9g_l2ylI/AAAAAAAAAbc/eEPlI_jeoFg/s320/planeando452.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5603530735902706258" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="03CAPITULAR" style="line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span class="capitular"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; letter-spacing: 0.2pt; font-weight: normal; "&gt;C&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;uando vienes del sur, como yo, y llegas a los Pirineos estás acostumbrado a que los ríos corran hacia el origen de tu viaje. Mirar la corriente como va saltando, con la viveza de las aguas frías del deshielo, las piedras del cauce, es como buscar una señal parecida a las migas de pan de Hansel y Gretel. Reconforta saber que esas aguas apuntan hacia casa. Una primitiva manera de acotar la geografía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-indent:0cm;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Soy consciente de la falsa sensación de seguridad que proporciona tener un cordón umbilical que te une a tu origen, de lo circunstancial de la situación, de lo local de mi geografía, debe de ser que, en el fondo, vivir en global está hecho para gente más cosmopolita o para más sabios, o sencillamente para los que son capaces de apuntarse siempre al último grito, pero para mí los ríos van hacia el sur. Soy un poco simple (Ya sabes amigo Alberto que me pirran las lentejas y los huevos fritos).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-indent:0cm;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Llegar a &lt;st1:personname productid="la Vall" st="on"&gt;la  Vall&lt;/st1:personname&gt; d’Aran me descoloca. Me siento en casa, estoy en casa, pero cuando miro las aguas del Garona me extraña que corran hacia el Norte. Me extraña tanto que a veces creo que me engaña.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-indent:0cm;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;El Garona nace en alguna parte, pero no está claro del todo dónde. Es un río un poco canalla. Según Norbert Casteret, este río nace en la dolina del Forau de Aigualluts situada a los pies del Aneto, donde el agua del deshielo se filtra para aparecer cuatro kilómetros hacia el norte en Artiga de Lin, concretamente en Uelhs deth Joeu. Sin embargo, los datos cartográficos objetivos, el criterio basado en la altura del primer caudal permanente y el caudal medio aportado al nacimiento del Garona nos indican que deberíamos situar su cuna en el Circo de Saboredo y Puerto de &lt;st1:personname productid="la Ratera. Me" st="on"&gt;la Ratera. Me&lt;/st1:personname&gt; gusta esta incerteza, que confiere al río un cierto carácter rebelde. Una corriente que va contracorriente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-indent:0cm;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;No tengo muchas oportunidades de viajar hasta el valle que mira hacia el norte, pero cada dos años el Colegio de Farmacéuticos de Lleida organiza, desde hace ya 24 años, el simposium farmacéutico de &lt;st1:personname productid="la Vall" st="on"&gt;la Vall&lt;/st1:personname&gt; d’Aran. Un esfuerzo importante para un Colegio modesto en tamaño, pero ambicioso en los proyectos que acomete. Gracias. Este año ha sido año de simposium y he tenido excusa para llegar al valle y he podido participar en esta reunión de profesionales preocupados por el futuro de la profesión y por la conservación de la olla aranesa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-indent:0cm;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;El programa del simposium es una sabia mezcla de reflexión con una pizca más de atrevimiento del habitual en las reuniones farmacéuticas, de descubrimiento de la historia y la geografía del valle, de disfrutar con la gastronomía montañesa y para algunos, no para mí, la ocasión de descender por las pistas de la estación preferida por la casa real. Una receta infalible si está aderezada por la hospitalidad y el buen hacer del equipo del COFLL, con su presidente Josep Aiguabella al frente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-indent:0cm;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;El Garona ha sido el hilo conductor de mi estancia en el valle. El sábado amaneció con un día espléndido que invitaba a recorrer algún rincón de estas montañas aún nevadas. Sin plano y sin activar la voz impertinente de la guía que llevamos escondida en el salpicadero del coche y confiando en nuestra memoria y en un cierto sentido de la orientación que presumimos tener, nos atrevemos a buscar el caño por el que resurge el agua que viene de la otra vertiente de las montañas. Así, sin ni siquiera recordar el nombre del lugar hacia donde queremos ir. Empezamos el viaje con un cierto espíritu aventurero controlado. (Parezco más atrevido de lo que realmente soy) La intuición nos dice que debemos tomar la carretera que va hacia Francia y en ella esperamos encontrar el desvío que nos lleve hacia la fuente misteriosa. (No os voy a contar nada más de esta aventura, porque ni tengo suficiente espacio ni puedo evitar contaros algo de farmacia, pero al menos os diré que encontramos el desvío, llegamos a la fuente y pudimos admirar las cumbres del Malh dera Artga, de &lt;st1:personname productid="la Pena Nera" st="on"&gt;la Pena  Nera&lt;/st1:personname&gt; y de &lt;st1:personname productid="la Forcanada" st="on"&gt;la  Forcanada&lt;/st1:personname&gt; de Nicoles. Si tenéis oportunidad acercaos y disfrutad de ese rincón, vale la pena… creo que os he dado suficiente información para que no tengáis problemas en llegar sin necesidad de confiar en el navegador)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-indent:0cm;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; letter-spacing: -0.25pt; "&gt;De vuelta del paseo, nos espera la visita a una empresa estadounidense propietaria de una central que genera electricidad quemando gas sin emitir anhídrido carbónico al aire y que gestiona también el negocio del caviar aranés en la piscifactoría de Acipenser baeri, &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; letter-spacing: -0.1pt; "&gt;que aprovecha el agua cristalina del Garona, que&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; letter-spacing: -0.25pt; "&gt; es a su vez la que utiliza para refrigerar la central. Un ejemplo de imaginación y de eficiencia ecológica y económica.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-indent:0cm;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; letter-spacing: -0.3pt; "&gt;Los ejemplares de alevín de esturión comprados a empresas francesas e italianas crecen en cárceles acuáticas que se mantienen a 18 grados centígrados. La ilusión del biólogo que nos cuenta las virtudes de este pez originario del lago Baikal en la lejana Liberia, que se ha mantenido inalterado desde hace doscientos &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; "&gt;millones de años, no puede compensar la tristeza que me produce verlos nadar dando círculos&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 150%; letter-spacing: -0.3pt; "&gt; cansinamente entre las paredes de esas grandes bañeras de agua templada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="04TEXTOcon" style="text-indent:0cm;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;En el camino de vuelta hacia las sesiones de trabajo programadas, la sensación, después de la visita, es de una cierta desazón, de esas tristezas que se esconden debajo de los aplausos después de una victoria pírrica. Aunque tu equipo sea el que ha ganado. Todo parece controlado, la energía, la economía, la ecología y la conservación de una reliquia biológica, pero lo cierto es que los esturiones están en peligro de extinción, ya casi no quedan en las frías aguas siberianas y los machos que sobreviven en este valle tienen una expectativa de vida de tres años, las hembras unos años más, los que necesitan para madurar y que su panza sea abierta en canal para arrebatarles las huevas que los zares de Rusia pusieron de moda entre los aristócratas franceses a principios del siglo pasado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="Ningnestilodeprrafo" style="text-align:justify;line-height:150%; mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: normal; "  &gt;(Dedico este «Planeando» a mi compañero de fatigas Lluís, que me describió con todo lujo de detalles al farmacéutico-esturión y no se lo dedico a los que, después de haberlo negado durante muchos años, niegan aún que el debate sea la única manera de avanzar porque creen que son perfectos, como los esturiones. Me queda la esperanza de los que están arrimando el hombro para seguir avanzando, esos prefieren nadar libres, y para eso trabajan)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-5690355777978715590?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/5690355777978715590/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=5690355777978715590' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/5690355777978715590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/5690355777978715590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2011/05/vielha.html' title='Vielha'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Hx2xvhJ_0yY/TcO9g_l2ylI/AAAAAAAAAbc/eEPlI_jeoFg/s72-c/planeando452.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-1260587258998739559</id><published>2011-04-08T08:18:00.003+01:00</published><updated>2011-04-08T08:23:25.974+01:00</updated><title type='text'>Lampedusa</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-l5D5SaJULcc/TZ63kNVlUuI/AAAAAAAAAbM/uZTqElHJ7T8/s1600/planeando%2B451.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 248px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-l5D5SaJULcc/TZ63kNVlUuI/AAAAAAAAAbM/uZTqElHJ7T8/s320/planeando%2B451.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5593109619924095714" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="capitular"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: windowtext; letter-spacing: 0.2pt; font-weight: normal; "&gt;S&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;icilia es uno de esos lugares en los que me imagino que la verdad –mi verdad, eso que yo digo que es la verdad de verdad, la verdad que a mí me sirve para creer en la búsqueda de la verdad– se esconde dormida en un olivar. No sé el motivo de ese sueño, pero intuyo que ese pedazo de tierra seco, aromatizado por el recuerdo del olor a aceite antiguo guardado en viejas tinajas romanas es parte de mi otra historia, la historia de mis sueños. Leyendo a Sciacia, o paseando de la mano y de las palabras de Camilleri por la ciudad imaginaria de Vigàta, me sumerjo en los silencios miedosos (esos silencios que nos describe sin prejuicios Carlo Levi, en tres viajes «allá abajo», que es su manera de situarnos en Sicilia en su libro titulado con esas palabras tan justas: «Las palabras son piedras»), me quemo en el viento que ha sido calentado por las arenas tunecinas, me siento como en el patio de casa en una tarde asfixiante de agosto. Nunca me imagino Sicilia en invierno.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; font-size: medium; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;¿Todos tenemos un lugar mítico, un escondrijo en el que creemos que se esconde el Grial, una Itaca a la que esperamos llegar tranquilamente por la bahía de Vathi, después de una larga travesía? Yo lo tengo, creo que lo tengo, quiero tenerlo, y me gusta pensar que está cerca de Sicilia, más cerca de África aún, en Lampedusa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; font-size: medium; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;La primera vez que me topé con Lampedusa fue en una novela de Rafael Argullol repleta de imágenes recargadas de matices y de frases adjetivadas con un estilo un tanto barroco, en la que el señor Leonardo Carracci se encuentra con el narrador de la historia en un barco en Puerto Empedocle, y le relata su estancia y su vivencia en la isla repleta de pasión por la belleza en el que la grandeza y la decadencia se entrelazan inexorablemente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; font-size: medium; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Desde esos días juveniles –creo recordar que leí la novela, publicada en los ochenta, en los pocos días transcurridos entre los exámenes finales de Bioquímica y Legislación Farmacéutica; la leí en las horas que debería haber utilizado para intentar grabar en la memoria, al menos hasta el día del examen, leyes y decretos, lo que carecía para mí del más mínimo interés– el germen de ese lugar mítico, ese trozo de desierto calcáreo en el Mediterráneo –ahora famoso por ser una de las puertas de entrada al espacio Schengen, &lt;st1:personname productid="la Itaca" st="on"&gt;la Itaca&lt;/st1:personname&gt; moderna para miles de inmigrantes del Magreb– ha ido floreciendo en mi imaginación como una flor de cactus.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; font-size: medium; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Lo cierto es que Lampedusa es una isla mayor del archipiélago de las Pelagias. Un nombre, Pelagia, que oí por primera vez cuando Julia –la tata de las tortillitas de jamón (ver Planeando «Recetas» en &lt;i&gt;El Farmacéutico&lt;/i&gt; n.º 375)– me contaba sus historias de Quintanarrubias de Abajo, el pueblo de Soria en el que nació y que aún visita, a sus 93 años, cada mes de agosto. Uno de los momentos de su relato que yo esperaba con más interés era el capítulo en el que describía a sus vecinos: Serapio y Pelagia. Entonces, ella esperaba que yo le preguntara con extrañeza por esos nombres tan raros y ella me los repetía entre risas. En esos días de mi niñez yo no sabía nada ni del archipiélago italiano ni de la santa de Antioquia, ni del mártir de las Cruzadas canonizado por Benedicto XIV en 1743.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; font-size: medium; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Faltaban algunos años aún para que me interesara el cine monumental de Luchino Visconti y para que me escapara alguna &lt;span style="letter-spacing:.05pt"&gt;tarde de las que hacía novillos a alguna sala para conmoverme viendo como el tinte cae lentamente por la frente de Dirck Bogarde en &lt;i&gt;Muerte en Venecia&lt;/i&gt;, o sorprenderme con la recreación que hace Helmut Berger de la actuación cargada de erotismo de Marlene Dietrich en &lt;i&gt;Der Blaue Engel&lt;/i&gt;, en &lt;st1:personname productid="La Caída" st="on"&gt;&lt;i&gt;La&lt;/i&gt; &lt;i&gt;Caída&lt;/i&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;i&gt; de los dioses&lt;/i&gt;. Después de este bautizo neorrealista, me interesó revisar la filmografía del director italiano, y pronto me encontré con la versión cinematográfica de la novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, príncipe de Lampedusa y Duque de Palma di Montechiaro: &lt;i&gt;Il Gattopardo&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; font-size: medium; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;La novela del hijo de los príncipes sicilianos Giulo Maria Tomasi di Lampedusa y Beatrice Mastrogiovanni Tasca di Cutó, cuenta la historia de Don Fabrizio en los años de la llegada de Garibaldi a Sicilia y cómo observa, desde su residencia estival del castillo de Donnafugata, con esa mirada displicente de la vieja aristocracia, la de siempre, el final de las reglas que han servido para mover el mundo al ritmo que más le interesa. Una mirada triste hacia un paisaje decadente, pero que no está exenta de una cierta soberbia, la que tienen los que lo han tenido todo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; font-size: medium; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;«Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;«¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;«…una de esas batallas que se libran para que todo siga como está»&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; font-size: medium; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:right 213.75pt;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none; vertical-align:baseline"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="letter-spacing: -0.1pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Lampedusa, otra vez se cruza en mi camino. Los sueños de paraísos en los que el tiempo no cuenta se encuentran y se enfrentan con la dura realidad del paso del tiempo. No podré pasear siempre cerca del mar en Lampedusa, con los pies descalzos, ni voy a poder engañar al tiempo con juegos malabares para evitar que se olvide de mí. Las cosas van a cambiar y la vida no me dejará ser un mero espectador porque en la vida nunca te ahorras nada, siempre te exige.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; font-size: medium; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Este verano intentaré ir a Sicilia, conocer la isla, olerla. Iré de vacaciones. Caminaré por Puerto Empédocle y seguramente voy a embarcarme hasta Lampedusa, pero volveré. No existen los paraísos más allá de los que somos capaces de construir nosotros mismos y aquí hay muchas cosas que cambiar.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-1260587258998739559?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/1260587258998739559/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=1260587258998739559' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/1260587258998739559'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/1260587258998739559'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2011/04/lampedusa.html' title='Lampedusa'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-l5D5SaJULcc/TZ63kNVlUuI/AAAAAAAAAbM/uZTqElHJ7T8/s72-c/planeando%2B451.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-9098238942454880410</id><published>2011-03-28T08:22:00.003+01:00</published><updated>2011-03-28T08:32:29.427+01:00</updated><title type='text'>La dosis</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-wmvtL6_fTfA/TZA4dQVTQLI/AAAAAAAAAa8/tPSuNRYTUGo/s1600/planeando%2B450.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-wmvtL6_fTfA/TZA4dQVTQLI/AAAAAAAAAa8/tPSuNRYTUGo/s320/planeando%2B450.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5589029212818456754" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; font-family: verdana; "&gt;&lt;span class="capitular"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.5pt;line-height:150%;font-family:Verdana;color:windowtext; letter-spacing:.2pt;mso-bidi-language:ES-TRAD;font-weight:normal;mso-bidi-font-weight: bold"&gt;H&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.5pt;line-height: 150%;font-family:Verdana;mso-bidi-font-family:TimesLTStd-Roman;letter-spacing: -.1pt;mso-bidi-language:ES-TRAD"&gt;ace días que, al llegar a casa, después de las nueve, me pongo las babuchas de rayas blancas y grises, me acomodo en el rincón del sofá en el que me siento cómodo porque ya he domesticado, me hago con el control del mando a distancia y me dedico a cambiar canales para intentar que alguna idea me ilumine. Tengo que escribir un artículo más y me he propuesto que la fuente de inspiración, esa frase, esa situación pintoresca que me sirva para elaborar alguna historia, nazca de la programación de la televisión.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana; font-size: 14px; line-height: 21px; "&gt;Confío que en esa cascada incontrolada de programas, en esa verborrea de palabras e imágenes, algo encontraré. Los primeros diez días de búsqueda han resultado estériles y lo achaco a que el aparato no es de última generación, no es full HD y 3D. Esa insuficiencia tecnológica podría servir como la excusa que necesito para justificar el desembolso, seguramente innecesario, que significará colgar una de esas maravillas tecnológicas en la pared del salón. Aunque ese impulso irrefrenable por las pantallas planas también podría tratarse de la necesidad de compensar la frustración por aquel juguete deseado que nunca llegó.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana; font-size: 14px; line-height: 21px; "&gt;¿Todo viene de entonces? De aquel día de Reyes, ya lejano pero no olvidado, en el que después de arrancar con ilusión el papel de estrellas plateadas y renos voladores sucedió que el juego esperado tantos meses era defectuoso. Carecía de las bolas de acero necesarias para funcionar. Los Reyes, según me contaron unos años después sus delegados, no fueron capaces de encontrar en ningún comercio otro en buen estado porque estaba agotado y ni siquiera unas bolas sueltas para poder aprovechar el defectuoso que me habían traído. Me compensaron con algún juguete que no recuerdo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: verdana; line-height: 24px; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.5pt;line-height: 150%;font-family:Verdana;mso-bidi-font-family:TimesLTStd-Roman;letter-spacing: -.2pt;mso-bidi-language:ES-TRAD"&gt;Sea la que sea la verdadera motivación, alguna de las apuntadas o cualquier otra, y aprovechando estos días de despilfarro consumista que son las rebajas, y utilizando también, como justificación formal, mi preocupante ausencia de ideas, he adquirido una de esas maravillas de la tecnología que me permiten sentar en el salón de casa al gigante azul de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.5pt;line-height:150%;font-family:Verdana; mso-bidi-font-family:TimesLTStd-Italic;letter-spacing:-.2pt;mso-bidi-language: ES-TRAD"&gt;Avatar&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.5pt; line-height:150%;font-family:Verdana;mso-bidi-font-family:TimesLTStd-Roman; letter-spacing:-.2pt;mso-bidi-language:ES-TRAD"&gt; o al ogro verde &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.5pt;line-height:150%;font-family:Verdana; mso-bidi-font-family:TimesLTStd-Italic;letter-spacing:-.2pt;mso-bidi-language: ES-TRAD"&gt;Shreck&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.5pt; line-height:150%;font-family:Verdana;mso-bidi-font-family:TimesLTStd-Roman; letter-spacing:-.2pt;mso-bidi-language:ES-TRAD"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana; font-size: 14px; line-height: 21px; "&gt;Después de la primera semana que he dedicado a interpretar el librito de instrucciones y a visitar la página web de la marca de televisores para poder utilizar, al menos, las funciones básicas del artilugio, casi no he encontrado nada que me interese de la programación, aparte de los partidos del Barça, de los de &lt;st1:personname productid="la NBA" st="on"&gt;la NBA&lt;/st1:personname&gt; en las noches de insomnio y de alguna persona entrevistada que, heroicamente, logra matizar sus respuestas pese a la exigencia por la simplificación que exige el medio televisivo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; font-family: verdana; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana; font-size: 14px; line-height: 21px; "&gt;Este domingo, aunque ayer salimos a cenar y llegamos tarde a casa, me he despertado con la luz tímida que, antes de las ocho, se colaba por las rendijas de la persiana. A esa hora la programación es bastante espartana, carece del barroquismo de la madrugada. Se agradece, y además un empacho de ordinarieces podría estropear el desayuno dominical que me he preparado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline; font-family: verdana; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana; font-size: 14px; line-height: 21px; "&gt;Uno de los placeres de esos programas documentales sobre el mundo de la naturaleza es la voz del narrador. Casi siempre es tranquila, sin estridencias. Escuchar su cadencia pausada es como leer una de esas largas descripciones minuciosas que te van paseando sin prisa por un paisaje. Palabras que te acarician y te cogen de la mano para llevarte sin obligarte.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana; font-size: 14px; line-height: 21px; "&gt;El paseo dominical de hoy me ha llevado a los estanques repletos de carpas de alguna zona, no he puesto suficiente atención para saber concretamente dónde, de Gran Bretaña. Estanques de agua dulce en los que un pez poco exigente como la carpa se desarrolla con facilidad y que con el cuidado de los piscicultores de la zona que regulan sus ciclos vitales mantienen ese pequeño universo acuático saludable y próspero. Una pequeña dosis de optimismo apacible y tranquilo para un domingo para el que espero lo mismo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana; font-size: 14px; line-height: 21px; "&gt;¡Qué sencillo! ¿No? Pues, no. No voy a poder escribir de tranquilidad en el sector. Las dosis no van a ser tranquilas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana; font-size: 14px; line-height: 21px; "&gt;(Mira por dónde al final la tele me va a servir para escribir algo sobre la actualidad que nos espera)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana; font-size: 14px; line-height: 21px; "&gt;Lo que parecía una idea peregrina, una medida anunciada hace meses que prometía un desmesurado ahorro ¿trescientos millones de euros, recuerdan?, la implantación de la dosis unitaria en España, se ha hecho realidad como por arte de birlibirloque. Una realidad que confieso que me ha provocado una especie de nudo intelectual. Perplejo me he quedado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana; font-size: 14px; line-height: 21px; "&gt;Ni me cuadran los números, parece ahora que el ahorro previsto es de cincuenta veces menos que el anunciado a bombo y platillo, ni se ha previsto tampoco, seguramente como consecuencia de no haber dialogado con los que realmente saben de eso que son los farmacéuticos de oficina, los procesos administrativos que comporta la facturación de esos peculiares envases. Ahora, el discurso ya no se centra en el ahorro y se apela al efecto positivo en la concienciación del ciudadano de la necesidad de la racionalización. No creo tampoco que para eso sirva la medida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana; font-size: 14px; line-height: 21px; "&gt;Gobernar también es priorizar. ¿Realmente es prioritario en un mercado de precios subterráneos, con crecimientos interanuales negativos, con un mercado de medicamentos no financiados en recesión por no poder competir con los precios de derribo de sus homónimos financiados, implantar esta medida? ¿Es el momento de priorizar acciones en un sector del medicamento en el que la factura decrece y continuará decreciendo, cuando el crecimiento de la medicación en el ámbito hospitalario crece a ritmos superiores al 10%?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana; font-size: 14px; line-height: 21px; "&gt;Como farmacéutico no puedo estar en contra, ni lo estoy, de un concepto básico: el medicamento no es un producto de consumo y debe tomarse exclusivamente cuando se necesita. Como ciudadano integrante de una sociedad en la que el mantenimiento y la sostenibilidad de un sistema sanitario público es un principio irrenunciable, comparto la voluntad de &lt;st1:personname productid="la Administración" st="on"&gt;la Administración&lt;/st1:personname&gt; por buscar la máxima eficiencia, pero creo que ha errado en su decisión de implantar esta medida. Por ineficaz, por inoportuna, por improvisada, por demagógica, por inviable.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; vertical-align: baseline; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana; font-size: 14px; line-height: 21px; "&gt;Aunque también creo que no merece muchos más comentarios. Creo, por todo lo que he dicho, que acabará siendo una anécdota desafortunada en la historia de las medidas que afectan al mercado español del medicamento financiado por el sistema sanitario público. Lo que es preocupante es que los famosos efectos colaterales nocivos que lleva aparejados una medida como ésta los acabaremos sufriendo los farmacéuticos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-9098238942454880410?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/9098238942454880410/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=9098238942454880410' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/9098238942454880410'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/9098238942454880410'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2011/03/la-dosis.html' title='La dosis'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-wmvtL6_fTfA/TZA4dQVTQLI/AAAAAAAAAa8/tPSuNRYTUGo/s72-c/planeando%2B450.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-8301257173052992862</id><published>2011-02-25T11:35:00.001+01:00</published><updated>2011-02-25T11:37:38.915+01:00</updated><title type='text'>El llorón</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-Iy3VdhqWLrQ/TWeGbU35V7I/AAAAAAAAAas/ZQeITqz0WtM/s1600/EF449%2BPLANEANDO.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5577574467539392434" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 155px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-Iy3VdhqWLrQ/TWeGbU35V7I/AAAAAAAAAas/ZQeITqz0WtM/s320/EF449%2BPLANEANDO.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Las lágrimas son saladas. Las mías también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los años me he ido transformando en un tipo bastante voluminoso. Mis amigos, los amigos de verdad, me apodan el gran oso pardo, ós bru es el apodo que utilizan. Mi aspecto es un poco desmesurado, me dicen, y esa sensación de un cierto gigantismo se acentúa por mi vozarrón grave y potente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento cómodo siendo grande, aunque reconozco que también tiene sus desventajas. Parece que, cuando tu tamaño excede de lo considerado como normal, todo el mundo te etiqueta de hombre duro, sin lágrimas. ¡Con lo que me gusta derramar unas lágrimas de emoción o de nostalgia!; pero queda fatal, me dicen también. Supongo que esas lágrimas deberían derramarse de otros ojos, son como una frase mal construida en el centro de un discurso, como un pez en un tiesto en el que debería crecer un geranio, una nariz roja de payaso en un retrato de un caballero andante con armadura brillante. Algo que no encaja, ¿ridículo es la palabra?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No entiendo la razón por la que esas lágrimas amigas que me acompañan de vez en cuando no encajan con mi tamaño, ni con mi vozarrón. ¿Será que se interpretan como un símbolo de debilidad de alguien que se supone fuerte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No recuerdo otras lágrimas que no sean saladas, no recuerdo el sabor amargo de esas lágrimas que se vierten en la derrota, la derrota después de no haberlo dado todo por la victoria. No las recuerdo porque los pecados se olvidan, me dice la conciencia. Ni recuerdo esas otras, las lágrimas dulzonas que como chorretones de miel caen por las mejillas de los débiles, esas lágrimas que buscan la compasión de los otros. De esas puedo asegurar que ni el olvido las ha borrado de la memoria. Nunca las ha habido. ¿Seguro?, me inquiere burlona la conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sea o no sea cierto que no he llorado nunca para causar pena al que me ve llorar, lo que sí es cierto es que no creo que sea una buena estrategia, ni creo que valga la pena arriesgarse a que el otro no se compadezca de uno y lo que suceda, al final del cuento, sea que esas lágrimas lastimeras se interpreten como un signo de debilidad, y ese, al que intentamos reblandecer, se crezca y aproveche la ocasión para vencernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace ya algunos «Planeandos» que voy dando algún esquinazo al tema de la farmacia –perdonad esa licencia de alguien que dedica tiempo a pensar en su profesión, pero que cuando se pone delante de una hoja en blanco le apetece también contar los diferentes sabores que pueden tener la lágrimas–; hoy, cuando me he asomado al pozo sin fondo del papel en blanco –¿un pozo blanco y sin agujero?, entiendo que os pueda parecer que es forzar mucho la metáfora, pero os aseguro que el vértigo al asomarse a la virginidad del papel es parecido al de estar en el borde del abismo– me he prometido a mi mismo que voy a intentar contar alguna cosa de farmacia, algo de lo que está ocurriendo y de lo que creo que puede suceder y de las lágrimas que acabaremos vertiendo si pensamos que con verter unas cuantas lágrimas, de esas dulzonas, vamos a enternecer a quien está acostumbrado a no ceder a la tentación de la compasión, de la pena, de la ternura o simplemente de la blandura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las farmacias están en el límite y algunas de ellas seguramente ya lo han superado. Ese podría ser un buen titular para el último estudio publicado sobre el sector. Interpreto que es un estudio que pretende describir con objetividad una situación delicada que además va empeorando día a día. Lo consigue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho lo dicho, y aunque corro el riesgo de ir a contracorriente, no me gusta el estudio que tipifica una nueva categoría de farmacias, las farmacias «VEC» (viabilidad económica comprometida). No me gusta porque es un estudio llorón. Un buen análisis, pero una mala estrategia. No creo que sea conveniente ni convincente ir derramando lágrimas para lograr ternura en un momento en que el país entero es un mar de lágrimas. Yo apuesto más por el sufrimiento sin lágrimas, el entreno duro, el músculo y por dedicar las energías en construir una buena nave para poder flotar en ese mar salado en el que estaremos, espero que no inmersos, en los próximos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy convencido que debemos afrontar una reconversión del sector. Hace años que pienso que es lo más conveniente (Creo que fue en el Infarma de 1997, ¡qué joven! cuando participé en la tímida presentación de un estudio que pretendía iniciar este proceso, un estudio que duerme plácidamente en algún cajón), pero es la primera vez que lo explicito de una manera tan clara. Seguramente he retrasado la publicación de esta opinión porque soy consciente de que reconversión es sinónimo de riesgo, de cambio y, en muchos casos, de efectos colaterales nocivos, pero con la que está cayendo creo que es preferible que el sector participe activamente en una reconversión desde dentro, que dejarlo todo en manos de quien en estos momentos sólo piensa en cuadrar las cuentas para que, los que realmente mandan, no coloquen al país en la lista de los malos de la clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué propongo? Algo muy sencillo y, precisamente por eso, muy difícil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Propongo un análisis sin prejuicios de los puntos fuertes y de los débiles del sector. No un ejercicio voluntarioso de refuerzo, aunque sea por machaconería, de los aspectos que más nos interesa mantener.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Propongo la creación de un punto de encuentro intelectual donde se puedan exponer todos los criterios sin cortapisas, con el objetivo de elaborar un plan con el fin de hacer sostenible un negocio de 20.000 millones de € en manos farmacéuticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Propongo la búsqueda de un liderazgo fuerte capaz de impulsar las reformas necesarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Propongo la evolución de las corporaciones –las herramientas actuales más poderosas en manos de los farmacéuticos de oficina de farmacia– en asociaciones capaces de aglutinar intereses colectivos y de aportar instrumentos que ayuden a aumentar la competitividad de sus asociados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Propuestas sencillas que requieren algo más que lágrimas… sudor, por ejemplo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-8301257173052992862?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/8301257173052992862/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=8301257173052992862' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/8301257173052992862'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/8301257173052992862'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2011/02/el-lloron.html' title='El llorón'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-Iy3VdhqWLrQ/TWeGbU35V7I/AAAAAAAAAas/ZQeITqz0WtM/s72-c/EF449%2BPLANEANDO.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-4785968154094165729</id><published>2011-02-22T09:01:00.001+01:00</published><updated>2011-02-22T09:03:01.836+01:00</updated><title type='text'>Tic-tac</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-tV-nNSFLbfs/TWNtpO2fr2I/AAAAAAAAAac/8PKgNU3jxmM/s1600/EF448%2BPLANEANDO.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5576421318743535458" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 155px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-tV-nNSFLbfs/TWNtpO2fr2I/AAAAAAAAAac/8PKgNU3jxmM/s320/EF448%2BPLANEANDO.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;La gran diferencia entre los jóvenes y los que ya no lo somos es que los primeros no se creen que puedan morir. Esa es la gran diferencia. Si reviso mi historia puedo recordar los años en los que sufría un cierto temor a la muerte, debía tener unos dieciséis. Pero ese temor era como el miedo infantil a los fantasmas, nos aterrorizan sólo cuando se va la luz y se desvanecen entre los brazos de la luz del día y los besos de los que nos protegen. Cuando te haces viejo la muerte se hace cotidiana. No sé lo que prefiero, el horror de lo que no está o la cercanía aterradora de lo que podemos tocar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque esa sea la diferencia fundamental, es cierto también que los días que pasan van dejando una pátina más o menos gruesa que nos va cubriendo, los años nos van deteriorando a la vez que nos van definiendo. Ese barniz es el que da brillo a los años o los ensombrece. Una vejez brillante es posible si las capas de barniz han sido aplicadas con sabiduría; por el contrario, si el artesano no ha aprendido su oficio, la pintura se agrieta, se estropea. Entonces, nos ajamos sin ninguna gloria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podemos pensar sobre el tiempo –a sentirlo, sería más acertado decir– , incluso podemos escribir historias en las que nos imaginamos que navegamos por él, pero ese sueño siempre se acaba abruptamente y nos damos cuenta que nos lleva en su grupa sin ninguna rienda agarrada. A veces me parece que puedo incluso parar el viento, pero, de pronto, los sobresaltos de la memoria me hacen sentir que galopa sin control. El tiempo, de una manera u otra, pasa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las obsesiones de los humanos es contar el tiempo. El reloj y el calendario son elementos emblemáticos de lo que denominamos civilización, pero esas máquinas diseñadas para intentar domesticarlo y a las que rendimos culto son absolutamente incapaces de dominar ni la velocidad con la que aparece el sol por la línea en la que se acarician los azules, ni el ritmo con el que el amarillo se apodera del verde de las hojas de los plátanos que adornan el paseo al que se asoman los balcones de mi piso, en Barcelona. A lo máximo que pueden aspirar es a intentar explicarlo, son como los álbumes de fotos en los que algunos piensan que se explica una vida. Páginas muertas que se clavan como espinas en los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El paseo amarillento, casi desnudo por el invierno, me recibe como un cementerio frío en el que los esqueletos de ramas aún aguantan alguna hoja muerta y con el suelo resbaladizo por la lluvia caída esta madrugada. Es tiempo de invierno, pero no por la hoja del calendario que cuelga de mi despacho, aunque me hubiera olvidado de girar la página correspondiente al mes de junio, el paseo no sería el paseo verde y luminoso de esos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya hace muchos inviernos que no me encuentro al señor Joan uniformado con su bata de color azul desgastado, ordenando la fruta en su colmado que ya hacía años que funcionaba en la esquina cuando nos trasladamos a vivir al barrio en el que aún vivimos. Murió hace cinco años, diez años después de jubilarse y traspasar el local a los dos socios que se establecieron en el viejo local. Lo remodelaron con un estilo moderno y abrieron al público un negocio de reformas de cocinas y baños, que hoy, castigado por la oscura crisis inmobiliaria, está vacío, frío y oscuro, con sobres cerrados por el suelo que nadie abrirá, porque ya nadie tiene interés en saber nada en un negocio que también ha muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy el establecimiento contiguo al negocio en traspaso, la taberna gallega donde los primeros lunes de mes cenamos con una pareja amiga, unos tacos de tortilla de patatas y unas tapas de pulpo cocinados con mucho oficio por Carmen, está cambiado. El color de las paredes es distinto al que tenía hace unas semanas y una pizarra nueva anuncia en el exterior café con leche y pasta por dos con setenta y cinco. Un chico joven está detrás del mostrador. Carmen ya no habita la vivienda habilitada en la rebotica que, desde hacía unos cinco años, ocupaban ella y sus dos hijos, ellos tres desde que murió su marido Perfecto, y ha traspasado la taberna a este joven con el que aún no he hablado. Parece un tipo simpático, pero no parece un buen cocedor de pulpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo cambia aunque los inviernos se repitan, los sitios en los que he vivido ya son otros sitios y las personas que están en los sitios en los que he vivido marchan a otros sitios o simplemente marchan a ningún sitio. Eso es el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acertar con el ritmo adecuado para pasear en ese laberinto de instantes consecutivos es importante para no acabar perdido. Con este pensamiento voy cruzando calles y llego a la farmacia que está a oscuras. Por un momento, con el local en penumbra y con las hojas caídas de los árboles arremolinadas en el rincón de la entrada, la imagen, aún fresca, de abandono del negocio de reformas de baños y cocinas me sobresalta. El sentimiento de desolación que me produce lo que ha terminado definitivamente me ha provocado un escalofrío. Una vez superado ese primer momento y recuperada la calma, intento aprovechar el meneo psicológico e intento reflexionar sobre las modificaciones que tengo pendientes, a la vez que me cuestiono las limitaciones que coartan mi capacidad para ampliar o diversificar mi actividad, me inquieta la dificultad para encontrar mecanismos que aumenten la rentabilidad y la eficiencia, me subleva la disminución de la facturación impuesta por las restricciones presupuestarias y mi limitada capacidad de maniobra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es posible que no exista una opción distinta a desear fervientemente que el tiempo cambie de dirección? Me niego a aceptarlo y, como no soy muy devoto, ni me queda el recurso de rezar a esa virgencita que es capaz de hacer que me quede como estoy. El tiempo pasa y no sólo porque el reloj se mueva. Necesitamos movernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo eso me sería absolutamente indiferente si fuese eterno. Pero no.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-4785968154094165729?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/4785968154094165729/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=4785968154094165729' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/4785968154094165729'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/4785968154094165729'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2011/02/tic-tac.html' title='Tic-tac'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-tV-nNSFLbfs/TWNtpO2fr2I/AAAAAAAAAac/8PKgNU3jxmM/s72-c/EF448%2BPLANEANDO.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-2043113917628555278</id><published>2011-02-07T09:24:00.001+01:00</published><updated>2011-02-07T09:26:13.725+01:00</updated><title type='text'>Pioneros</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TU-slYtSiWI/AAAAAAAAAaM/B-kmebkLDbQ/s1600/PLANEANDO447.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5570861022368139618" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 155px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TU-slYtSiWI/AAAAAAAAAaM/B-kmebkLDbQ/s320/PLANEANDO447.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Los caminos viejos, esos caminos dibujados por los burros cargados de leña o de los frutos de la vendimia de los viñedos verde claro que se encaraman por las laderas soleadas cerca del mar, guardan en la memoria de sus piedras, bruñidas por los pasos de antiguos caminantes y marcadas por las muescas de las pesadas ruedas de los carros que son como cicatrices del tiempo en las rocas, las historias de las aventuras y las desventuras de los viejos pioneros que los abrieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las últimas casas de Selva de Mar resiguen el cauce, casi seco los meses de verano, del tramo de la riera de Selva que penetra en el núcleo urbano. Es una zona de vegetación más frondosa que el seco entorno, en la que es agradable sentarse a la sombra, en las mesas de piedra instaladas alrededor de la Font dels Lladoners. Una vez abandonado este rincón, el riachuelo rodea el pueblo y se desliza por el pequeño valle hasta las arenas de la playa, para acabar difuminándose en el mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras recorres, protegido por la sombra de la ladera del macizo de Sant Pere de Rodes, donde está situado el cementerio de Sant Sebastià en el que descansan los muertos ordenados mirando hacia la bahía de Port de La Selva, la calle antigua que resigue el tramo final del tajo abierto por las estacionales aguas que descienden, entre las viñas recuperadas del Mas Estela, desde la Muntanya de Verdera coronada por el Puig de Queralbs, tienes la sensación de seguir una senda escondida que te llevará hacia un rincón en el que podría acabarse el mundo. Es como un pequeño viaje hacia el fondo de un pozo o hacia el lado oscuro de la luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es un trayecto ni largo ni peligroso, no es ninguna aventura por algún recóndito y exótico país, pero las mañanas de agosto, cuando lo recorro, sólo, en mi bicicleta, sin otro compañero que el viento volando entre las rocas y las hojas, pienso en los antiguos transportistas que iniciaban aquí el viaje hacia la Bahía de Roses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los imagino trajinando con sus animales cargados de mercancías hacia el puerto de Empúries, encaramándose por esos caminos, serpenteando entre terrazas repletas de unas viñas aún a salvo de la plaga de filoxera que unas décadas después arrasaría las cepas viejas, introducidas en el Ampurdà por los griegos, y que en tan sólo 15 años fueron diezmadas por la eficacia letal de las moscas de la especie Dactylosphaera vitifoliae que antes ya habían arrasado las viñas plantadas más allá de los Pirineos. Una plaga transnacional que se inició en 1863 en el departamento de Gard, en el Languedoc, que tiene el triste honor de ser la puerta de entrada del Viejo Continente de la mosca originaria del este de Estados Unidos. Los imagino, después de una lenta ascensión, fatigados por el viaje y con la ilusión de la comida caliente, mientras descienden por el camino de la vertiente sur del macizo, que en su trayecto final pasa entre las fortificaciones de Palau-Savardera y del Castell Bufalaranya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días que la pereza, el estado espiritual que me atenaza en agosto, no lo hace con suficiente intensidad, recorro esos caminos polvorientos, resecos por el sol y, en el tramo en el que ya diviso la llanura azul del Golfo de Rosas, me acerco a las paredes toscas de pizarra negra del viejo castillo, caídas por el paso del tiempo y por el peso del olvido, pero que aún conservan algún trazo ornamentado con piedras colocadas en opus spicatum que son como antiguos recuerdos materiales de los años de esplendor que tuvo el viejo castillo a principios de la Alta Edad Media. Me gusta estar cerca de esas piedras milenarias de las que tenemos noticias escritas desde hace más de mil años, cuando aparece documentado con el nombre de castillo de Pinna Negre en los papeles relativos a la donación que el conde Gausfred I d’Empúries-Rosselló realizó en el año 974 al cenobio cisterciense.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta sentarme en el centro de lo que fue la torre del homenaje, y desde esa privilegiada situación dejar que la vista atraviese la abertura que tiene el muro orientado hacia el este y se expanda hasta la cima del Peni, un antiguo punto de vigía sobre el golfo y que ya en épocas modernas fue ocupado por el ejército de EE.UU. para usos estratégicos con una edificación con una forma característica que recuerda, así me lo cuentan los ampurdaneses con socarronería, a las gónadas hipertrofiadas de Nixon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí, en este punto, en esta tierra, en este tiempo, ahora, rodeado de las piedras que son testimonio de mi historia tengo envidia de los que construyeron este castillo, de los que levantaron las terrazas en las que las viejas cepas dieron los frutos codiciados por nuestros vecinos del norte, que después supieron otorgarse la categoría de maestros en el arte del cultivo de las vides. Imagino a los héroes que defendieron su posición dentro de estas gruesas paredes de los ataques de los sarracenos y de los piratas, y los honores que recibieron por su valentía y sacrificio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí, a pleno sol, acompañado por la música adormecedora de las cigarras, en este momento perfumado por el tomillo coloreado por el hinojo, me doy cuenta que esos tiempos de antiguos héroes ya pasaron y que ya nadie va a reconstruir estas ruinas, que a lo que más que pueden aspirar es a recordarme épocas perdidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre que supero mi pereza veraniega me acerco hasta aquí. Tengo la absoluta certeza de que voy a vivir una especie de esquizofrenia que me sitúa en el centro de la historia derruida. Es la llamada de la nostalgia, es una espiral que profundiza en el útero de la historia en el que me siento protegido, es el bálsamo que calma el intenso escozor que me provoca lo que me queda por vivir, el reto que todos los pioneros tienen la obligación de superar, lo que la vista logra sin aparente esfuerzo al traspasar la vieja ventana y que, en cambio, tantas lágrimas nos cuesta. El reto de ganar el futuro.&lt;br /&gt;Pero, ¿Y la farmacia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues eso, también.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-2043113917628555278?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/2043113917628555278/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=2043113917628555278' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/2043113917628555278'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/2043113917628555278'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2011/02/pioneros.html' title='Pioneros'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TU-slYtSiWI/AAAAAAAAAaM/B-kmebkLDbQ/s72-c/PLANEANDO447.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-3910993381470120253</id><published>2011-01-19T12:12:00.001+01:00</published><updated>2011-01-19T12:14:20.045+01:00</updated><title type='text'>Desde...</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TTbHeY_cKXI/AAAAAAAAAZ4/TsxqfJVMgZY/s1600/EF446%2BPLANEANDO.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5563853714581367154" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 155px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TTbHeY_cKXI/AAAAAAAAAZ4/TsxqfJVMgZY/s320/EF446%2BPLANEANDO.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Edward R. Murrow fue una de las víctimas de la caza de brujas capitaneada por el senador republicano Joseph McCarthy. Independientemente de la simpatía que me producen ese tipo de personajes que tienen el suficiente coraje para enfrentarse –con un riesgo elevado de acabar perdiendo el partido– con alguien poderoso, Murrow lo hizo con el famoso político estadounidense que manejaba, desde la presidencia de la Subcomisión Permanente de Investigaciones del Senado, los poderosos resortes de la Administración, con el patriótico objetivo de depurar la hipotética contaminación comunista que estaba infiltrándose en el corazón de la nación, siempre me han gustado los profesionales de la comunicación que tienen la habilidad de acuñar una expresión con la que se despiden de su audiencia. «Good night, and good luck» era su firma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi también me tienta la idea de acuñar algún día, para después apropiarme, una frase como esa; una especie de tarjeta de visita (en el caso que nos ocupa posiblemente sería más ajustado a la realidad hablar de una tarjeta de despedida) a modo de rúbrica; pero no he encontrado la adecuada. Me tienta asociarme, ¿o que me asocien?, con una frase con la que me sienta cómodo y, a la vez, tenga ciertos visos de calar en la audiencia. Que enganche, dirían mis hijos. (Sería más sencillo escribir «interesar a mis lectores», pero me parece un poco presuntuoso y cursi, la verdad).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He perdido algunas horas, un tiempo parecido al que se pierde resolviendo un crucigrama o un sudoku, buscando un eslogan, un lema, unas palabras con las que me identifiquen los que me lean. Una especie de marca que hará más fácil la tarea taxonómica de los que disfrutan poniendo a cada uno en su lugar. Aunque, si soy sincero, intuyendo para lo que la utilizarían, construiría una frase parecida a un jeroglífico que escondiera un engaño. Me cae mal ese tipo de personas que se sienten más seguras clasificando a los demás y que son incapaces de aventurase en la personalidad del otro sin prejuicios. Me caen mal los cobardes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si sería más provechoso dedicar ese tiempo dedicado a la búsqueda de frases ingeniosas en resolver los crucigramas de las páginas salmón de La Vanguardia y olvidarme definitivamente de la frase mágica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que debería intranquilizarme y a lo que debería dedicar el tiempo es a la reflexión sobre la falta de farmacéuticos que escriban, mejor dicho, la falta de farmacéuticos que, teniendo facilidad para contar historias, publican lo que escriben. Es una pena. Todos los demás nos perdemos la oportunidad de conocer lo que piensan, y, lo que es peor, disminuimos drásticamente las posibilidades de generar debates, de apreciar matices desconocidos, y de conocer realidades más allá de la realidad imperante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos meses descubrí a un farmacéutico que escribía historias y que las finalizaba diciendo que sus palabras estaban escritas «desde el pueblo más pequeño de la provincia de Sevilla». Una curiosidad como otra, pensé. Era un lema que tenía su atractivo y que tenía posibilidades de transformarse en una frase de éxito porque, después de leerlo unas cuantas veces, descubrí que lo que me había parecido una sencilla descripción geográfica era algo más que eso. Era una declaración de intenciones. Una manera, ¿poética?, de gritar: ¡Ahí estoy yo!, incluso algo más que eso había detrás de esa frase; alguien, un tal Francisco Javier Guerrero, se había decidido a accionar un interruptor que iluminaba un foco dirigido hacia un rincón escondido de nuestra profesión. ¡Ahí estaba, entre la penumbra, la farmacia rural!, almacenada en el desván donde se guardan, entre fiesta y fiesta, las telas y los adornos que sirven para engalanar la casa en las grandes ocasiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Francisco Javier es una persona afable, tiene la cara clara. Le debo una visita a El Madroño y él me debe unas cañas de cerveza, pero son deudas que serán saldadas, son de esas que no pesan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo ejerzo la profesión de farmacéutico en una de las dos ciudades más grandes de España y la más grande de la provincia de Barcelona y, como cualquier persona, tiendo a ver el mundo desde mi propio punto de vista, por lo que agradezco –y no es hablar para quedar bien– a los que lo describen e intentan explicarlo desde una perspectiva distinta a la mía. Vivimos en un mismo mundo, pero que puede ser visto de maneras muy distintas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a intentar ser sincero, voy a intentar meterme en la piel del otro y desde mi gran ciudad voy a decir lo que pienso sobre ese rincón escondido de mi profesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivimos en un momento en el que la realidad, en el caso que nos ocupa el modelo de farmacia, tiene dificultades para adaptarse a la velocidad con la que evoluciona el entorno. El modelo que tenemos, que permite ofertar un servicio homogéneo a toda la ciudadanía sin apenas desigualdades en lo esencial y que descarga a la Administración de los costes de la gestión que son asumidos por la iniciativa privada, pero este modelo, actualmente castigado por la crisis de consumo y por las restricciones presupuestarias en el gasto sanitario público, también genera establecimientos de pequeña dimensión, tanto en espacio como en volumen de facturación, lo que compromete seriamente su viabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo hacer compatibles todas esas virtudes del modelo con los desequilibrios internos que la crisis económica está agudizando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta pregunta está en el centro del debate y encontrar una respuesta debería ser un objetivo prioritario de toda la profesión porque de la respuesta que demos depende en buena parte la viabilidad de un modelo que tanto apreciamos. ¿No es suficiente motivo para opinar y reflexionar sobre ello?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-3910993381470120253?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/3910993381470120253/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=3910993381470120253' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/3910993381470120253'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/3910993381470120253'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2011/01/desde.html' title='Desde...'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TTbHeY_cKXI/AAAAAAAAAZ4/TsxqfJVMgZY/s72-c/EF446%2BPLANEANDO.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-5824736359039237765</id><published>2010-12-13T09:46:00.001+01:00</published><updated>2010-12-13T09:47:53.344+01:00</updated><title type='text'>Bilbo</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TQXdp8vP-DI/AAAAAAAAAZk/zJ0uaqQkYX0/s1600/EF445%2BPLANEANDO.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5550085828552685618" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 124px; CURSOR: hand; HEIGHT: 160px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TQXdp8vP-DI/AAAAAAAAAZk/zJ0uaqQkYX0/s320/EF445%2BPLANEANDO.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Una capa de polvo negruzco la cubría cuando me acerqué a ella por primera vez. Hace más de veinte años. Conocí antes a la brillante San Sebastián y paseé antes por la arena húmeda y compacta de su playa de La Concha que por la ría del Nervión o del Ibaizabal. Lo más probable hubiese sido que, después de conocer el esplendor y la elegancia de Donostia y de haber disfrutado de la panorámica de la ciudad que me había proporcionado el primer paseo en la Montaña Suiza del parque de atracciones del Monte Igueldo (Abro un paréntesis – Ya no quedan parques de atracciones que me atraigan. Ahora están de moda los parques temáticos, pero a mi me provocan una reacción alérgica que en algún caso puede llegar al shock anafiláctico. Ni siquiera mi Tibidabo me tienta ya, como no logró tentar el diablo a Jesús en el pasaje, contado por Lucas en su Evangelio, en el que se inspira el nombre de la cumbre más alta de la Serra de Collserola «…et ait ei tibi dabo potestatem hanc universam et gloriam illorum quia mihi tradita sunt et cui volo do illa». Desde que los nuevos artefactos digitalizados han arrinconado como reliquias olvidadas la sala de los espejos cóncavos y convexos, y desde que el viejo avión, que sobrevolaba Barcelona con pequeños círculos dibujados por el brazo metálico que no le dejaba marchar más allá, ya no es la estrella del parque, éste ha ganado en espectacularidad, pero esa montaña que vigila atenta mi ciudad y que se empezó a urbanizar por el impulso de Salvador Andreu y Grau creador de la pasta Pectoral, que con los años se han convertido en las Pastillas del Dr. Andreu que aún vendemos en nuestras farmacias, ha perdido su infantil magia que me emocionaba. Ese medicamento noucentista tan longevo se empezó a fabricar en el laboratorio de su botica situada en el número 6 de la Baixada de la Presó. Me gusta creer que ese laboratorio era heredero de un local que ya existía en 1360, en la antigua calle Especiers, un obrador propiedad del boticari Guillem Metge, padre de Bernat Metge, autor de Lo Somni, uno de los máximos exponentes del humanismo escrito en catalán – lo cierro), mi reacción de simple turista hubiese sido la de una cierta desazón, pero no fue así. Bilbao me atrajo nada más verla por primera vez al llegar por carretera, en un viaje anual organizado por el grupo de motoristas del que formaba parte hace unos años. Desde ese día oscuro, me atrajo esa mezcla de industria pesada resiguiendo el margen izquierdo de la ría, metida con calzador en medio de suaves colinas verdes, y el señorío que rezumaba su Gran Vía y el olor de las viejas piedras mojadas de las calles del barrio viejo. Ese día tuve la impresión de entrar en una ciudad real en la que la vida, el trabajo y la tierra se fundían en una amalgama de metal ardiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No acaban de ponerse de acuerdo los escritos que he leído sobre cual de las dos corrientes que alimentan la ría de Bilbao es la principal, la que merecería dar el nombre a la ría, y cual de las dos es la que vierte sus aguas en la otra, la secundaria. Aunque no tengo información sobre el grado de enconamiento del debate teórico sobre la primacía de un río sobre otro, no creo que las aguas que bañan como lametones lentos Bilbao reivindiquen, a su paso por la ciudad, la exclusividad de la nobleza de su origen y por tanto la propiedad del nombre. Son aguas vascas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Ibaizabal nace en el valle del mismo nombre, cerca de Elorrio, alimentado por las aguas salvajes de los arroyos de los montes Amboto y Udalaitz atraviesa el Duranguesado, y en Basauri su cauce empieza a caminar hacia el Cantábrico paralelo al del Nervión, un río que recoge las aguas que bajan de los Altos del Corral, Bagate y Urkabustaiz y de la sierra de Gorobel, una muralla rocosa que cae abruptamente hacia Euskadi y que desciende suavemente hacia Castilla. Todas esas aguas de los montes vascos que bajan briosas por los valles llegan calmadas, señoriales, para dar un último beso a las láminas titánicas del Gugghenheim. En esa moderna basílica del arte, empotrada, como si se tratase de un meteorito metálico caído del espacio interestelar, en la orilla de la ría, he podido pasear, estos días del Congreso Nacional de Farmacia, por el interior de las estructuras de hierros espirales con las que Richard Serra quiere explicarnos de lo que está hecho el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bilbao parece un sitio adecuado para debatir sobre los temas que realmente importan, o deberían importar a la profesión, es una ciudad real, bien puesta, para hablar de problemas reales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, tengo que reconocer que, después de asistir al evento farmacéutico que se celebra cada dos años, me ha quedado la sensación de que el Congreso no ha acabado de estar a la altura del momento que vive la profesión o que la profesión no sabe salir de la espiral, como las de hierro de Richard Serra, en la que se encuentra instalada. He tenido la sensación de que se intuye la necesidad de tomar decisiones, pero que en el fondo se está esperando un milagro que nos libere de la necesidad de tomarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha quedado claro en este congreso que nuestros colegas europeos también sufren recortes similares a los que nosotros estamos sufriendo, todo parece indicar que las administraciones sanitarias no están dispuestas a pagar por la prestación farmacéutica lo que pagaban antes de la crisis, ha quedado claro también que la profundidad de los recortes ha abierto heridas que llegan al hueso, ha quedado también patente que nuestro sistema ha generado un elevado número de farmacias (mini-farmacias me gusta decir, mejor que farmacias rurales ) con dificultades reales de subsistencia, todo eso ha quedado muy claro. Y en este contexto, se ha apuntado la necesidad de elegir un camino de futuro basado en aumentar el catálogo de servicios profesionales prestados por las farmacias que serían contratables por la administración sanitaria, pero tengo la sensación de que el nivel de precaución y de prejuicio sobrepasa excesivamente lo aconsejable en una situación que requiere explorar con rigurosidad y realismo una situación de crisis tan profunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD: Ya nos lo relató, hace unos miles de años, Plutarco en el capítulo de su obra Vidas Paralelas dedicado a Licurgo. Elegir es difícil, pero necesario. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-5824736359039237765?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/5824736359039237765/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=5824736359039237765' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/5824736359039237765'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/5824736359039237765'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2010/12/bilbo.html' title='Bilbo'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TQXdp8vP-DI/AAAAAAAAAZk/zJ0uaqQkYX0/s72-c/EF445%2BPLANEANDO.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-5771880957066941012</id><published>2010-11-17T08:45:00.005+01:00</published><updated>2010-11-17T09:01:08.637+01:00</updated><title type='text'>Historias en un taxi (y IV)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TOOKmCEri6I/AAAAAAAAAZc/yJWakHbwuB8/s1600/PLANEANDO.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5540424352592006050" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 155px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TOOKmCEri6I/AAAAAAAAAZc/yJWakHbwuB8/s320/PLANEANDO.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;He acertado dejando la moto aparcada en el chaflán donde he iniciado el trayecto que según el taxímetro me va a costar más de doce euros; está cayendo un aguacero invernal, de esos que vierten el agua fría y pesada, no es el agua clara que parece flotar en el aire de los días de primavera, y también he tenido suerte, aunque resulte bastante más caro que la línea verde de metro, que es la que me acerca más al Camp Nou, con el coche que me ha tocado, y por qué no decirlo, con el taxista que lo conduce. Siempre me ha parecido una injusticia que pagues lo mismo por el servicio a un taxista que tenga el coche en condiciones, como en este caso, que a algunos que lo más positivo que podrían hacer es llevar su trasto al desguace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El limpiaparabrisas ha acelerado hasta el límite máximo la velocidad de su vaivén. Me ha parecido que el taxista no ha accionado ninguna palanca ni botón para dar la orden adecuada, por lo que supongo que el modelo de automóvil dispone de uno de esos sensores de lluvia que incorporan algunos coches actuales que toman automáticamente la decisión y que, a los que hemos visto películas de ciencia ficción en los años setenta, nos hacen creer que conducimos artilugios casi mágicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Me bajo en la próxima esquina.&lt;br /&gt;– Va a quedar como un pingajo. Suerte que lleva el chubasquero. Yo llevo uno parecido, sin tantas cremalleras, en el maletero del coche, para los días como hoy. Nunca se sabe.&lt;br /&gt;– Es muy práctico, aunque no queda muy elegante.&lt;br /&gt;– Lo importante es no mojarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dice a modo de resumen. La seguridad y la rotundidad con la que ha entonado el último comentario, dicho como si fuera una sentencia, ha tambaleado ligeramente el esbozo que me había hecho de él. ¿No era tan importante para él la presencia y la imagen de las personas?, ¿lo fue cuando fue niño y el tiempo le ha moldeado poco a poco y la vida le ha enseñado a destilar sus jugos?, ¿o lo que sucede es que él también se ha hecho un esbozo de mí y lo importante para él es la imagen elegante de las personas respetables y yo no encajo en esa categoría?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A finales de agosto, cuando las sombras de los peñascos de Cap Ras se intercalan con los rayos de sol inclinados, que calientan suavemente la roca en la que estoy leyendo la Trilogía de Deptford, de Robertson Davies, un cormorán extiende con elegancia sus alas negras para secarse al sol, ha parado de zambullirse en las aguas de un color azul oscuro y brillante, un azul preciso; me parece que me mira con un orgulloso descaro desde una roca próxima. Con las alas mojadas extendidas al sol y su pequeña y afilada cabeza mirando a su alrededor sólo está preocupado por evitar las salpicaduras que las olas le van enviando al chocar en su roca. Me ha visto, pero no le inquieta mi presencia. Me parece que sabe que no puedo volar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo resistir la tentación y antes de bajar, cuando estoy pagando la carrera, le pregunto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Me había parecido que a usted le gustaban los trajes y los coches elegantes, como los del boticario. En cambio, ahora parece una persona más preocupada por lo práctico que por la imagen.&lt;br /&gt;– No se engañe, yo quería un «Haiga» porque creía que con él conseguiría la novia más guapa. Lo que no fue así. Me casé con mi mujer, a la que conocí mientras hacía cola un día que llovía, así, como hoy, para comprar entradas en un cine, le ofrecí guarecerse bajo mi paraguas, y no me hizo falta ningún coche para enamorarla. Después he mantenido esa ilusión, la del coche, seguramente por nostalgia. Si has tenido una infancia feliz, tienes nostalgia de esos años. Seguro.&lt;br /&gt;– Pues del farmacéutico se acuerda perfectamente.&lt;br /&gt;– Me acuerdo de muchas cosas de mi infancia. Ya le he dicho que fui un niño feliz, ahora que ya soy viejo es cuando me acuerdo a menudo de mi boticario. Es un chaval joven, muy espabilado y atento. Se acuerda de mi nombre cuando voy a buscar la receta de las pastillas de la tensión y me pregunta siempre por mi mujer. Parece un poco bohemio, pero es un tipo del que te puedes fiar.&lt;br /&gt;– Por lo que me dice, no se parece en nada a don Fernando.&lt;br /&gt;– El que realmente ha cambiado he sido yo. Don Fernando es sólo un recuerdo de mi infancia y el farmacéutico del barrio, me parece que se llama Antonio, en cambio abre cada día su farmacia que está en la esquina, lo tengo cerca. Me es útil. Lleva a reparar su coche al taller que yo le recomendé. Tiene un coche de una buena marca, pero mi mecánico es un figura y mucho más barato que esos talleres oficiales en los que todo el mundo va en bata blanca. Como en una farmacia.&lt;br /&gt;– ¿Cuánto le debo?&lt;br /&gt;– Trece cincuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre he sido muy sensible al precio de las carreras en taxi, y mi expresión no lo disimula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Más vale pagar un taxi que no gastárselo en antibióticos para el resfriado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chaparrón ha dejado el mar como una balsa, la brisa fresca ha despedazado las nubes oscuras y el sol va escondiéndose detrás de las montañas situadas enfrente del terrado en que estoy sentado para admirar una vez más la puesta de sol. Recuerdo la lluvia de ese día de primavera y mi carrera bajo la lluvia, desde la puerta del taxi hasta la del edificio donde está ubicado el CatSalut. La vida continúa, lo sé y no necesito ningún taco de diminutas hojitas numeradas para recordarlo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-5771880957066941012?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/5771880957066941012/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=5771880957066941012' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/5771880957066941012'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/5771880957066941012'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2010/11/historias-en-un-taxi-y-iv.html' title='Historias en un taxi (y IV)'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TOOKmCEri6I/AAAAAAAAAZc/yJWakHbwuB8/s72-c/PLANEANDO.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-5619906691875170781</id><published>2010-10-27T16:55:00.001+01:00</published><updated>2010-10-27T16:57:43.372+01:00</updated><title type='text'>Historias en un taxi (III)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TMhL3ck7ImI/AAAAAAAAAY8/z9VtkcZaLq4/s1600/PLANEANDO443.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5532755558160605794" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 124px; CURSOR: hand; HEIGHT: 160px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TMhL3ck7ImI/AAAAAAAAAY8/z9VtkcZaLq4/s320/PLANEANDO443.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;No creo que pueda seguir el ritmo de la conversación. He topado con un gran experto en milquinientos y no tengo el día para soportar una conferencia sobre la evolución del primer «Haiga» español, ni mucho menos estoy en disposición de ponerme a reflexionar sobre el paso del tiempo con alguien que confiesa su preocupación por el tema y no tiene reparos en constatarlo voluntariamente cada mañana. Por segunda vez en unos minutos tengo la oportunidad de finalizar nuestro diálogo, pero la ocasión se trunca cuando, la que parece ser la esposa del taxista, llama por la emisora de radio para preguntarle si le espera para comer juntos, lo que provoca una pequeña discusión doméstica, de ésas que configuran la personalidad de una pareja que ya lleva muchos años de convivencia. Nada más colgar, como si quisiera justificar la pequeña discusión, me comenta mirando de reojo el retrovisor, como si quisiera asegurarse de que me convence:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Hace treinta y dos años que estamos casados y continuamos discutiendo como el primer día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría tratarse de una descripción de un hartazgo compartido, pero no. Me lo dice porque tiene la necesidad de compartir con alguien la suerte que ha tenido. Para certificar lo que a mí ya me había parecido, me dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– No sé si podría vivir sin ella al lado. Ni dormir sólo, ni dejar de notar su preocupación por mí. Seguramente es egoísmo, pero necesito notar que me quiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin saber la razón –dentro de esos cubículos rodantes suceden cosas realmente extrañas– el taxista vuelve a hablarme de Don Fernando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Don Fernando Concha Paniagua era viudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sorprende el cambio de tema. Es imposible que crea que soy farmacéutico y que le apetezca entablar una conversación sobre mi profesión. No llevo ninguna insignia, ni cualquier otro distintivo que pueda hacerlo intuir. Ni tampoco creo que hoy sea mi imagen la que el taxista tiene de los farmacéuticos.&lt;br /&gt;Seguramente el taxista ha asociado a Don Fernado y su viudedad con el terror que debe sentir al pensar como sería su vida sin su esposa. Debe de ser eso. Las conversaciones entre desconocidos son como laberintos en los que te introduces sin saber la salida, ni los rincones que encontrarás al doblar la esquina que has escogido, ni la razón, al fin y al cabo, por la que has escogido un camino u otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Enviudó joven de una mujer que había conocido en la ciudad cuando estudiaba la carrera. De ella tengo un vago recuerdo, la recuerdo adosada a él, una especie de ábside discreto, aunque es cierto que ha pasado ya mucho tiempo; yo era muy chico entonces, y Don Fernando era una figura que impresionaba por su porte y su tamaño. Eclipsaba a quien tenía cerca. Se volvió a casar al cabo de unos años. Su segunda esposa era, como él, muy elegante, vestía siempre unos trajes chaquetas de tejidos discretos que le realzaban el porte. Una señora. Cuando él conducía su «Haiga» y ella le acompañaba parecían una pareja de película. De hecho, creo que debió ser ella la que le propuso comprar el milquinientos, uno de la serie C, estoy convencido de ello. Era el coche más elegante en esos momentos, aunque yo no cambio mi monofaro por aquel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El comentario sobre la forma de vestir de la esposa del boticario me devuelve la sensación que he tenido cuando el taxista me hablaba sobre el maletero de los milquinientos. Parece claro que la apariencia fue lo que deslumbró al jovencito que entonces era, el taxista que ahora se desenvuelve con agilidad y suavidad –lo que es de agradecer– por las calles cada vez más colapsadas. «Yo quería tener uno como el del boticario». Esa era la cuestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Es curioso que después de tantos años tenga un recuerdo tan diáfano del farmacéutico de su infancia. Debía de ser un personaje importante en el pueblo. Él y su esposa. Por cierto ¿Cómo se llamaba ella?&lt;br /&gt;– Dolores. También era alta. Eran tal para cual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pueblo aún está desperezándose de un día abrasador. Hoy el sol ha sido inclemente durante todo su reinado. Sólo las chumberas con sus frutos rojos como pezones han resistido, inhiestos, bajo el calor claudicante. La ceremonia de abdicación a favor de la noche es una celebración de colores suaves a la que todos estamos invitados y a la que acudimos con una sensación de alivio. Ha sido un día en que no apetecía hacer nada, simplemente suplicar un poco de clemencia al rey que nos estaba subyugando. En algún momento he tenido añoranza de los días lluviosos de la pasada primavera, la misma que hace muy poco maldecía por lo fría que era. Mientras observo –protegido por el toldo de tela a listas verdes y azules separadas por ribetes amarillos que protege la terraza– a las familias volver de la playa con todo el sol en sus cuerpos, me he imaginado a Don Fernando y a Dolores con sus trajes, los he imaginado sudando sus trajes elegantes, mientras pasean por el paseo de tablas de madera de teca, encendidas por el sol, que resigue la línea de la costa en la que se adosan los pantalanes repletos de menorquinas amarradas preparadas para la invasión de las calas del Cap de Creus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Yo nunca estaba enfermo. La botica del pueblo era para los viejos. Sólo recuerdo el olor a hierbas extrañas y a azufre, era un olor característico, pero yo prefería el olor de la panadería. Para ellos, para los viejos, la botica de la plaza era como una basílica que espera la visita segura de los fieles peregrinos. Casi siempre eran recibidos por el mancebo y sólo cuando necesitaban una pócima de esas…&lt;br /&gt;– Una fórmula magistral…&lt;br /&gt;– Eso, don Fernando aparecía con su bata blanca hecha a medida, con el nombre y apellidos bordados en el bolsillo cerca de su corazón, en el mismo bolsillo que se colocaba el pañuelo plegado con tres puntas en sus trajes grises. Sí, era un personaje importante.&lt;br /&gt;(Continuará) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-5619906691875170781?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/5619906691875170781/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=5619906691875170781' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/5619906691875170781'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/5619906691875170781'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2010/10/historias-en-un-taxi-iii.html' title='Historias en un taxi (III)'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TMhL3ck7ImI/AAAAAAAAAY8/z9VtkcZaLq4/s72-c/PLANEANDO443.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-8915328556887547306</id><published>2010-10-13T08:48:00.002+01:00</published><updated>2010-10-13T08:50:26.762+01:00</updated><title type='text'>Historias en un taxi (II)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TLVkoSc6FtI/AAAAAAAAAYs/TeQvA8-9MUI/s1600/PLANEANDO442.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5527434760977782482" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 155px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TLVkoSc6FtI/AAAAAAAAAYs/TeQvA8-9MUI/s320/PLANEANDO442.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;– ¡Vaya día para moverse por Barcelona!&lt;br /&gt;– Y, en moto, aún peor.&lt;br /&gt;– Hay gente que no aprende. ¡Lloviendo, y en moto, están chalados!&lt;br /&gt;– Sí, los hay –dudo un instante, antes de calificarme– que son inconscientes –el adjetivo encaja, y no es excesivamente peyorativo–… Voy a la Travessera de les Corts.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tengo ganas de entablar una conversación sobre las motos y la lluvia, ni tampoco quiero argumentar mi decisión matinal, tomada después de ponderar las posibilidades de que la lluvia volviera a caer sobre la ciudad mientras circulo y la perspectiva de moverme durante todo el día en trasporte público abarrotado de –si se confirma la posibilidad de precipitación– chubasqueros mojados. Justo en este momento, en el que podría haber callado y abortar definitivamente cualquier conato de conversación, un Seat milquinientos con una matrícula de Madrid de las antiguas, con numeración novecientos mil y pico se cruza, majestuoso, en nuestro camino. El taxista parece una persona razonable, por lo que opto por iniciar una conversación que creo más cómoda y adecuada que la que podría entablarse entre un motorista en situación de inferioridad manifiesta con un taxista que ya, por lo general, son un gremio que no siente una simpatía especial hacia los del club de las dos ruedas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Me gusta este coche ¿Lo ha visto? El padre de mi vecino de la infancia tenía uno de color crema. Era un coche importante. Era un 1500 C bifaro. Parecido a éste.&lt;br /&gt;– Todos los milquinientos C son bifaros –puntualiza sin avasallar– y tenían el maletero más cuadrado que los modelos anteriores, lo que aumentaba su capacidad, pero perdían esa suave curva de su parte trasera, esa silueta sensual que enamoraba. Eran unos maleteros más grandes, pero con menos encanto. (Me lo cuenta como si estuviera describiendo a una chica joven que, con los años, se ha transformado en una mujer elegante que sabe vestirse con un buen traje chaqueta cortado por un buen sastre, pero que ya no se atreve a enfundarse en unos pantalones ajustados). Prefiero el milquinientos monofaro. Yo tengo uno, negro, con una matrícula de Barcelona que no llega a los seiscientos mil. Quinientos cuarenta y seis mil setecientos cinco, para ser exacto. Precioso. Lo compré hace unos años y lo restauré. Ahora está impecable.&lt;br /&gt;– ¿Le gustan los coches clásicos?&lt;br /&gt;– Siempre, desde que era un niño, quise tener un «Haiga». Un coche grande como el que tenía el boticario. Don Fernando era un señor alto y que siempre vestía con elegancia, con su traje gris de cuatro botones y su «Haiga» negro. Hace unos años, once o doce, encontré uno, era parecido al del boticario, estaba medio escondido, aparcado entre dos columnas en la zona más oscura de un garaje del barrio, cubierto por una lona marrón. Pregunté por el preció al encargado y ese mismo día pagué lo que me pidió en billetes de mil pesetas. Compro las cosas cuando tengo el dinero y no discuto el precio, así compré también el terreno que estaba adosado a la casa de mis padres. Tenía otro pretendiente, pero tardó unos días en conseguir la hipoteca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque me ha picado la curiosidad, no sé si es prudente preguntarle por Don Fernando y empezar una conversación sobre mi profesión. Debo medir las posibles consecuencias de un debate sobre la evolución, en los últimos cincuenta años, del lugar que han ido ocupando las profesiones en el escalafón social. Me ha parecido, por la entonación que ha utilizado al describir a Don Fernando, que lo ubicaba en la cima de su clasificación particular. Es cierto que, el taxista, no me había descrito al boticario exclusivamente por el dinero que suponía que tenía, lo que le permitía tener un cochazo impresionante, me lo estaba describiendo por la imagen de autoridad que desprendía su traje gris y su «Haiga». ¿Era eso lo que le atraía o, quizás, ambicionaba? Tampoco me apetecía preguntarle cómo se vivía sin depender de los bancos y sin esa sensación de nerviosismo, parecido al que se siente antes de un examen importante, cuando entras en el despacho del director de la agencia bancaria. Todos vivimos en el mismo mundo, pero es evidente que podemos vivirlo de maneras muy distintas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días ventosos de verano –esos días en los que la tramontana aparece para jugar con nosotros (ella se reserva su furia aterradora para los días oscuros del invierno), con su pasatiempo playero, parece que quiera decirnos simplemente que continúa ahí, pero que es tan poderosa que se siente generosa y no quiere maltratarnos durante los días de vacaciones –paseo por el camino hacia el Far de Sarnella y me siento pequeño. Hoy, mientras la tramontaneta eriza de blanco las olas de la bahía de Port de la Selva me he acordado de Don Fernando y lo he imaginado, andando por el Camí de Ronda, inclinado hacia delante, agarrado a su traje gris para que no se lo robe el viento que viene del norte, luchando contra el viento juguetón para llegar a su «Haiga» aparcado cerca del Far de Sarnella. Me lo he imaginado y lo he visto tan pequeño como yo me veo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– ¿El motor funciona correctamente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prefiero hablar de coches más que de boticarios con traje gris de cuatro botones. Aunque no me ha quedado claro si los cuatro están colocados en vertical o en esa formación en cuadro de los trajes cruzados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– El motor de 1481 c.c. va de maravilla. Mi «Haiga» es de los que aún llevaban frenos de tambor. Son menos potentes que los de disco que incorporó la siguiente serie y no puedes apurar tanto como con éste, pero para mí, como el primer milquinientos no hay ninguno. Bueno, para ser exactos los primeros milquinientos los montó SEAT aprovechando los bastidores del 1400 C con un nuevo motor diseñado por el ingeniero Aurelio Lampredi; un manitas que había diseñado motores para Ferrari. A mí me enamoran los que fabricó SEAT a partir del 67 o 68, ahora no lo recuerdo con total exactitud. De vez en cuando tengo esos pequeños lapsus de memoria que me inquietan. Esos lapsus son como anuncios en los que el lema es «la juventud se está marchando». Sí, como esos que te repiten machaconamente que la primavera ha llegado. Suerte que, a veces, como este año, la tele se equivoca, y la primavera aún no está aquí. Si falla la tele, todo puede fallar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dice con una sonrisa irónica que intenta esconder el miedo. (Continuará)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-8915328556887547306?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/8915328556887547306/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=8915328556887547306' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/8915328556887547306'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/8915328556887547306'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2010/10/historias-en-un-taxi-ii.html' title='Historias en un taxi (II)'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TLVkoSc6FtI/AAAAAAAAAYs/TeQvA8-9MUI/s72-c/PLANEANDO442.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-5503624409555280097</id><published>2010-09-30T08:15:00.001+01:00</published><updated>2010-09-30T08:17:11.545+01:00</updated><title type='text'>Historias en un taxi (I)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TKQ5ZFIa2LI/AAAAAAAAAYc/QCehKJcB-0I/s1600/PLANEANDO441.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5522602146100074674" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 155px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TKQ5ZFIa2LI/AAAAAAAAAYc/QCehKJcB-0I/s320/PLANEANDO441.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;No sé si las estadísticas sobre la meteorología de esta primavera confirmarán mi percepción, pero tengo la sensación de que ha sido un invierno lluvioso, frío y tan pertinaz que la borrasca se ha quedado pegada encima del rincón del mapa donde vivo como un chicle en el asfalto. Como mis cuñadas, que no acaban de irse nunca, aunque hayan dicho adiós tres veces. Yo soy más drástico, si digo que me voy, me voy. Con las estaciones prefiero, si pudiera lo exigiría, que suceda lo mismo, debe de ser por la influencia de la televisión; ya desde niño, cuando en la tele se anunciaba que había llegado la primavera, yo me lo creía a pies juntillas y, aunque me costara algún resfriado que otro, desde aquel mismo día ya no quería ponerme ningún jersey de lana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando paseo por la playa –¡qué lejos quedan esos días fríos y lluviosos!– con los pies mojados, descalzo, vestido con un bañador y una buena camiseta de algodón –uno de los placeres del verano son las camisetas de algodón gastado, esas que parece que tengan memoria, y que se adaptan a tus características morfológicas; a menudo la vocecilla que tengo colgada de mi oreja derecha me recuerda que las convenciones sociales obligan a estrenar algo en verano, pero la del izquierdo no para de gritarme que no hay nada como las viejas camisetas de algodón para sentirse el tío más feliz del mundo–, tengo la dormida certeza de que esos días fríos volverán, pero escribiendo ahora de ellos aún disfruto más de estos días calurosos de verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La amenaza de lluvia es evidente, un día más, pero mi agenda marca un día complicado, por lo que he preferido utilizar la moto (he escogido la palabra moto para no escribir scooter, aunque esta palabreja que habita en el limbo de los anglicismos describe mejor ese bidé con ruedas que tan de moda se ha puesto en la ciudad) para desplazarme con más rapidez por Barcelona. A primera hora, tengo concertada una visita con el director de una agencia bancaria, me lo ha recomendado un amigo, para un asunto referente a un crédito. En estos tiempos de tacañería bancaria, el recurso olvidado de la recomendación vuelve a estar al orden del día, aunque a diferencia de etapas anteriores, en las que los guardianes del dinero eran menos quisquillosos, no tiene la eficacia de antes. La visita ha sido formalmente exquisita, Gerard Izquierdo Gómez, según indica su tarjeta, es un tipo tan estándar que casi no tiene ninguna característica especial a la que pueda recurrir para describirlo; ha sido capaz de ser amablemente inútil, una virtud que debe de haber sido decisiva para lograr su puesto. No parece que la recomendación me vaya a servir para lograr mi objetivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras los peces se mueven con su zigzag sincopado entre mis manos y mis pies, me olvido, aunque sea por unos momentos, de los despachos escuetos y funcionales de los directores de banco, y disfruto de mi olvido observando cómo el mar se pierde en el norte, por detrás del Cap Norfeu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir del banco, ya caen las gotas con la suficiente frecuencia para decir que llueve. Mi próximo destino está en el barrio de Les Corts, cerca del Camp Nou. Por suerte, llevo en el maletín de la moto el chubasquero plegable… arrugable, sería más exacto. Es de un color azul impreciso, está cosido de cremalleras de plástico gris. Tiene un aspecto un poco vulgar, pero es uno de los mejores inventos para los que nos movemos en moto (realmente debo de tener un problema con las formalidades de la vestimenta, me gusta sentirme cómodo). La lluvia es cada vez más fuerte y el chubasquero no es lo suficientemente amplio para cubrir los pantalones, que empiezan a estar mojados. La prenda de plástico tiene unos bolsillos ubicados en la zona lumbar, y en ellos se esconden unas perneras impermeables, pero es demasiado laborioso, en plena Plaza de Catalunya, detenerse para colocártelas. Al llegar a la Gran Vía, asqueado de la lluvia, decido aparcar la moto en uno de esos triángulos reservados para ese fin que están pintados en los extremos de los chaflanes. Después de sacarme el casco, de bloquear el manillar y de colocar el candado en la rueda trasera, oteo el mar de vehículos para cazar alguna luz verde circulando. Cuando veo una acercarse hacia mí, levanto el brazo y agito levemente la mano. Me parece que grito lo suficientemente alto para hacer el ridículo: ¡Taxi! Ese gritito es un vicio inútil que repito con asiduidad; su inu-tilidad es manifiesta, ya que el taxista no puede oírme, ni por la potencia que imprimo a mi voz (podría gritar más alto para aumentar las posibilidades de que me oyera, pero no sé si me sentiría cómodo siendo observado, como si fuera un bicho raro, por los peatones que pasan a mi lado parapetados bajo los paraguas o guarecidos por los balcones. El ridículo aún sería mayor), ni por el ruido ambiental reinante en la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El interior del vehículo amarillo y negro que me ha tocado en suerte es bastante espacioso y limpio. Su interior es de un tejido de color gris mucho más agradable que las imitaciones de piel. No me siento cómodo en los asientos forrados de esa variedad del plástico pegajoso que imita la piel, curtida por el roce de innumerables y desconocidas posaderas. El ambientador es de notas herbales, perfuma sin ofender. Justo enfrente del lugar que ocupo, en diagonal al conductor, cerca del taxímetro, el taxista ha pegado un calendario diminuto con un número impreso: en negro los días laborables y en rojo los festivos. El número que indica el día del mes está situado entre el día de la semana y el santo del día; es uno de esos almanaques de los que cada día se va arrancando el primer papelito con el objetivo, absurdo según mi opinión, de saber durante toda la jornada en que día se está viviendo. No entiendo esa afición por controlar la merma imparable del taco de hojitas numeradas, ni tampoco que el primer gesto matinal sea tirar a la basura una hojita más. Es una muestra palpable, en tus mismas narices, de cómo se te va vaciando la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre me fijo en esos diminutos contadores de días; lo hago desde que un taxista me contó que los compraba cada año para ver si alguna mañana tenía la sorpresa de que apareciera, otra vez, el mismo número que el que iba a tirar a la basura. Sin embargo, me confesó que durante todos los años de profesión –ya era un conductor veterano– nunca se había repetido, ni el número ni el día. El fabricante de calendarios tenía un buen control de calidad. (Continuará) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-5503624409555280097?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/5503624409555280097/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=5503624409555280097' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/5503624409555280097'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/5503624409555280097'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2010/09/historias-en-un-taxi-i.html' title='Historias en un taxi (I)'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TKQ5ZFIa2LI/AAAAAAAAAYc/QCehKJcB-0I/s72-c/PLANEANDO441.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-4542021432977635029</id><published>2010-09-13T12:21:00.003+01:00</published><updated>2010-09-13T12:29:06.457+01:00</updated><title type='text'>El unicornio</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TI4JpU2BWrI/AAAAAAAAAYM/yRT2fmBU0es/s1600/PLANEANDO440.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5516357199150013106" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 155px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TI4JpU2BWrI/AAAAAAAAAYM/yRT2fmBU0es/s320/PLANEANDO440.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Wild Horses, Couldn’t drag me away,&lt;br /&gt;Wild, wild horses, We’ll ride them someday&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;(The Rolling Stones)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece un caballo. Tiene cuatro patas acabadas en pezuñas afiladas, con las que puntea el suelo, justo después de esos tobillos fuertes y delicados, de bailarín, que no acaban de corresponderse con unas ancas voluminosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le gusta mirar a los caballos galopar y ver como los músculos grandes se contraen y sus movimientos hacen brillar el pelo corto mojado de sudor, y los cabellos de la crin enredados como caracoles negros acaban desenroscándose en tirabuzones en los que el viento y el sol se sumergen y salpican el aire de chispas brillantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece un caballo, pero no lo es. Todo él es menos poderoso, parece más un dibujo de un caballo. Su galopar no tiene la fuerza de un caballo, es armonioso, pero sin fuerza, amanerado. Parece que no toque el suelo. Sus patas se mueven sin que sus músculos se contraigan, no parece tener músculos poderosos. Aunque lo intente, no puede oír la música que sus pezuñas deberían componer al romper la tierra, una canción de tambores lejanos que recuerdan las películas de Tarzán en el cine de barrio. El pelo de la cola es largo y dorado, como el de la crin, y brilla, pero no por el sudor que los empapa por su esfuerzo, tiene un brillo de estrellas y de purpurina, como el brillo de los escaparates de las tiendas por Navidad. ¿Hacia dónde va ese caballo sin ser un caballo? ¿Dónde está ese prado verde por donde la imagen de dibujos animados pasea mientras deja tras de sí un rastro de estrellas doradas? Se pregunta Bernat.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni sabe dónde está el prado de césped infinito, ni sabe dónde está él. Parece que esté sentado solo en una grada vacía de espectadores y repleta de recuerdos de grandes gestas olímpicas. Está en un estadio suspendido en el aire, un estadio en el que se exhibe, con un aire parecido al que envuelve a los reyes mientras saludan a sus súbditos moviendo con un ritmo acompasado sus reales manos, un caballo blanco coronado por un cuerno retorcido como una columna salomónica de un retablo barroco. Está sumergido en un cuento de hadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si está completamente despierto, tiene la plena consciencia de que los unicornios son animales mitológicos, lo sabe. Puede leer libros sobre los mitos y mirar las innumerables páginas sobre los animales mitológicos que puede encontrar en la red. Puede disfrutar de la tranquilidad y la seguridad de lo que es normal. Está despierto y está recordando un sueño que no sabe cuándo ha empezado, como todos los sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estaba inmerso en la visión onírica, el unicornio podía ser la imagen de un caballo, un caballo blanco con un cuerno retorcido que galopaba dejando tras de sí un estela de purpurina. Pero, en la frontera sinuosa que limita la vigilia del sueño, es el lugar donde la incertidumbre de lo que no encaja en el mundo que conocemos nos estremece. En esos momentos sentimos la extraña intranquilidad que aparece cuando los fantasmas nos invaden al abandonar el ensueño. Bernat a menudo vive en esa frontera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Podría haber escrito simplemente: el unicornio provoca –a Bernat, y a mí también– intranquilidad, porque es un caballo raro, pero tengo que llenar el espacio que ocupan mil palabras, y además, por qué no decirlo claramente, la manera de decir las cosas es lo que realmente me gusta. ¿Soy raro?)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bernat Rebernat i Tabern contesta el teléfono que tiene en su despacho con un escueto monosílabo, un simple «sí» con un ligero matiz interrogativo, cuelga sin decir nada más, se trata de una llamada de las múltiples que recibe para ofrecer una línea telefónica, pero ya se ha cansado de esperar la oferta que le garantice poder hablar con los personajes de sus sueños y ya no espera que intenten engañarlo para colgar. Está pegado a la pantalla del ordenador. Su ventana particular a los múltiples foros en los que se debate sobre cualquier tema sanitario. Participa en ellos con el seudónimo de «Osito Panda» que le encaja bastante bien. Su cara es afable, redonda y con esa expresión de dulce tristeza que reconforta a quien la observa. Tiene una panza bastante prominente y, aunque no le gusta la caña de bambú, no para de comer, como el tragón bicolor del bambú, galletitas saladas. Ésas que van envueltas en papel amarillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es un huraño, pero tampoco ha necesitado adquirir ese barniz de amabilidad impostada que los muchos años de contacto con los vecinos del barrio le deberían haber proporcionado. Conoce a bastantes de sus clientes por su nombre. Muchos de ellos le han visto corretear por la farmacia en pantalón corto. Está convencido de que su extraña aversión a vender le ha proporcionado una posición de confianza con sus vecinos. Aunque a veces, ahora menos que antes –en parte porque ya tiene la hipoteca pagada– tiene la tentación de vender una dieta milagrosa a Teresa, la jefa de la tienda de fotocopias que está situada veinte metros más adelante, en la misma acera, y que cada verano quiere perder cinco kilitos de más, que dice muy seriamente que le sobran. Bernat no es un gran galán con las mujeres, pero cada verano la convence de que no le hace falta, y éste también la acabará convenciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bernat se ha pasado su vida aconsejando y vigilando discretamente la salud de su clientela, ha conseguido ser un referente, discreto, pero un referente de la seguridad del barrio. Ése es Bernat, ése que nunca lleva la bata puesta porque le ha quedado pequeña, ése que quiere notar que el barrio le quiere, pero que regatea las frases bonitas, no porque no sepa decirlas, es porque no quiere que le quieran por decirlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bernat es uno de esos tipos raros que se imaginan un mundo mejor, pero que intentan vivir en el mundo de la mejor manera que pueden, porque lo que realmente le gusta a Bernat es la vida. Los tipos así son como caballos salvajes a los que todo el mundo quiere domesticar, pero como no pueden acaban por convenir que son unos caballos raros con cuernos retorcidos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-4542021432977635029?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/4542021432977635029/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=4542021432977635029' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/4542021432977635029'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/4542021432977635029'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2010/09/el-unicornio.html' title='El unicornio'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TI4JpU2BWrI/AAAAAAAAAYM/yRT2fmBU0es/s72-c/PLANEANDO440.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-3992601036838382623</id><published>2010-08-30T08:21:00.001+01:00</published><updated>2010-08-30T08:23:58.447+01:00</updated><title type='text'>Paréntesis</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/THtcV0ucisI/AAAAAAAAAX0/ffF8mkK7IMU/s1600/PLANEANDO439.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5511100099018394306" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 155px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/THtcV0ucisI/AAAAAAAAAX0/ffF8mkK7IMU/s320/PLANEANDO439.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Después de estos días cerca del mar todo es más suave. Apacible es una palabra que describe bien mi estado de ánimo. Los recuerdos, aún los más cercanos, se dulcifican en la memoria apaciguada. Han sufrido un proceso de erosión como las piedras redondas de las calas, sus cantos más ariscos han ido sucumbiendo a la caricia de los días, como los cantos a la de las olas. Tan dulces son que necesito hacer un esfuerzo para encontrar algo de acidez cuando vuelvo a saborearlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio fue (¿Fue, es el tiempo de verbo más adecuado para describir la dimensión del tiempo transcurrido entre la verbena de Sant Joan y la Diada Nacional de Catalunya? Seguramente me gustaría que así fuese y que el hilo que une el ayer con el hoy se hubiera roto, porque ese ayer fue duro realmente. «Julio ha sido» se ajusta más a la realidad; aunque me pese mucho aceptarlo, lo que he vivido estos días ha sido sólo un paréntesis. ¡Se vive tan bien entre paréntesis! ¿No estaré equivocado y lo que vivo realmente es lo que está protegido por esos dos vigilantes del jardín en medio de la selva? ¡El próximo artículo lo escribiré entre esas lunas enfrentadas! El poso dorado, que el calor atenuado de los atardeceres en la playa ha dejado en mi piel, me ayuda a sentirme cariñoso y tengo ganas de cuidar, de mimar incluso, a las palabras que tan a menudo maltrato. Esa ternura debe ser lo más parecido a la felicidad que puedo sentir, aunque a veces me cueste tanto dejar aflorar mi lado más tierno) un mes sofocante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(El problema de utilizar paréntesis largos es que pueden hacerte perder de vista lo que estaba escrito en la antesala de la entrada al microcosmos que contienen. Con la intención de ayudar a los extraviados por el lapso en el discurso, repito sin interrupciones la frase que tengo la intención de utilizar –«Julio fue un mes sofocante»– para volver hacia atrás en el tiempo, que es una manera como otra de obligarme a escribir sobre algo relacionado con la farmacia.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento pegajoso. Parece algo irreal, lejano, el leve frescor de la mañana. Ha sido un día más de tensiones y de esfuerzo para no ganar nada, una batalla para no retroceder un poco más. Es el sudor lo que me ahoga después de ir poniendo piedras en la muralla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Eso es lo que fue julio y parecido a lo que voy a encontrar cuando salga definitivamente de este paréntesis que he vuelto a abrir, con la misma ansia que tiene el que retrocede para volver a besar a su amante después de la despedida, ¿No hay manera de alargar el abrazo, no la hay tampoco de que la reina de la noche se vista siempre de cuarto menguante?) No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio es el mejor mes para hacer vacaciones, hace años que lo sé, pero no hay manera de que me organice, y lo que podría ser un encuentro con un verano vigoroso acaba siendo un laberinto sin salida del que todo el mundo quiere escapar. Este julio ha sido como todos, sofocante y vertiginoso, pero ha tenido el inconveniente añadido de ser el primer julio de la crisis, más concretamente, el primero de la crisis aceptada y el primero en el que las medidas de recorte implantadas a toda prisa, después de que el método avestruciano fracasara, recayeran también, con toda rotundidad, sobre las farmacias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecen incontestables los resultados de los análisis que se han publicado estos últimos meses. Después de la aplicación de todas las medidas decretadas, la farmacia española va a entrar, por primera vez en treinta años, en una economía recesiva. La situación es preocupante y el sector deberá afrontar la partida que debe jugar con el futuro con unas reglas de juego distintas a las que le han sido útiles hasta ahora. Las recetas que le han permitido mantener una situación equilibrada ya no van a ser las mejores para ganarla. No va a ser suficiente el esfuerzo de poner piedra tras piedra en la muralla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cambiar de manera de jugar requiere un planteo riguroso, porque los cambios nunca son fáciles y cualquier cambio supone riesgos. No se trata de hacer una apuesta irresponsable, se trata de balancear correctamente el riesgo del cambio con el peligro de no cambiar. Este análisis de riesgos y beneficios debería ser la primera etapa –una etapa de reflexión exhaustiva– de un plan estratégico imprescindible para un sector que no puede caer en el peor de los errores: caer en la ceguera producida por no querer mirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hacemos el simple ejercicio de comprobar los datos básicos de la economía del sector de las farmacias con una visión global, llegaremos fácilmente a la conclusión de que está en juego el control de un sector con una facturación de 20.000 millones de €, por lo que cualquier reflexión en el seno de los que ahora lo controlan debería partir de una premisa fundamental: la sostenibilidad de su negocio. El objetivo final de cualquier iniciativa generada después de este proceso de reflexión imprescindible debería ser el fortalecimiento de los fundamentos en los que se sustenta el modelo de negocio, para hacerlo más sólido y más adaptable a los cambios, en definitiva más competitivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reto del plan estratégico del sector debería ser diseñar un modelo en el que se ponga de manifiesto claramente –mediante un sistema de remuneración coherente con el modelo– que la exclusividad del control de la dispensación de medicamentos está basada en la aportación de valor profesional por el farmacéutico, que esta aportación se potencia con una gestión empresarial competitiva, y que la regulación del sector cumple, mediante la concertación, con el objetivo de garantizar una prestación farmacéutica universal y equitativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A menudo estos planteos teóricos son criticados precisamente por su alejamiento de los problemas reales, el día a día es lo que preocupa y lo que ocupa. ¿Son sólo un paréntesis de elucubraciones? Pues yo digo que debemos abrir el paréntesis. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-3992601036838382623?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/3992601036838382623/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=3992601036838382623' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/3992601036838382623'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/3992601036838382623'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2010/08/parentesis.html' title='Paréntesis'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/THtcV0ucisI/AAAAAAAAAX0/ffF8mkK7IMU/s72-c/PLANEANDO439.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-1569595946316883132</id><published>2010-07-13T15:05:00.002+01:00</published><updated>2010-07-13T15:07:52.608+01:00</updated><title type='text'>Meandros</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TDxy7b5m9hI/AAAAAAAAAXk/9zut7WeesFA/s1600/EF438PLANEANDO.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5493392010912396818" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 124px; CURSOR: hand; HEIGHT: 160px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TDxy7b5m9hI/AAAAAAAAAXk/9zut7WeesFA/s320/EF438PLANEANDO.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;No sé si es por esas tapas de cartulina con publicidad que forran las revistas caducadas que cubren desordenadamente las mesas bajas de las salas de espera de los médicos y de los administradores de fincas o por el silencio incómodo que envuelve a la congregación de desconocidos que, paciente o impacientemente, espera que la secretaria entre por la puerta y diga en voz alta su apellido –es un equipo esperando la alineación para el partido, un equipo de egoístas que esperan sólo ser el primero de la lista–, o por las láminas impersonales que decoran las paredes de esas salitas impersonales. Sea por lo que sea, el tiempo espeso que he perdido en las interminables esperas ha desequilibrado mi organismo. Aunque mis neuronas intentan enviar mensajes en los que se repite que hacer cola y esperar es un ejercicio de estoicismo y de educación, esos periodos interminables de lentos segundos han sensibilizado mi sistema inmunitario. Soy alérgico a las esperas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta sensibilización ha llegado a tal extremo que me he visto obligado a desarrollar un método que me ha permitido paliar los efectos nocivos que me provoca la simple expectativa de espera. Cada vez me sienta peor esperar para que me visiten, para que me atiendan o para que mi compañero llegue al restaurante en el que hemos decidido compartir mesa. El tratamiento profiláctico que me estoy administrando consiste en intentar hacer el cálculo exacto del tiempo preciso –objetivo harto difícil para los que debemos trasladarnos en la jungla del tráfico de una ciudad grande– para recorrer el camino que une la partida y la llegada, un ejercicio de cálculo que ahora ya aplico casi inconscientemente antes de salir hacia la cita prevista. Con los años he llegado a un nivel de precisión elevado. No me ha resultado sencillo, pero soy exigente, y aprovecho cualquier oportunidad para entrenar duramente. No pierdo ninguna ocasión para calcular con precisión el tiempo que espero consumir para llegar a cualquier sitio, aunque nadie me espere. Mi ambición es llegar a ser un virtuoso en el arte de resolver una ecuación con múltiples variables: distancia, meteorología, vehículo utilizado, horario, recorrido a seguir y otras incógnitas muy específicas que intentan ajustar la hora de llegada al minuto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Últimamente, he introducido en mi sistema de cálculo algunas ecuaciones con números irracionales para que mi predicción pueda ir aún más allá. Pretendo calcular, incluso, el posible retraso en el que va a incurrir mi futuro interlocutor. Evidentemente, el riesgo de error es grande y en mi caso, que pretendo disminuir al máximo la probabilidad de llegar antes del momento justo en que se concrete el encuentro, es realmente enorme. Estoy en ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, reconozco que la profundidad de la obsesión que he desarrollado, insisto, generada por la incomodidad de la reacción alérgica y, sobre todo, por el intenso miedo que sufro ante la posibilidad de padecer un choque anafiláctico mientras leo cualquier ajada revista de economía después de llevar hojeadas las de coches, las de motos y las de cotilleos, en la salita de cualquier despacho, en el que sólo podré disfrutar de la triste visión de una imitación de una pintura que intenta decorar un pared sin otra pretensión que la de evitar la sensación de abandono que previsiblemente van a sufrir los visitantes (en algún caso he tenido la suerte de que la imagen sea una litografía, aunque por lo que la estadística me indica esta posibilidad no depende de la sensibilidad artística del propietario del despacho, sino de la tarifa-hora que aplique el profesional que me está haciendo esperar), me ha generado muchas dudas que estoy intentando despejar. Me he visto obligado a hacer análisis introspectivo para averiguar la verdadera naturaleza de mi aversión a esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo es posible que haya somatizado de esta manera tan violenta mi rebeldía frente a la espera cuando quiero alguna cosa? ¿Cómo es posible que aún no sea efectivo el tratamiento de paciencia que los años te van administrando como si fuera un gota a gota de experiencias, una vía abierta en las venas por donde discurre mi vida? ¿Cómo es posible que después de tantas lecciones dictadas por las olas durante los paseos por las rocas de espuma de piedra negra no haya aprendido más de su labor incansable, de su casi eterno ir y venir, de su caricia, de su presencia inagotable?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No será, el origen del desorden de mi histamina, un aviso que me envía mi propio cuerpo sobre los peligros de llegar demasiado pronto, de la tristeza y la soledad que puedo sentir en una mesa vacía, del aburrimiento de esos minutos interminables en los que las copas esperan con su fría transparencia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez estoy más convencido de que mi cuerpo me quiere avisar de los peligros de los excesos de velocidad. No es la espera el peligro que debo evitar, sino el anhelo excesivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo es posible que después de descender entre las rocas y los saltos de agua aún me cueste apreciar la navegación por los meandros río abajo, lentamente hacia el delta, donde el agua verde se mezclará con las olas que tanto me ha costado escuchar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me comprometo a aprovechar mis paseos junto a mis maestras, peinadas de espuma. Voy a estar atento a sus consejos. Intentaré no contar más el tiempo que el sol va a acompañarme en mis sueños en la cala Tamariua, intentaré gozar con el recuerdo de su visita en mi piel mientras el azul del Mediterráneo va disfrazándose de verde oscuro. Intentaré escrutar los huecos escondidos de las rocas, ahí está el secreto de la paciencia, el misterio que me permitirá fluir hasta el delta para poder volver a acariciar estas rocas y esconderme en sus rincones. Buenas vacaciones.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-1569595946316883132?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/1569595946316883132/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=1569595946316883132' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/1569595946316883132'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/1569595946316883132'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2010/07/meandros.html' title='Meandros'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TDxy7b5m9hI/AAAAAAAAAXk/9zut7WeesFA/s72-c/EF438PLANEANDO.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-7136174829227042018</id><published>2010-06-18T10:43:00.002+01:00</published><updated>2010-06-18T10:46:10.822+01:00</updated><title type='text'>Manifiesto</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TBtAPzK3q6I/AAAAAAAAAXU/Vwq0z4Lb8lg/s1600/PLANEANDO437.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484047611431725986" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 124px; CURSOR: hand; HEIGHT: 160px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TBtAPzK3q6I/AAAAAAAAAXU/Vwq0z4Lb8lg/s320/PLANEANDO437.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;Después de analizar globalmente la ristra de medidas decretadas por el gobierno del señor Zapatero que inciden directamente y de forma muy negativa sobre la economía de las farmacias españolas no cabe otra postura que la crítica contundente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sentido común debe hacernos reconocer que cualquier administración responsable tiene la obligación de ahorrar recursos y ahora, cuando la economía y los desequilibrios presupuestarios se han agravado de una forma alarmante, ya no es sólo una prioridad, es una necesidad. Una necesidad ineludible, los farmacéuticos, que somos ciudadanos con sentido común, lo entendemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta comprensión no puede mitigar la crítica y la perplejidad por la constante falta de decisión para desarrollar políticas valientes y coherentes durante los años en los que el crecimiento económico permitía afrontar las inversiones para realizar cambios estructurales en el sistema sanitario y en los que la racionalización de los recursos hubiese sido más eficaz que en estos momentos difíciles en los que las prisas, las urgencias y las improvisaciones generan incertidumbre y en los que no hay tiempo para medir las consecuencias negativas de las medidas adoptadas a golpe de decreto. Es frustrante sufrir las consecuencias de la falta de decisión y de la improvisación de los que tienen las herramientas en sus manos y no las utilizan adecuadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sector del medicamento y concretamente el de las farmacias está en el núcleo del sector sanitario, que es uno de los pilares imprescindibles en los que se sustenta nuestro modelo social y también es uno de los motores con capacidad de impulsar la economía, capaz de innovar, de generar puestos de trabajo y de generar, a su alrededor, mucha actividad económica. Resumiendo, un sector generador de riqueza. Un papel importante en la sanidad y en la economía del país que no ha sido incompatible con una actitud responsable respecto a la sostenibilidad del sistema, ajustando durante los últimos años sus márgenes, para favorecer el control del crecimiento de la factura pública de medicamentos. Concretamente, las farmacias han disminuido sus márgenes más de cinco puntos en los últimos diez años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta contracción continuada de los márgenes se ha visto acompañada por una congelación del precio medio del medicamento lograda mediante bajadas de precios muy por debajo del precio medio ponderado de los medicamentos de los países de nuestro entorno. El resultado de estos descensos exagerados ha provocado, en algunos casos extremos, situaciones tan grotescas que pueden generar desconfianza al usuario, lo que es una amenaza para un sector en el que la calidad y la confianza son valores fundamentales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este contexto la farmacia ha sabido encontrar recursos para tener un papel crucial y decidido en la introducción y normalización de los medicamentos genéricos. Desde su posición de proximidad al ciudadano como profesional sanitario experto en el medicamento ha ayudado a generar confianza y a que los cambios culturales de los ciudadanos respecto a los medicamentos se produjeran de una forma fluida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los farmacéuticos no esperamos ningún premio por hacer bien nuestro trabajo, pero es descorazonador que de una manera urgente y sin el necesario diálogo, el gobierno decrete medidas que representen una disminución del rendimiento de las farmacias de entre el 10% y el 25%. Un recorte drástico que va a tener graves consecuencias en la capacidad de las farmacias de mantener los puestos de trabajo y en la oferta de servicios que están dando en la actualidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las medidas decretadas son objetivamente nocivas para el sector, pero son además indiscriminadas porque no tienen en cuenta el esfuerzo que han venido realizando las farmacias de las comunidades autónomas que han controlado más el gasto mediante la promoción de los medicamentos genéricos, que es un índice inversamente proporcional al precio medio de la receta; ni son tampoco sensibles con la economía de las farmacias más modestas, que en muchos casos son imprescindibles para poder ofrecer un servicio tan extenso y capilar. Estas farmacias van a estar gravemente perjudicadas y tendrán dificultades importantes para resistir el efecto de las medidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la crítica a las medidas es rotunda, también lo tiene que ser la seguridad al afirmar que en estos años de ajustes constantes las farmacias no han dejado de invertir en mejoras estructurales y en tecnología, han acometido proyectos tan importantes como la receta electrónica, han continuado creando puestos de trabajo de calidad y han mantenido una actitud dialogante y de colaboración con la Administración sanitaria que ha hecho posible impulsar iniciativas y proyectos que inciden positivamente en los niveles de salud de la ciudadanía. Los farmacéuticos estamos satisfechos de este bagaje, pero decepcionados por la poca valoración que el gobierno hace de él. La dureza de las medidas adoptadas no puede tener una valoración más positiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los farmacéuticos somos plenamente conscientes que la gravedad de los momentos está provocando que muchos de nuestros clientes estén pasando una situación difícil, nuestras quejas no son ajenas a esta realidad, pero también sabemos que los ciudadanos prefieren una farmacia capaz de ofrecer un servicio como el que ahora están recibiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los farmacéuticos también están quejosos con las medidas de contención adoptadas por el gobierno…&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La voz del periodista que conduce el programa matinal suena familiar. El café con leche humea junto al periódico y a un par de tostadas con tomate y jamón. Los farmacéuticos somos protagonistas de las noticias de las ocho que la emisora de radio que escucho cada mañana está emitiendo. Mientras escaldo la lengua con el café con leche excesivamente caliente, siento esa mezcla de satisfacción con un puntito de orgullo que te invade cuando eres protagonista, aunque en nuestro caso, lo seamos por una queja rotunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He tenido una sensación parecida –aunque por motivos muy distintos– a la que sentí cuando salió publicada en el periódico del barrio la foto de mis jugadores en la que están celebrando el campeonato de liga en el vestuario del pabellón municipal de Alpicat. Aún y siendo situaciones antagónicas creo que existe un punto de contacto entre las dos, en ambos casos ni la foto ni la noticia son lo que verdaderamente importa. Ni la foto puede reflejar el esfuerzo realizado durante la larga temporada, ni un buen comunicado de prensa puede explicar la complejidad de la situación ni va a modificar la realidad con la que voy a encontrarme dentro de una hora cuando encienda la luz verde de mi farmacia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy convencido de que lo importante para ganar la liga ha sido el trabajo en las más de ciento cincuenta sesiones de entrenamiento y que lo que marcará mi futuro como farmacéutico va a ser mi capacidad de adaptación para poder ser competitivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ningún tertuliano parece muy preocupado por los efectos de los recortes en las farmacias. Seguramente hay demasiadas quejas estos días. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-7136174829227042018?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/7136174829227042018/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=7136174829227042018' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/7136174829227042018'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/7136174829227042018'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2010/06/manifiesto.html' title='Manifiesto'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TBtAPzK3q6I/AAAAAAAAAXU/Vwq0z4Lb8lg/s72-c/PLANEANDO437.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-790480742234860906</id><published>2010-06-08T11:45:00.002+01:00</published><updated>2010-06-08T11:49:23.835+01:00</updated><title type='text'>Los otros</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TA4f_BErAWI/AAAAAAAAAXE/5mUMB_VqZCI/s1600/PLANEANDO436.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5480352964036723042" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 155px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TA4f_BErAWI/AAAAAAAAAXE/5mUMB_VqZCI/s320/PLANEANDO436.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Nadie sabe que yo no veo a nadie. Es uno de esos días que camino sumergido en una burbuja que sólo yo veo; una burbuja de cristal blando que me acompaña como una sombra. Es una sombra transparente que me envuelve y me aísla, no se trata de ese otro yo incansable y cotidiano que me persigue por donde el sol le indica y que sirve a los otros para avisar de que estoy a su lado. Sé que los demás están ahí, recuerdo que están ahí, porque hay días en los que no estoy inmerso en ese caparazón que hoy sólo me deja ver el sol y las estrellas pero no a ellos. De esos días desnudos, conservo el recuerdo de la imagen que tengo de los otros y es ese recuerdo el que se mantiene incluso en los días como hoy, en los que un tul espeso me impide verlos. Me siento solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es una soledad melancólica, no es un sentimiento de abandono; es una soledad que noto, es una soledad tangible que también tiene sus ventajas. Los días que me zambullo en mi burbuja soy más pequeño, más liviano incluso, lo que me permite vivir como un descubridor de mundos escondidos. En esos días, todo fluye más deprisa, una soledad aceitosa lubrica el engranaje del reloj de mi tiempo oxidado y facilita su funcionamiento, evitando que las voces de los demás suenen como el chirriar de ruedas dentadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy es uno de esos días. La coraza invisible en la que rebota cualquier signo de los otros ha provocado que mi viaje en metro desde el barrio en el que vivo hasta el corazón del barrio donde nací haya sido bastante llevadero. Hoy es uno de esos días en los que los cuerpos aún adormecidos de los otros se acercan tanto como cualquier otro día, pero incluso estando tan cerca de ellos hoy sólo noto la soledad de mi cuerpo. Es inquietante percibir que alguien está tan cerca y no verlo, es como vivir con el recuerdo de los otros cuerpos al lado del tuyo. Sin embargo, cuando te acostumbras, puedes ahorrarte su pesadez y centrarte en la gravedad del tuyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al abrirse las puertas del vagón, un río de recuerdos andantes se desborda por el andén y la corriente fluye hacia un extremo de la estación donde van apretujándose irremediablemente para empezar la ascensión hacia la Rambla de las Flores. Los escalones rallados por cicatrices metálicas van escondiéndose sin pausa dentro de la boca dentada que espera abierta al final de las escaleras mecánicas que me transportan hacia arriba. Subo agarrado a la baranda móvil de goma negra, y casi sin darme cuenta, cuando el escalón en el que estoy ubicado es engullido por el final de la escalera mecánica, empiezo a andar por un pasillo iluminado por una luz triste de fluorescente. Al llegar al final de ese túnel iluminado por esa luz mentirosa, empiezo a subir por una escalera fija de piedra. Como no veo a nadie, puedo centrar mi atención en el canto redondeado de los escalones. El brillo satinado de lo que antes eran esquinas angulosas me indica que los pasos de los otros –una prueba más de que están ahí– hace años que las van redondeando. Los otros son como el viento que esculpe sin parar las rocas que, con desvergüenza juvenil, muestran sus aristas al mar y al cielo. También esos cantos rocosos van redondeándose, van envejeciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un rumor de roces, de pisadas, me acompaña mientras subo por las escaleras. La música incansable de las suelas de los zapatos limando lentamente el granito de los escalones suena como el sonido de infinitos martillos etéreos realizando una labor minuciosa de artesanía intemporal. Ser tan pequeño, tan liviano, me permite ver las nubes de corpúsculos de feldespato, de mica y de cuarzo que se levantan por la acción de ese ejército de martillos golpeando sin cesar los cantos de los escalones de granito. Paseo por un universo que pasa desapercibido para todos, menos para mí. Puedo ver nubes que parecen nebulosas de polvo interestelar, las veo porque hoy puedo navegar por esos nimios universos que se esconden detrás del espejo en el que se reflejan los rostros de todos los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo –siempre ha sido así hasta ahora y no hay nada que me haga pensar que hoy será distinto– que mi frágil caparazón no va a resistir la vida vertida en las calles del barrio donde nací, una vida desordenada, a veces salvajemente desordenada. Después de salir por la boca estrecha de la estación de metro, cruzo el paseo que desciende directo, atravesando como una cicatriz de árboles y de ruido el laberinto de calles antiguas de mi vieja ciudad, y sorteo como puedo la riada que conecta el orden cartesiano del Eixample con el mar oscuro, denso y redondo del puerto. Penetro en el corazón del Raval por la calle Sant Pau y camino por la acera adosada a la fachada menos noble del Gran Teatre del Liceu. El aroma especiado que huelo en el ambiente me indica que mi sombra aislante ya puede estar desvaneciéndose poco a poco. No estoy seguro de que se mantenga íntegra y esta incertidumbre se traduce en un temblor casi imperceptible en la piel. Tengo una sensación parecida a la que siento cuando estoy traspasando la frontera entre el sueño y la vigilia, ese trayecto incierto en el que parece que podemos decidir, en un ejercicio reiterado de ingenuidad, la dirección del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La realidad siempre acaba resquebrajando esos momentos que tan sólo son un espejismo. Ni los otros van a dejar de existir por mucho que nos recubramos de un caparazón impermeable, ni el tiempo puede cambiar de dirección para revivir un instante vivido. Si queremos continuar siendo parte del mundo debemos comprender que no podemos ser ajenos a él, aunque sólo sea porque no es una buena estrategia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estar solo es triste, aunque a veces sea cómodo, pero aislarse es estúpido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD: Debería escribir de farmacia, ¿o ya lo he hecho?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-790480742234860906?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/790480742234860906/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=790480742234860906' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/790480742234860906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/790480742234860906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2010/06/los-otros.html' title='Los otros'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/TA4f_BErAWI/AAAAAAAAAXE/5mUMB_VqZCI/s72-c/PLANEANDO436.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-7293157146963229044</id><published>2010-05-18T08:57:00.001+01:00</published><updated>2010-05-18T08:59:21.893+01:00</updated><title type='text'>Licurgo</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S_JIvOQyOkI/AAAAAAAAAWs/06dk2FopyV4/s1600/PLANEANDOEF435.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5472516473328122434" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 121px; CURSOR: hand; HEIGHT: 160px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S_JIvOQyOkI/AAAAAAAAAWs/06dk2FopyV4/s320/PLANEANDOEF435.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Hace más de dos mil años –esa lejanía puede llevarnos a pensar erróneamente que en esos tiempos tan lejanos las palabras aún eran ruidos, pero no era así– en una ciudad que ya no tiene ciudadanos, Queronea, una ciudad de Beocia situada en la desembocadura del río Cefiso, el actual Mavro Potamó, nació Lucius Mestrius Plutarchus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Plutarco no emitía ruidos, era un sacerdote del templo de Apolo en el Oráculo de Delfos, por lo que era el encargado de interpretar los augurios de las pitonisas, pero todo indica que esta tarea no le ocupaba la mayor parte de su tiempo. Su buena posición económica le permitió viajar a Egipto y a Roma y tener amigos poderosos e influyentes y, lo más importante para nosotros, recibir la educación adecuada y tener el tiempo necesario para escribir. Además de sacerdote, magistrado y embajador, Plutarco era historiador, biógrafo y ensayista, fue una verdadera suerte que este griego al que, al final de su carrera, el emperador Adriano nombró cónsul romano en la provincia de Arcaya, dedicara parte de su tiempo a escribir palabras que han podido llegar a nuestros días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La palabra crisis que ya utilizó Hipócrates algunos siglos antes de que lo hiciera Plutarco, tiene varias acepciones en griego. El padre de la medicina utilizó esta palabra para describir la fase de la enfermedad más penosa, pero Plutarco la utilizó sabiamente en su obra magna Vidas paralelas, en el capítulo que dedicó a las biografías del mítico espartano Licurgo y del rey romano sucesor de Rómulo, Numa Pompilio, con otro significado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Equineto de i krisis tonde ton tropon&lt;br /&gt;Ekkliisas athristhisis andres eret kathirgninto plision isikima»&lt;br /&gt;Hacíase la elección de esta manera:&lt;br /&gt;Reunido el pueblo, elegía ciertos hombres de probidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es sorprendente comprobar que hace ya más de veinte siglos una palabra tuviera más de un significado y que, en la actualidad, lo que ha ocupado el debate durante meses no haya sido la discusión sobre su significado, ya sea una descripción del estado del enfermo –en este caso el paciente era, y es, la economía del país– o para indicar el proceso de elección del camino de salida, sino la conveniencia electoral de su utilización. ¡Qué cosas tiene eso que algunos con fina ironía han bautizado como política demoscópica!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez más, la cruda realidad ha puesto a nuestros políticos en su sitio. (De vez en cuando, imagino un escarmiento para los que tildaban de antipatriotas a los que, hace dos años, empezaban a hablar de crisis. Los imagino atados a una silla visionando sin parar sus declaraciones negando la grave situación en la que estábamos inmersos, ¿tengo un lado oscuro, sádico?)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Superada la excesivamente larga fase de negación y que ya no tenemos más remedio que utilizar con profusión la palabra, deberíamos empezar a pensar, espero que estemos a tiempo, en las palabras que Plutarco puso en boca de Licurgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los farmacéuticos que hemos sufrido el agrio ataque de la crisis a través de las dificultades presupuestarias de nuestro principal cliente –la Administración Pública–, que se han empezado a manifestar mediante los incumplimientos del plazo de pago y los recortes del precio de medicamentos financiados, tenemos la plena convicción de que también estamos inmersos en la crisis, estoy convencido que ya no queda nadie que pueda negar esta realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan importante como los esfuerzos del sector para convencer y presionar a la Administración para que sus medidas de recorte sean lo menos lesivas para nuestras economías, lo es, elegir bien el camino acertado para enfocar un futuro con expectativas de crecimiento. Es el momento oportuno para estar también ocupados en un proceso de crisis como el que nos describe Licurgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aviso a quien haya llegado hasta aquí que quedan trescientas palabras y no voy a plantear ninguna solución, tan sólo voy a insistir en la necesidad de asumir realmente una serie de conceptos, a mi modo de ver imprescindibles, para afrontar este proceso crítico. Lo aviso por si el lector se quiere ahorrar el esfuerzo de leerlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. El negocio basado en el margen del medicamento tiene unas perspectivas peores que las que podía tener hace veinte años.&lt;br /&gt;2. Hace una década que las farmacias del mundo están sufriendo la disminución de sus márgenes de intermediación.&lt;br /&gt;3. La capacidad de la industria farmacéutica de patentar nuevas moléculas de mayor precio que sean valoradas por los reguladores como coste/eficientes ha disminuido drásticamente.&lt;br /&gt;4. El tamaño y el modelo societario de las farmacias son determinantes para el análisis de la estrategia a seguir.&lt;br /&gt;5. El valor añadido que los profesionales aportan está basado en sus conocimientos y habilidades, y el valor añadido es lo que al final se acaba pagando.&lt;br /&gt;6. No existen modelos mejores y peores, el modelo mejor es el que es coherente con los objetivos que se buscan.&lt;br /&gt;7. La búsqueda de salidas a una mala situación no puede hacer perder de vista la función sanitaria de las farmacias. Perder la identidad es el primer paso para perder la razón de ser.&lt;br /&gt;8. No es posible encontrar una vía de progreso que ignore el valor del farmacéutico como profesional sanitario ni que no contemple un modelo empresarial adaptado a un escenario económico más exigente que busca la eficiencia y el ahorro de recursos.&lt;br /&gt;9. Nadie va a venir en nuestro rescate, al contrario, algunos esperan ver pasar nuestro cadáver.&lt;br /&gt;10. Somos muchos, pero muchos menos que la mayoría.&lt;br /&gt;11. El sector debe dedicar recursos suficientes (intelectuales y económicos) al proceso de reflexión y a consolidar al sector como un sector influyente y capaz de generar riqueza.&lt;br /&gt;12. No podemos apelar al valor de lo colectivo sólo cuando vemos peligrar lo individual.&lt;br /&gt;13. Elegir siempre tiene el riesgo de la equivocación, la única manera de evitar el riesgo es no hacer nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manos a la obra. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;(Son doscientas noventa y nueve palabras, la última no la puedo escribir yo.) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-7293157146963229044?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/7293157146963229044/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=7293157146963229044' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/7293157146963229044'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/7293157146963229044'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2010/05/licurgo.html' title='Licurgo'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S_JIvOQyOkI/AAAAAAAAAWs/06dk2FopyV4/s72-c/PLANEANDOEF435.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-2829508863017468856</id><published>2010-05-10T15:57:00.002+01:00</published><updated>2010-05-10T16:00:59.712+01:00</updated><title type='text'>El barrio</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S-gfk-n1jMI/AAAAAAAAAWc/jn3TRxNRPT4/s1600/PLANEANDO434(2).jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5469656467587304642" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 124px; CURSOR: hand; HEIGHT: 160px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S-gfk-n1jMI/AAAAAAAAAWc/jn3TRxNRPT4/s320/PLANEANDO434(2).jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Nunca antes había estado en Barcelona. Pedro es de Bilbao y tiene las manos muy grandes, con unos dedos que parecen más anchos en las puntas que en la base, no sé si es casualidad o, como dice mi amiga Isabel, si se trata de una característica diferencial de los vascos, lo único que puedo asegurar es que las manos de Pedro impresionan cuando te abrazan. No tengo una opinión formada sobre si el tamaño de las manos constituye un hecho diferencial, ni ésa, ni cualquier otra característica morfológica, y aunque así fuera, no me preocuparía en absoluto. Mi indiferencia sería la misma que tengo cuando me clasifican de cerrado, de interesado o de trabajador o de lo que sea, por el simple hecho de decir que me llamo Cesc y que hablo en catalán y que leo y escribo, y que pienso y quiero, y que susurro con las mismas palabras con las que me abrazaba mi madre. Pedro es vasco porque él lo dice y porque cuando fuimos a comer unas gambas en Palamós lo primero que me dijo al acercarse a la playa fue:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– «Este mar no huele».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tengo ninguna duda, en cambio, que el olor del mar en el que has jugado de niño mezclado sabiamente con el olor de la masa de las croquetas extendida en un plato cubierto con un trapo de algodón blanco para que se enfríe y poderla moldear cómodamente entre dos manos dándole la forma y el tamaño adecuados para, a continuación, freírlas en aceite de oliva después de rebozarlas en un plato sopero repleto de harina de galleta, como si fuera el niño que fui retozando en la arena, es el olor de lo que significa la palabra mar y la palabra croqueta. Mi mar y mi croqueta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Siempre que escribo sobre mi geografía y mi historia (una manera más elegante de decir mi mar y mi croqueta) –debe ser posible hacerlo de alguna geografía e historia de todos, pero mi poca destreza con las palabras me impide lograrlo– una vocecilla insidiosa me martillea el oído izquierdo, ¿o es el derecho? «No seas provinciano, el mundo es muy grande para circunscribirlo dentro de un marco tan estrecho, lo que puede llevarte a un localismo limitante. Puede parecer que vivas en un cantón. Debes ampliar tu visión».&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Confieso que la vocecilla puede ser tentadora y convincente; puede ser un susurro cuando estoy tierno y una orden castrense cuando estoy terco y guerrero. «Soy ciudadano del mundo», me digo después de escucharla y un sentimiento de culpa me invade. ¿No me he esforzado suficiente, o será por mi carácter cerrado aparejado con mi condición de catalán, y que esa tendencia de mantener siempre el puño cerrado, que dicen que tenemos, ha contagiado a mi cerebro? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, ayer cumplí cincuenta, alguna ventaja debe tener hacerse viejo, y aunque algunos me dicen –muchos con palabras educadas, pocos me castigan con la indiferencia y algún descerebrado con insultos– que aún no he madurado suficiente, ahora sufro menos que antes. Debe de ser que con los años he perdido oído, también, y sólo oigo la vocecilla insidiosa cuando grita mucho.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Algún ilustrado, con la buena intención que se supone a los que la cultura ha redondeado, cuando le cuento que me emociono cuando leo a Espriu, me receta que debo leer más a Lorca. Como ya tengo cincuenta y ya nadie me va a decir cómo debo domesticar mis emociones para aspirar a ser universal, voy a continuar emocionándome leyendo a los dos, pero no podré evitar, ni quiero tampoco, que las lágrimas vertidas en Synera me sean cercanas, aunque sé que todas las lágrimas son igual de saladas y que, caigan por el rostro que caigan, pueden ser muy amargas cuando no te importa que los demás las viertan. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Yo ya he escogido mi método para intentar vivir en este mundo y aunque sé que es fácil caer en la soberbia de creer que tenemos el derecho de diseñar el mundo a nuestra medida, voy a intentar no caer en esa tentación y espero que los demás también lo intenten. No es cierto que ser consciente de que has nacido en un barrio pequeño te haga a ti también pequeño. Ni tampoco es cierto que sea preferible vivir en una urbanización perfecta de casas iguales a hacerlo en un barrio desordenado a los ojos de los demás, pero del que conoces todos los atajos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Me sulfuran los que, como la vocecilla insidiosa, y basándose en una supuesta amplitud de miras, quieren derribar mi barrio. No necesito que me dibujen unas calles más anchas para salir de él, conozco los caminos para hacerlo sin perderme y nunca olvido el camino de vuelta. No doy para más, mi manera de hacer la ciudad mejor es plantar rosas rojas en el balcón de mi casa. ¡Que no me toquen mis rosas! Parece que el olor de mis rosas es demasiado perfumado para un mundo que tiende a lo universal, pero que no va más allá de lo uniforme. ¡Qué aburrido y que cobarde! &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Esta fijación por lo global, que en el fondo no es más que un síntoma de nuestra incapacidad de reconocer lo pequeños que realmente somos y del esfuerzo que representa ser verdaderamente consciente de que los otros existen, me intranquiliza.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La resaca de Sant Jordi es un día brillante de primavera, sábado. El Paseo de Sant Joan a las ocho de la mañana huele fresco y limpio. Me voy al trabajo, a la farmacia cerca de la catedral inacabada e inacabable –ahora gravemente amenazada por las obras del AVE según los creyentes descreídos de los ingenieros del siglo veintiuno–. Mi primer cliente es una mujer envuelta en un pañuelo que casi no habla español, ni catalán, por supuesto. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Lleva una receta que no incorpora el preceptivo número de identificación; interpreto que padece una lumbalgia severa. Mediante dibujitos esquemáticos intento informarle que debe tomar un comprimido de antiinflamatorio después de cada comida. Realmente el barrio es pequeño y el mundo muy grande.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;PD: Certifico que el artículo no está traducido del catalán, que no lo he encargado a ningún «negro» y que no voy a traducirlo al catalán para poder releerlo tranquilamente en casa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-2829508863017468856?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/2829508863017468856/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=2829508863017468856' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/2829508863017468856'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/2829508863017468856'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2010/05/el-barrio.html' title='El barrio'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S-gfk-n1jMI/AAAAAAAAAWc/jn3TRxNRPT4/s72-c/PLANEANDO434(2).jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-6214151528109689478</id><published>2010-04-23T12:46:00.001+01:00</published><updated>2010-04-23T12:48:45.842+01:00</updated><title type='text'>Omisión</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S9GJBO9nN6I/AAAAAAAAAWM/VtfOGpWThhE/s1600/PLANEANDO433.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5463298477266515874" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 155px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S9GJBO9nN6I/AAAAAAAAAWM/VtfOGpWThhE/s320/PLANEANDO433.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Cuarenta y cinco segundos es el tiempo que tardo en salir del ascensor, cerrar las dos puertas de madera y cristal biselado, a continuación, la de rejilla metálica, pulsar el interruptor que acciona el mecanismo de apertura de la cerradura semiautomática, bajar los tres escalones de mármol situados en medio del vestíbulo, abrir la puerta de hierro del portal antes de que vuelva a accionarse el mecanismo para cerrarla y llegar hasta el chaflán del paseo con la calle. El mismo tiempo que tardo en bajar desde la roca vieja en la que me he acomodado para leer Les veus del Pamano, de Jaume Cabré, mientras el sol y la sal me queman la piel, hasta el saliente del que me lanzo para zambullirme en el rincón de mar que el verano pasado descubrí paseando hasta el faro de Sarnella. ¿Existe alguien que se haya atrevido a contar con ritmos distintos esos cuarenta y cinco segundos? Algún libertino puede haberlo intentado, pero hasta ahora todos han fracasado en su intento, porque el ritmo del tiempo nos lo ha impuesto el gran tirano; nos ha sometido a la dictadura de un tiempo monocorde, sin matices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cruzar la calzada, cuando el señor verde me da permiso, ocupada por un carril bus y por dos carriles destinados a los vehículos privados, que desciende en dirección al Parc de la Ciutadella, atravesar el pavimento rojizo del paseo –vigilando, con más precaución si cabe por la ausencia de semáforo, que no descienda algún ciclista o algún joven encima de su plancha de skate–, atravesar otra calzada (esta vez debo asaltar en primera instancia los dos carriles normales y después el carril bus) que asciende en dirección al Parc Güell, recorrer el chaflán opuesto al que he partido, mientras observo el escaparate repleto de Ducatis rojo brillante tentándome con descaro, llegar a los contenedores de reciclaje en los que deposito el cartón, el plástico y el cristal situados en la acera de montaña de la calle Còrsega, que cruzo apresuradamente, y recorrer media manzana en dirección a la calle Roger de Flor, consume un minuto y veinte segundos. ¿De qué tiempo? El mismo tiempo que el sol, al caer en primavera detrás del macizo del monasterio cisterciense de Sant Pere de Rodes, tarda en pintar el mar de la bahía de Port de la Selva de ese rosa salpicado de plata. Un color único y fugaz, pero eterno. ¿No hay nadie que le pueda discutir a ese tirano que no son los mismos ochenta segundos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este punto al que he llegado, aproximadamente en la zona media del segmento de la acera de mar de la calle Còrsega entre el Passeig de Sant Joan y la calle Roger de Flor, el tiempo se para repentinamente, al menos yo tengo esa sensación. La figura de Pedro, siempre inmóvil –no sé realmente si ése es su nombre, pero es el nombre que creo más adecuado para él, por su aspecto de estatua de piedra–, con su panza envuelta por un jersey verde con todos los botones abrochados excepto el último que, al estar desabrochado, provoca que se abra la parte inferior de la prenda, transformándola en una imitación plebeya de los chalecos de los directores de orquesta, lo que aumenta la sensación de gordura de su figura, está apoyada en el dintel de su pequeña tienda de alimentación. Tiene la cabeza grande y cuadrada, señalada por unas cejas negras y espesas, y está coronada por un pelo negro grueso, es un hombre objetivamente feo. Se apoya con su hombro izquierdo en la parte alta del dintel derecho de la puerta, su masa ligeramente inclinada de derecha a izquierda ocupa todo el espacio útil de entrada a su tienda y la bloquea como si fuera una barrera. No recuerdo a nadie comprando en su tienda, no sé si porque realmente es difícil entrar con el supuesto Pedro ocupando todo el paso o por la falta de atractivo del material expuesto en el escaparate. Hace ya un mes que el expositor de cartón repleto de palotes de fresa parece que no ha sufrido ningún cambio y el de chucherías rosas en forma de pera parece que conserva aún su virginidad. Es curioso comprobar como Pedro continúa insensible a las operaciones de marketing de las diferentes cadenas de supermercados que florecen por el barrio. ¿Será que, por alguna casualidad cósmica, este rincón del Eixample barcelonés haya escapado del control del tirano del tiempo? Para Pedro parece que así sea y a mí me contagia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de su aspecto nada elegante y de que no creo que atraiga la admiración de nadie, Pedro me provoca una envidia difícil de explicar. Su indiferencia, al menos la que le supongo al observarlo, al paso del tiempo y la ausencia de cualquier tipo de ansiedad por el futuro –a no ser que se confirme científicamente que en ese lugar en el que tiene su tienda no exista ni pasado ni futuro– es envidiable. Es más aún, Pedro, además de no estar preocupado por el futuro, parece que no se queje de su presente. Vive en una burbuja viscosa en la que el tiempo resbala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre que dejo atrás la tienda de Pedro miro el reloj, ocho segundos han pasado, todo ha sido un espejismo que logra engañarme cada mañana. A Pedro le pasa el tiempo, como a todos. A Pedro le van a caducar los palotes de fresa y las chucherías rosas en forma de pera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos días de quejas y de reivindicaciones, además de ocuparnos de encontrar la intensidad más efectiva de las mismas, deberíamos estar ocupándonos también de encontrar el tiempo necesario para reflexionar sobre cuál es la estrategia más adecuada para afrontar el paso del tiempo. Sí, hablo de los farmacéuticos. El tiempo va pasando y aunque hasta ahora no hemos notado dramáticamente su paso, llegan tiempos en los que lo notaremos más. Los ajustes económicos que los políticos nos van administrando en dosis sucesivas deberían aumentar nuestra sensibilidad al ritmo del reloj y deberíamos ser conscientes de que omitir esta reflexión puede ser un pecado mortal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay cuatro maneras de pecar, me enseñaron en los Escolapios, de pensamiento (pido perdón por haber pensado que no siempre tenemos razón), de palabra (no sé si las que tengo escritas en mi cuaderno inédito lo son), de obra (alguien que velaba por mi seguridad me dijo un día que el que nunca hace nunca se equivoca) y de omisión (no caigamos en la tentación). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-6214151528109689478?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/6214151528109689478/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=6214151528109689478' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/6214151528109689478'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/6214151528109689478'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2010/04/omision.html' title='Omisión'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S9GJBO9nN6I/AAAAAAAAAWM/VtfOGpWThhE/s72-c/PLANEANDO433.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-7521048927374754421</id><published>2010-04-14T11:39:00.002+01:00</published><updated>2010-04-14T11:42:01.368+01:00</updated><title type='text'>Quejíos</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S8Wb4v6qfjI/AAAAAAAAAV8/QkL5gzsY2EM/s1600/PLANEANDO432.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5459941522494094898" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 155px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S8Wb4v6qfjI/AAAAAAAAAV8/QkL5gzsY2EM/s320/PLANEANDO432.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Lo peor de los días malos es que duren; tener esa sensación de ahogo que sufres cuando, al levantarte por la mañana, sabes que la situación es la misma que dejaste, agotado, al ir a dormir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Hace ya quince días que no para de llover y una piedra blanda y oscura amenaza con caer encima de nuestras cabezas. Es una lluvia fría que no limpia las calles, ni tampoco te limpia por dentro. Las aceras tienen un brillo oscuro que parece aceitoso, es un agua que no purifica, un agua maldita. Vivo en una tragedia que se representa en el escenario adecuado. Seguramente es mejor un día así, que no uno de esos en los que la tristeza te oscurece por dentro mientras un sol radiante ilumina el paisaje. En esos días, que para mí son equivocados, me siento desamparado, como un náufrago olvidado. Un comediante trágico actuando en un teatro de marionetas en el que la platea espera con ansia y bullicio que el héroe azote al demonio para reír con la victoria del bien sobre el mal.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;De vez en cuando, desde hace algunos años, pienso en mi entierro –ni los pensamientos son inmunes al paso de los años, aunque etéreos, también sienten la cercanía de su fin, del mismo modo que las venas, los huesos y la carne la van notando. Cuando era joven nunca pensaba en mi entierro–. Cuando esos pensamientos me vienen, siempre me lo imagino en un día plomizo, un día ahogado en una de esas lluvias sin música; no me gusta pensar que los que vendrán y se sentarán alrededor del ataúd, y que deberán compartir un poco de la tristeza de los que me quieren, estarán reunidos en la ceremonia fúnebre en uno de esos días de verano en los que las playas están repletas de niños corriendo por la arena dura, donde se mueren las olas. No es que me preocupe demasiado por ellos, pero no puedo evitar quejarme de lo poco que le importará al mundo que me muera. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que mi queja sirve de muy poco, ni la mía ni la de nadie, ya que el número de entierros que se celebran los días grises es el mismo que los que se celebran los días radiantes. El azar es el que marcará cómo va a ser el día de mi adiós a este mundo. Lo dicho. Sin mí, el mundo va a continuar con el ritmo que le toque, indiferente a mi ausencia. No sé si vale la pena quejarse.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Todos conocemos al típico llorón que siempre está quejándose de todo, el quejica de turno que nos toca soportar con estoicismo y educación aunque sea realmente un pesado, una pesadez provocada por la desmesura y por la estrechez de miras del que se siente con el derecho de quejarse por todo porque para él no existe nada más allá de su propio ombligo. Es importante la ponderación en la queja para no acabar siendo un pesado llorón.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La ponderación, esa virtud que se parece a un tentetieso obsesionado con el equilibrio, es escasa, pero necesaria. Además, en tiempos de crisis, cuando muchos están sufriendo sus consecuencias, la ponderación de la queja debe estar unida a otra virtud, la prudencia, que vende poco –en estos días en los que el amarillo brilla resplandeciente en los medios de comunicación–, pero que es una inestimable ayuda para no pegarse un sonoro mamporro, o para evitar que te lo peguen los demás.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Parece que los días de lluvia y de nieve traicionera se han ido, pero con la primavera los recortes y las estrecheces presupuestarias van ensombreciendo el cielo de la economía de la farmacia española. El cuerpo me pide lanzar un sonoro quejido, el lamento del que debe trabajar más para ganar lo mismo o menos, pero la prudencia y la ponderación me dicen que son tiempos malos para todos los sectores y que, el nuestro, que es un sector anticíclico no es de los que sufren más. También me pide el cuerpo quejarme del deterioro de la rentabilidad del sector, que desde hace ya una década va descendiendo por una pendiente que no parece tener final, pero otra vez la prudencia y la ponderación me advierten de lo peligroso que puede ser poner en cuestión la viabilidad de un modelo por el que tantos esfuerzos hemos dedicado en su defensa.¿Es lo más ponderado y prudente callarse?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto si lo nuestro, lo de los farmacéuticos, es callar. Un intento ingenuo de que se fijen menos en nosotros y que con el tiempo la tempestad amaine, pero algo me dice que es un buen momento para lanzar una queja sonora, aunque prudente y ponderada. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Me quejo ponderada y prudentemente del cinismo de la clase política, que es capaz de anunciar unos recortes previstos en el Consejo Interterritorial de Salud que parece que no vayan con la farmacia, pero que, una vez más, la afectan de una forma importante. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Me quejo ponderada y prudentemente de que, en este país, parece que el único sector de la cadena del medicamento capaz de generar empleo sea la industria farmacéutica, cuando las oficinas de farmacia son generadoras de 150.000 puestos de trabajo que también necesitan protegerse. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Me quejo ponderada y prudentemente de que la decisión de focalizar los recortes de precio en los medicamentos genéricos castiga injustamente a las farmacias de las comunidades autónomas que más han incentivado su dispensación y que más han controlado el crecimiento del gasto en medicamentos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Pienso que soy suficientemente prudente y ponderado y que nadie va a poder echarme en cara que mi postura no sea solidaria y que mi queja no sea otra cosa que un exabrupto corporativista, aunque en el fondo mi indignación es tan grande y mi queja sale de tan adentro, que no me importa demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaayyyyyyyyyy!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-7521048927374754421?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/7521048927374754421/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=7521048927374754421' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/7521048927374754421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/7521048927374754421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2010/04/quejios.html' title='Quejíos'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S8Wb4v6qfjI/AAAAAAAAAV8/QkL5gzsY2EM/s72-c/PLANEANDO432.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-9048946934469424417</id><published>2010-03-26T10:08:00.001+01:00</published><updated>2010-03-26T10:10:28.571+01:00</updated><title type='text'>«Helianthus annuus»</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S6x59sl22eI/AAAAAAAAAVs/3G3Q6Hhgj60/s1600/EF431planeando.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5452867349687753186" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 126px; CURSOR: hand; HEIGHT: 160px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S6x59sl22eI/AAAAAAAAAVs/3G3Q6Hhgj60/s320/EF431planeando.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Ya no llegan cartas como antes. ¿Antes de qué? ¿Cuándo es antes? Antes de mi presente, cuando mi pasado de ahora era mi presente de ayer. Antes es la despensa de mis recuerdos, allí donde puedo saciar mi nostalgia. La nostalgia es como una invitación a un banquete en el que el menú puedes escogerlo tú mismo. Es el remedio para saciar el mordisco que el paso del tiempo te marca con arrugas en la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo cuando llegaban cartas. Las cartas llegaban envueltas en un sobre decorado por uno o por varios sellos que eran el primer indicio visual de su origen. Cuando encontrabas una carta en el buzón vivías unos momentos de intriga en los que el misterio revoloteaba en la boca del estómago, era una pequeña emoción que te alegraba la llegada a casa después de un día monótono. Además de ese misterio que envolvía su llegada, podías recortar los sellos pegados y colocar los recortes de sobre en un plato sopero lleno de agua para que se desprendieran de él. En una primera fase, con delicadeza, los ibas dejando escurrir en la orilla, para acabarlos de secar entre papeles de periódico situados debajo de unas cuantas guías telefónicas apiladas. Después podías atraparlos con pinzas para ordenarlos en clasificadores, del mismo modo que se van colocando los recuerdos en los recovecos de la memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No llegan cartas como las de antes, pero los buzones están llenos de papeles. Papeles sin personalidad. Los sobres de las cartas ya no tienen ninguna característica especial. Cuando los tienes en las manos, justo antes de abrirlos, no ves nada que los distinga de los miles que alguien ha enviado. Son como un discurso grabado por alguien a quien no le importa quien le escucha, ya no tienen el encanto y el riesgo de una conversación, donde cada gesto es un indicio del papel en el que vuelan las palabras impulsadas por el viento de lo que piensas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada día, un montón –muchas cartas nunca serán un montón; sería como decir que muchas conversaciones son ruido– de folletos en los que nos anuncian todo lo que nos va a hacer la vida más fácil: cuentas bancarias de colores distintos, pólizas de seguros para evitar el riesgo incluso de lo que no somos conscientes que nos amenaza, ofertas de compañías telefónicas que ofrecen tarifas especiales para llamar a los que no son amigos tuyos, pero que lo serán cuando les llames porque se sienten solos, seguros sanitarios en los que está cubierto incluso el último ramo de flores –ese que puede marchitarse contigo en un cementerio cuidado como un jardín, por el que ya no podrás pasear– y que también (porque la muerte también puede ser más fácil y bonita según esos folletos) se anuncia en un folleto parecido al de una agencia de viajes, en el que se resalta una frase en letras del tamaño 26 «El mejor destino para tu último viaje», me espera en el buzón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no siento la emoción que sentía antes de llegar al rincón, cerca de la puerta de entrada de la portería, donde están colgados los buzones de los diferentes vecinos y de los que ahora afloran los papeles como queriendo escapar de su hacinamiento carcelario; a menudo, cuando se acaba uno de esos días en los que las horas pesan más de lo habitual, vacío el buzón con desgana y el montón de papeles de colores y de sobres anodinos que envuelven más papeles de colores va directamente a la papelera habilitada a tal efecto, situada justo antes de la entrada del ascensor. Algunos días, pocos, en los que aún mantengo la esperanza de encontrar alguna carta especial, recojo el manojo de papeles, y en el lento trayecto ascendente dentro del viejo ascensor de madera, voy descartando, uno a uno, los folletos publicitarios y los sobres que no hago ni el esfuerzo de abrir. Muy de vez en cuando, la vistosidad de la primera imagen, o la tipografía, o el diseño, o la originalidad de una frase, captan mi interés y leo con más atención uno de esos panfletos publicitarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fotografía de las semillas de Helianthus annuus es un reclamo suficiente para que continúe leyendo la publicidad de un nuevo servicio de una entidad bancaria. Se trata de una oferta de un nuevo sistema de avisos SMS con el que se puede estar informado en todo momento de los movimientos de tarjetas de crédito, de las transferencias realizadas y de muchas más cosas. Tan sólo una oferta más de las que llegan cada día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca me ha gustado comer pipas, ni el aceite de sus semillas; en cambio, cada vez que puedo paseo por el campo de girasoles que alguien cultiva en el terreno adosado al cementerio de Castelló d’Empuries, me gusta el contraste del amarillo de las flores heliotrópicas con el verde vertical de los cipreses. No es el recuerdo de esos paseos lo que ahora me ha acabado de atrapar. Es la frase escrita encima de las semillas lo que me ha sorprendido. La frase está escrita con letras «Arial Narrow» en dos colores distintos; las siete primeras palabras en un gris plomo y las tres últimas –las que resaltan más– en el color corporativo de la entidad bancaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La frase es: «Hoy en día un euro no da (hasta aquí en gris) ni para pipas (rojo granatoso)»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé lo que cuesta ahora una bolsa de pipas, de esas que sirven para dejar hechas un asco las gradas de los pabellones deportivos, pero puedo asegurar que algunos de los medicamentos que se dispensan actualmente en España se pueden comprar con menos de un euro.&lt;br /&gt;Tengo mis dudas sobre si debo escribir a la dirección de correo electrónico que indica el folleto para exponer la situación. No sé si considerarán conveniente la posibilidad de cambiar la campaña publicitaria. Considero que la entidad anunciante es un banco serio y no creo que quiera emitir publicidad engañosa, pero, a la vez, no estoy seguro de hacerlo, por si ya están al corriente de la situación y realmente creen que un medicamento debe tener un precio inferior al de una bolsa de pipas. Cuando logre superar mi perplejidad decidiré.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-9048946934469424417?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/9048946934469424417/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=9048946934469424417' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/9048946934469424417'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/9048946934469424417'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2010/03/helianthus-annuus.html' title='«Helianthus annuus»'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S6x59sl22eI/AAAAAAAAAVs/3G3Q6Hhgj60/s72-c/EF431planeando.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-7653918364580996809</id><published>2010-03-10T16:17:00.001+01:00</published><updated>2010-03-10T16:19:39.561+01:00</updated><title type='text'>El príncipe</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S5e4dztHGHI/AAAAAAAAAVc/Cdh5z6BfO4k/s1600-h/planeando430.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5447025096563038322" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 126px; CURSOR: hand; HEIGHT: 160px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S5e4dztHGHI/AAAAAAAAAVc/Cdh5z6BfO4k/s320/planeando430.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;La habitación del hotel es similar a la mayoría de habitaciones de hotel en las que he dormido. Una habitación de unos diez metros cuadrados con una buena cama justo en el centro. Después de unos cuantos intentos pulsando los diversos interruptores esparcidos por las paredes, logro encontrar la combinación adecuada para que la iluminación se ajuste a mis necesidades –siempre he echado en falta una hoja con las instrucciones sobre la utilización de los interruptores colgada detrás de la puerta junto a las que se cuelgan habitualmente en las que te indican cómo escapar en caso de incendio–; con la habitación iluminada por una luz tenue que surge de detrás de la cabecera de madera rojiza, me estiro encima de la cama sin retirar el cubrecama de listas rojas y azules. No soy una persona que le guste analizar a los otros, pero mientras repaso tranquilamente las últimas horas que he vivido, no logro evitar la tentación de pensar en Joe, de pensar en la conversación que hemos tenido mientras disfrutábamos del aroma de maderas ahumadas mezcladas con turba. Tengo la sensación de que Joe es una persona que siempre está inquieta por lo que va a encontrar al doblar la próxima esquina, pero también estoy seguro de que ahora lo que más le preocupa es el camino para llegar hasta ella. El traspaso de mis pensamientos a mis sueños se produce sin darme cuenta, no soy consciente de cómo he llegado a empuñar la lanza con la que voy ensartando ingleses, aunque la batalla es sangrienta yo me desenvuelvo con habilidad. Parece que hubiera nacido en esas tierras y que sienta la llamada de mis ancestros vikingos. Tengo suerte de despertarme con la luz de detrás de la cama mezclándose con la luz gris del amanecer, justo en el instante en el que una espada inglesa va a cercenarme el cuello de un tajo. Después de una ducha caliente en un baño que es un ejemplo de tecnología dirigida al confort, y de un desayuno en el que no faltan los huevos revueltos que se mantienen calientes en una bandeja de acero cubierta por una cúpula brillante que se abre con una asa recubierta de un material plástico negro, me dirijo hacia la plaza donde me espera Joe para iniciar un recorrido por las Highlands.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera etapa del viaje tiene como meta el círculo megalítico de Callanish. La piedras mágicas de la isla de Lewis, situada en el extremo septentrional de las Hébridas exteriores, a donde llegamos al atardecer tras recorrer en Land Rover carreteras estrechas por los parajes montañosos del norte y de una corta travesía en barco hasta el puerto de Stornoway.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La excursión ha sido magnífica y ha servido también para establecer una buena conexión entre los dos. Joe es un tipo con las raíces profundamente enterradas en estas tierras del norte, pero sus pensamientos siempre van más allá de lo que él ve detrás del horizonte gris del mar del Norte. Sentados al atardecer en el centro del círculo de piedras podemos comprender la esencia del pasado y tenemos la sensación de que nada ha cambiado en cuatro mil años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro viaje continúa desde Ullapool, a través de las Highlands del oeste –después de pasar unas horas en el pueblo de Arinagour en la Isla de Mull–, hasta Oban, donde pasaremos la noche antes de llegar a nuestro destino final, que son las islas de Islay y Jura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las conversaciones con Joe son un vaivén constante entre lo que siempre ha sido y lo que puede ser, entre las piedras milenarias y las tecnologías de la comunicación, entre la seguridad del suelo y la incertidumbre del vuelo y van transcurriendo tranquilamente mientras nos acercamos a los Paps of Jura, los pezones que dominan el sur de la isla. En ese paisaje me doy cuenta que detrás de este descendiente de los Pictos de cabellos rojizos se esconde un espíritu ilustrado. El mismo espíritu que debía iluminar a un intelectual italiano del Renacimiento, su curiosidad y sus ganas de aprender y sus ganas de opinar de todo y sobre todo, son las mismas que han movido la historia de la civilización occidental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos despedimos en el aeropuerto de Edimburgo y me voy hacia el sur con el convencimiento de tener un colega con el que podré compartir mis inquietudes y al que podré acudir cuando me aparezcan las dudas. Es un regalo tener a alguien al que le puedes preguntar cuando no sabes el camino y del que puedes esperar un consejo de quien también las ha tenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viaje ha sido plácido y fructífero. Barcelona está luminosa, es uno de esos días en los que el viento limpia el aire y el sol deja ver con claridad los contrastes de los colores. El taxi me acerca a casa sin sufrir ninguna retención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abro la maleta después de colocarla encima de la cama de mi habitación –aquí no me hace falta ninguna hoja de instrucciones– y descubro con sorpresa un paquete envuelto en un papel azul y blanco, Por su forma y su peso deduzco que es un libro. Efectivamente, se trata de un ejemplar usado del libro de Nicolás Machiavelli titulado El príncipe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento en el borde de la cama y lo ojeo. Está lleno de notas y de párrafos subrayados. Joe lo ha acariciado muchas veces y seguro que ha pasado muchas tardes frías leyéndolo, estudiándolo. Me llama la atención un punto de libro que señala una página en la que hay un párrafo remarcado y una nota en la que puedo leer:&lt;br /&gt;«No hay nada tan peligroso e incierto como introducir reformas. Porque el innovador tendrá como enemigos a todos los que se beneficiaban de la situación previa y como tibios defensores a quienes puedan beneficiarse de la nueva. Esta tibieza nace en parte del temor a sus oponentes, que tienen las leyes a su favor, y en parte de la incredulidad de los hombres, que no creen fácilmente en las cosas nuevas hasta que han tenido de ellas una larga experiencia. Y así ocurre que, tan pronto tienen oportunidad de atacar, quienes son hostiles a reforma lo hacen con pasión, mientras que los otros la defienden con frialdad, lo que pone en peligro al príncipe.»&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-7653918364580996809?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/7653918364580996809/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=7653918364580996809' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/7653918364580996809'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/7653918364580996809'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2010/03/el-principe.html' title='El príncipe'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S5e4dztHGHI/AAAAAAAAAVc/Cdh5z6BfO4k/s72-c/planeando430.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-5574371705436021729</id><published>2010-02-26T14:18:00.002+01:00</published><updated>2010-03-18T15:23:33.432+01:00</updated><title type='text'>Pepito Grillo</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S4fKe8i1gHI/AAAAAAAAAVU/oRb8v_8Xl_8/s1600-h/PlaneandoKILT.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5442541307697660018" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 129px; CURSOR: hand; HEIGHT: 160px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S4fKe8i1gHI/AAAAAAAAAVU/oRb8v_8Xl_8/s320/PlaneandoKILT.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Hace cincuenta y tres planeandos os conté cómo supe de Joe Cricket (&lt;a href="http://planeandoelfarmaceutico.blogspot.com/2007_06_01_archive.html"&gt;http://planeandoelfarmaceutico.blogspot.com/2007_06_01_archive.html&lt;/a&gt;) y ya entonces dejé constancia escrita de mi intención de ir a visitarle personalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El relato de sus peripecias en el sanedrín de la profesión, que había colgado en su blog –no sé si voy a acostumbrarme a colgar palabras en vez de escribirlas– me había interesado mucho en aquellos días en los que estaba preocupado por un futuro en el que se empezaba a vislumbrar la necesidad de establecer normas que facilitaran la convivencia de las nuevas tecnologías y las boticas. También es cierto que las tierras lejanas del norte de la gran isla británica, donde vive Joe, siempre han sido una tentación para mí. Son un lugar mágico en el que aún puede notarse el espíritu de los magos, escuchar el eco de los gritos de sus héroes, y en el que los antiguos clanes aún conservan sus colores en las faldas que visten con orgullo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El kilt o falda escocesa –descendiente simplificado del vestido tradicional feileadh mor de los clanes de las Highlands– ha sido una prenda de vestir que me ha gustado desde los años de mi juventud; siempre he creído que realza –debe ser por contraste– el físico rudo de los descendientes de los defensores de la independencia escocesa que lucharon contra los ingleses durante los conflictos armados que mantuvieron enfrentados a los dos países entre finales del siglo XIII y mediados del XIV. No he escondido nunca mi admiración por los seguidores de William Wallace, que el once de setiembre de 1297 pasaron por encima del ejército inglés comandado por el Conde de Surrey en la batalla de Stirling Bridge; pero lo cierto es que las faldas escocesas empezaron a interesarme porque le quedaban muy bien a mi vecina Isabel. Muy a menudo los dos nos encontrábamos –hace ya tantos años– camino de las respectivas escuelas en las que cursábamos el bachillerato, y en esos encuentros matutinos me di cuenta de lo bien que podía quedar ese pedazo de tela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El uniforme de su escuela, en su porción inferior, era una falda plisada de cuadros escoceses en la que dominaban el rojo y el verde; esa falda, que Isabel llevaba con tanta gracia hasta la línea del menisco superior, es la verdadera causa de mi querencia por esa prenda. De la parte superior de su uniforme no me acuerdo, posiblemente se ha desvanecido ese recuerdo por la dificultad que tenía en esos felices días para poder observarla. La carpeta forrada con la foto de un actor norteamericano que mi vecina trajinaba apretada fuertemente contra sus pechos era una barrera infranqueable para mi mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me costó unas cuantas noches averiguar dónde ejercía Joe, porque su blog no daba ninguna pista sobre su localización, pero esto de Internet es como tener un Terrier adiestrado para encontrar un buen ejemplar de hongo ascomiceto de la especie Tuber magnatum con el que podemos aromatizar unos buenos huevos fritos para convertirlos en un delicado plato de alta gastronomía. La red es un invento casual –como casi todos los grandes inventos– que, sin pretenderlo su inventor, se ha convertido en un sabueso implacable a la vez que un incordio muy molesto, sobre todo si no quieres que te encuentren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Husmeando por la red llegué a la página de la organización corporativa escocesa, y en el anuario, donde podían consultarse los nombres de sus asociados, encontré el de Joe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Joe salía referenciado como un farmacéutico que ejercía su profesión en una farmacia de la ciudad de Kirkwall (una mala traducción inglesa de la palabra nórdica Kirkjuvagr). Unos 7.000 habitantes viven en la que puede considerarse la capital de las islas Orkney. Las 67 islas que fueron habitadas originariamente por los pictos, conquistadas posteriormente, en el 875, por los noruegos, cuya cultura e idioma caló hondo durante más de quinientos años para acabar finalmente cedidas a la Corona Escocesa en el 1472 por una cuestión de impago de la dote del matrimonio entre Margarita de Dinamarca y Jacobo III de Escocia, forman un archipiélago situado al norte de las costas de Caithness.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de cruzarnos unos cuantos mails en los que nos presentamos mutuamente, quedamos de acuerdo para fijar unas fechas idóneas para mi visita. La etapa final de mi viaje tiene final en el aeropuerto de Kirkwall partiendo de Edimburgo. Después de dejar el equipaje en el hotel, disfruto de un breve paseo por la zona de la ciudad en la que está situada la catedral de San Magnus antes de entrar en la farmacia de Joe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me esperaba encontrar a un personaje inquieto con los ojos brillantes, acostumbrado a lidiar con el inmovilismo de los guardianes de las esencias de la profesión. Esa era la impresión que destilaban sus relatos, al menos a mi me dieron esa impresión sus palabras, pero el brillo de sus ojos no es tan vivo como esperaba. Joe es un farmacéutico realmente hospitalario que ya tiene preparado un programa de visitas que incluye el monumento neolítico de Ring of Brodgar, un lugar mágico del que yo le había comentado en mis correos que deseaba conocer, pero tengo la sensación de que sus propuestas no han tenido todo el éxito que él esperaba. No está exultante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras saboreamos un vaso de Scapa, un whisky de malta, destilado en las islas, que tiene un carácter complejo, con un toque ligeramente ahumado que le confiere el agua con sabor a turba que se utiliza en su elaboración, le pregunto si ha logrado convencer a las altas instancias de la necesidad de incorporar las nuevas tecnologías en los procesos administrativos de las farmacias. Me responde serenamente que, aunque el proceso fue largo y repleto de debates largos y de sesudas sesiones, el proceso se inició hace unos meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–No te noto muy ilusionado. ¿No era éste tu objetivo?&lt;br /&gt;–Sí, lo era. Reconozco que mis argumentos han convencido a los grandes gurús de la profesión, pero muchos compañeros están desconcertados y me señalan como el causante de sus problemas con la tecnología. He aprendido que es una carga más pesada liderar un cambio que ser el Pepito Grillo de la profesión.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Por suerte, ahora las diferencias de criterio se solucionan más civilizadamente que en los tiempos de William Wallace, que acabó ahorcado, destripado, descuartizado y decapitado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-5574371705436021729?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/5574371705436021729/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=5574371705436021729' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/5574371705436021729'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/5574371705436021729'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2010/02/pepito-grillo_26.html' title='Pepito Grillo'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S4fKe8i1gHI/AAAAAAAAAVU/oRb8v_8Xl_8/s72-c/PlaneandoKILT.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-7634227324469616969</id><published>2010-02-12T11:27:00.002+01:00</published><updated>2010-02-12T11:28:20.448+01:00</updated><title type='text'>Paco</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S3UtMFnogvI/AAAAAAAAAUw/vW6gdsJfadM/s1600-h/PLANEANDO428.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5437301810809832178" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 153px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S3UtMFnogvI/AAAAAAAAAUw/vW6gdsJfadM/s320/PLANEANDO428.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Paco casi nunca habla. Los que no le conocen demasiado le tienen por un tipo un poco huraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es muy grande y ocupa siempre más espacio del que la prudencia le tiene asignado. Yo, que le conozco bastante, siempre procuro sentarme a una distancia prudente, porque aunque Paco hable poco, cuando la conversación le interesa habla, grita, gesticula y se mueve casi sin control.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca a su lado, pero si la ocasión se presenta, no pierdo la oportunidad de cenar con él. Disfruta con desmesura en la mesa y se divierte conversando con los que le acompañan, en lo que para él es una fiesta de los sentidos. Nunca a su lado, por si uno de sus gestos desmedidos tropieza con mi cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su cabeza es grande y redonda. Va perdiendo cabello poco a poco y la alopecia, que ya no puede disimular, va mostrando un contorno craneal más puntiagudo de lo que parecía hace veinte años, cuando aún tenía cabello. Su esqueleto es grande y sus músculos, duros. Con los años de comidas con sus amigos, su cuerpo se ha redondeado por lo que ahora parece más grande de lo que es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se le conoce, Paco es como un niño grande. Lo que más le gusta es que le quieran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace unos meses ha dejado crecer su barba poblada. Es una barba en la que las canas desempeñan un papel importante. No puedo evitar que me recuerde al capitán Haddock emitiendo exabruptos mientras acompaña a su amigo reportero, tan educado él. Hoy, mientras tomábamos el segundo café, le he confesado que me recordaba al marino cascarrabias y mi comentario nos ha servido para recordar entre risas y palabras recuperadas los años en los que ambos éramos niños y revivíamos con nuestros juegos en el bosque de la Font del Ferro los viajes de Tintín que leíamos en los álbumes de cómics que aún conservamos con veneración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bosquecillo de pinos que servía de escenario de nuestras aventuras era una zona sin casas al otro lado del camino que lindaba con el jardín de la Torre María, donde pasábamos los veranos. El caserón de cuatro pisos estaba situado en la orilla de la carretera que subía el puerto de la Pullosa para llegar a Collsuspina; el jardín de nuestros veranos infantiles estaba justo enfrente del balneario de aguas sulfurosas Codina. Había días que los árboles del pequeño bosque eran para nosotros las setas gigantes de la Isla Misteriosa y otros en los que los helechos eran la vegetación selvática que debíamos traspasar en nuestra búsqueda de un fetiche arumbaya desaparecido, como en La Oreja Rota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque junto a Paco puedo recorrer el reloj en sentido contrario, lo cierto es que el tiempo ha seguido su curso habitual y ahora Paco se viste de blanco cada día. Paco estudió farmacia. Durante unos años estuvo realizando una tesina en el departamento de Bioquímica que versaba sobre la regulación por fosforilación de la enzima HMG-CoA, reductasa, un trabajo que le comportó utilizar las estatinas cuando estos medicamentos aún no habían llegado a las estanterías de las farmacias; las usaba para aumentar la concentración hepática de la enzima en ratas de las que, después de pasarlas por la guillotina, aprovechaba su hígado. Esas matanzas le complicaban las citas con su novia de toda la vida, que no soportaba el olor a sangre que quedaba impregnada en él. Ahora se dedica a dispensarlas –la mayoría ya son medicamentos genéricos– a sus clientes que quieren tener sus arterias lo más sanas posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos hemos hablado muchas veces de lo que significó para él un cambio tan radical y de las motivaciones y de los condicionantes económicos que influyeron en su decisión. Recuerdo perfectamente los años posteriores a su elección, en los que un sentimiento de añoranza por la investigación barnizaba muchas de sus palabras, pero ahora disfruta de su trabajo con sus pacientes. Cuando escrutas con atención el brillo de sus ojos, puedes detectar la satisfacción por su trabajo con el que ha podido ganarse la vida y su familia ha podido conseguir un estatus social confortable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(En el mundo de las palabras habladas si el interlocutor es un amigo es difícil sustraerte de esa condición y no puedes transformarlo en un personaje, pero esto de escribir te permite utilizar a un amigo como personaje de una historia e incluso puedes inventarte a un amigo para poder contar una historia, o retratarte a ti mismo, recreando a un supuesto amigo, para contar algo que nunca te ha sucedido ni a ti ni a tu amigo. Alguna de estas posibilidades estoy utilizando para intentar contar lo que piensa un farmacéutico medio de oficina de farmacia al analizar lo que está sucediendo con la economía de su botica.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paco está preocupado, una preocupación que expresa a su manera, con gestos teatrales, pero que en el fondo no tiene ni un ápice de estridente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La suma de las medidas adoptadas durante los últimos diez años por los diferentes gobiernos para atajar el crecimiento de la factura farmacéutica (realmente debería escribir: la factura de medicamentos financiados con el presupuesto público y que se dispensan en las oficinas de farmacia) está provocando una disminución de la rentabilidad bruta de su farmacia a un ritmo realmente acelerado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paco es consciente de que las características especiales del sector de las oficinas de farmacia obligan a un análisis económico distinto al de cualquier otro sector: La regulación existente, la pequeña dimensión de las farmacias que en bastantes casos pueden considerarse microempresa y en algunos incluso nanoempresas, la doble condición –de cliente y de regulador– que ostenta la Administración sanitaria, dibujan un escenario complejo que requiere una pausa antes de tomar cualquier determinación, pero aunque es consciente de estas consideraciones Paco insiste en la necesidad de adecuar los parámetros actuales que recortan el precio medio de los medicamentos y el margen de las oficinas de farmacia. Conjugar la sostenibilidad de un sector que ofrece un servicio tan bien valorado como el que ofrecen las farmacias con la del sistema sanitario tiene que ser un objetivo prioritario, pero llevar al sector a una situación de precariedad es un método infalible para torpedear las propuestas que van en esa dirección.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-7634227324469616969?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/7634227324469616969/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=7634227324469616969' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/7634227324469616969'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/7634227324469616969'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2010/02/paco.html' title='Paco'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S3UtMFnogvI/AAAAAAAAAUw/vW6gdsJfadM/s72-c/PLANEANDO428.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-8975331599722182888</id><published>2010-01-25T15:52:00.001+01:00</published><updated>2010-01-25T15:54:23.730+01:00</updated><title type='text'>El tardón</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S12wj-HwOYI/AAAAAAAAAUg/lq_QLJ_Meck/s1600-h/planeando427.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5430690857696115074" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 153px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S12wj-HwOYI/AAAAAAAAAUg/lq_QLJ_Meck/s320/planeando427.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Cuatro meses no son una eternidad. (No creo que eternidad sea una palabra que indique de una manera realmente comprensible la dimensión del tiempo transcurrido, es realmente indescifrable para los que sufrimos el paso del tiempo y tenemos la certeza de que un día dejaremos de poder contarlo, pero como no soy lo suficientemente bueno escribiendo para describir con precisión lo que de verdad significa contar con la cadencia adecuada hasta ciento setenta y dos mil ochocientos, me conformo con la imprecisión poética de la eternidad).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que no podemos saber lo que es la eternidad a lo más que podemos aspirar es a saber que el tiempo es elástico, por lo que muchas veces es preferible recordar olores, ruidos, imágenes, caricias, que contar el tiempo. Si intentamos contarlo con precisión, tenemos muchos números para caer en un engaño sin darnos cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que el tiempo transcurrido no es una eternidad es una manera imprecisa de describir que la difuminación en la memoria del olor a alga y alquitrán de los días de verano no es una pérdida absoluta, pero al mismo tiempo ese olvido, que sólo nos deja un rastro casi imperceptible en la memoria, nos aleja casi definitivamente de esos días calurosos en los que nada importa tanto como sentir el olor salado del mar cuando ya el sol se adormece detrás del macizo del Cap de Creus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué importa si es eterno o no el tiempo transcurrido? Lo que realmente importa es el olor a mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocho meses son una eternidad. (¿Contar hasta trescientos cuarenta y cinco mil seiscientos son dos eternidades?, seguramente dos eternidades son demasiada poesía, demasiados versos para alguien como nosotros que somos esclavos del tiempo, excesivos incluso, para el señor del tiempo; incluso dios, a lo máximo que puede aspirar es a ser simplemente eterno.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los que rodamos enganchados al sonido de las ruedas dentadas de la maquinaria que mueve el reloj de los días y las noches, de los veranos y los inviernos, de las risas y de las lágrimas, ese reloj que nos marca dictatorialmente la frontera entre el pasado y el futuro, esa línea estrecha en la que vivimos; lo que realmente oímos es el murmullo lejano de las olas y lo que no vemos, el anhelo, es lo que está más allá de la línea en la que se funden el mar y el cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué importa si es eterno o no el tiempo de la espera? Lo que realmente importa es el ruido de las olas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi pelea con el tiempo no tiene cuartel. No puedo negar que uno de mis defectos es la impuntualidad. He intentado durante muchos años negar ese rasgo de mi retrato, pero cuado la crítica me llega desde tantas personas de distinta condición, algunas amigas, otras conocidas y algunas enemigas (la opinión de estas últimas no la considero tanto, ya que supongo que intentan por todos los medios rebuscar cualquier circunstancia incontrolable para colgarme algún sambenito, aunque tengo que reconocer que en este aspecto se lo pongo fácil), mi intento de negar la evidencia pierde cualquier consistencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez desechada la posibilidad de la negación, me queda la reivindicación de mi rebeldía personal frente al ritmo monótono del paso del tiempo. Ese ritmo impasible e inmisericorde que desprecia con soberbia el recuerdo y la espera. Debe ser el romanticismo de los perdedores, pero me quedo más tranquilo con el calificativo de rebelde que con el sambenito de impuntual. Pura estética.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La estética siempre ha sido importante para mí. Con los años, te vas dando cuenta de que hay pocas cosas realmente importantes en la vida, aunque las hay, y una de esas cosas es la estética. Sin embargo, lo que es importante para uno mismo no tiene por qué serlo para que el mundo funcione. Aunque me cueste reconocerlo para que el mundo funcione –para que funcione bien, porque funcionar, funciona– es preciso que las mejoras se implanten puntualmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mundo de los medicamentos y de la farmacia, la puntualidad no parece ser uno de los valores principales. Tengo la sensación de que muchas mejoras se retrasan. Marear la perdiz, en cambio, es una de las especialidades del sector, y las discusiones, las pruebas piloto y los debates colaterales, van retrasando la toma de decisiones que, si se tomaran a tiempo, aportarían antes ventajas para el sector y, en cambio, de esta manera, acaban llegando tarde y retrasando la evolución necesaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, al menos, tengo el consuelo de la estética, pero en el caso que nos ocupa, no tiene ninguna utilidad, ni aporta ningún consuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La incorporación de las nuevas tecnologías al sector de la oficina de farmacia ha sido lenta, pero el impulso que está imponiendo la receta electrónica ha acelerado exponencialmente el impacto de estas tecnologías en muchas cuestiones importantes. El desembarco de la nueva receta –que acabará siendo sencillamente, la receta– ha abierto nuevas expectativas de mejora en aspectos tan nucleares del funcionamiento de las farmacias como: los conciertos con el Sistema Nacional de Salud, la comunicación bidireccional entre los médicos prescriptores y los farmacéuticos dispensadores, la coordinación de las farmacias con los equipos de atención primaria, la gestión empresarial de la oficina de farmacia o la trazabilidad de los medicamentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me queda mucho espacio para escribir de todos estos aspectos –ya he escrito sobre el tiempo ¡qué osadía¡ y no voy a hacerlo ahora sobre el espacio, puede que encuentre espacio para hacerlo más allá de la frontera de este «planeando»–, pero puedo intentar apurar el vacío que aún me queda para hablar de uno de ellos, del último.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien debería estar preparando una buena excusa para explicar el retraso de la implantación del nuevo código de los medicamentos, sea el que sea, pero del nuevo. No entiendo las dudas, ni entiendo la realización de una prueba piloto de la que una parte implicada parece que ya se ha retirado y que sólo servirá para ratificar que la distribución farmacéutica no puede leer el código Datamátrix. ¿Es importante que sea leído por la distribución farmacéutica? No entiendo que se gaste tiempo y dinero en dilucidar sobre una cuestión que parece decidida ya en Europa. Lo que sí entiendo es que una serie de avances en la oficina de farmacia se retrasarán y que el gesto arcaico de recortar precintos continuará siendo el protagonista de la cotidianeidad de las farmacias de España. Pura estética kitsch.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-8975331599722182888?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/8975331599722182888/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=8975331599722182888' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/8975331599722182888'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/8975331599722182888'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2010/01/el-tardon.html' title='El tardón'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/S12wj-HwOYI/AAAAAAAAAUg/lq_QLJ_Meck/s72-c/planeando427.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-7191658488986375641</id><published>2009-12-23T12:27:00.001+01:00</published><updated>2009-12-23T12:29:47.584+01:00</updated><title type='text'>Triaca</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SzH-9UEHZFI/AAAAAAAAAUQ/QyP8tDo9xS0/s1600-h/planeando426.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5418392156014863442" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 126px; CURSOR: hand; HEIGHT: 160px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SzH-9UEHZFI/AAAAAAAAAUQ/QyP8tDo9xS0/s320/planeando426.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Los domingos por la mañana, cuando la mayoría está durmiendo, acostumbro a bajar hasta la portería de casa; a esa hora alguien, que también está despierto como yo, ha dejado el periódico. Mientras ojeo la portada y la contraportada entro en casa y enciendo la televisión. A veces, cuando el periódico no me atrae y en cualquier canal emiten algún documental de tribus antiguas, me quedo atrapado. Siempre me han gustado estos programas matinales, es como ir a visitar a un tatatatatatatarabuelo. Uno de los personajes protagonistas en todos esos documentales antropológicos es el jefe de la tribu y otro actor fijo es el brujo; el primero controla los mecanismos del poder y el segundo es el que controla los mecanismos del miedo, el miedo que tenemos a lo desconocido, al dolor y a la muerte. Sin darme cuenta estoy escribiendo utilizando el nosotros, no el ellos. Me doy cuenta al escribir que existen resortes que funcionan del mismo modo ahora que en los tiempos de mi tatatatatatatarabuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los años, algunas cosas no cambian en casi en nada, pero otras evolucionan y hoy son radicalmente distintas a como eran en los tiempos en los que el jefe de la tribu y el brujo eran los únicos que cortaban el bacalao. Las sociedades modernas han evolucionado democratizando los mecanismos que sirven para alcanzar el poder y minimizando el poder del miedo mediante la socialización del conocimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está claro, aunque a veces me invada la nostalgia, que el mundo en el que voy a desarrollar mi profesión es éste y no el mundo de mis antepasados. Creo no equivocarme al decir que el ciudadano en el mundo actual demanda atención personalizada cuando está enfermo y cuando tiene dudas sobre lo que debe hacer para evitar estarlo. Ya no se trata de un individuo desamparado, atenazado por el miedo. Se trata de un ciudadano más alfabetizado sanitariamente, que exige información y atención y que las busca de los profesionales sanitarios, pero también en la red, en algún amigo o, sencillamente, se las vierten, sin pedirlas, en los medios de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en esos tiempos pasados, una de las herramientas útiles para afrontar la enfermedad eran las sustancias escondidas en la naturaleza. Misteriosas sustancias que sólo unos pocos conocían y suministraban elaborando con ellas unas pócimas que podríamos denominarlas las tatatatatatatatarabuelas de los medicamentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto han cambiado las cosas desde esos tiempos que, en el hoy que nos ha tocado vivir, está sobre la mesa el debate sobre la bondad y la conveniencia de que la información (y la publicidad) sobre medicamentos llegue al ciudadano directamente desde el productor sin pasar por ningún filtro de los profesionales sanitarios –el médico o el farmacéutico, por ejemplo–. No se trata de llevar el agua a mi propio molino, el de los farmacéuticos, claro, porque esta tendencia afecta tanto a médicos como a farmacéuticos; sólo con mirar las campañas publicitarias de algunos de los últimos medicamentos de prescripción médica podemos observar síntomas claros de este fenómeno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Después de repasar el artículo, quiero asegurarme, por eso abro este paréntesis, de que quede claro que cuando hablo de beneficios me refiero, evidentemente, a beneficios para el ciudadano, aunque a veces tengo la sospecha de que los beneficios se buscan para los otros, lo que también es evidente, al menos, para mi.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El debate sobre el acceso a los medicamentos en las sociedades modernas es un debate sobre el equilibrio que debe existir entre accesibilidad, conocimiento y responsabilidad. Un equilibrio dinámico que debe fructificar generando unas reglas de funcionamiento adecuadas para cada momento histórico en el que a las sociedades les corresponde desarrollarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que la evolución de los roles de las profesiones, y más la de las profesiones sanitarias, sigue unos ritmos lentos, casi geológicos, y seguramente es prudente que así sea, pues se trata de profesiones que asumen responsabilidades en cuestiones tan esenciales que no han variado sustancialmente desde las épocas de nuestros antepasados, pero esta prudencia no debería transformarse nunca en inmovilismo. Es un error de bulto dejar que la realidad supere las reglas establecidas. Pienso que para regular aspectos tan sensibles como el del acceso a los medicamentos es importante tener una normativa capaz de amoldarse sin demasiados aspavientos al escenario real de cada momento que, por otra parte, variará cada vez con más rapidez. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;Pienso que la clasificación de los medicamentos exclusivamente en dos grandes categorías, los que requieren prescripción de un médico y los que pueden ser adquiridos directamente por el propio usuario, no es suficiente para regular un acceso óptimo a los medicamentos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-7191658488986375641?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/7191658488986375641/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=7191658488986375641' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/7191658488986375641'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/7191658488986375641'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2009/12/triaca.html' title='Triaca'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SzH-9UEHZFI/AAAAAAAAAUQ/QyP8tDo9xS0/s72-c/planeando426.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-7487404760561255204</id><published>2009-12-17T11:50:00.002+01:00</published><updated>2009-12-17T11:52:34.804+01:00</updated><title type='text'>Camarón</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SyoNa0XoYRI/AAAAAAAAAUA/V-Q67zRdRdM/s1600-h/4002640(2).jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5416156256251961618" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 126px; CURSOR: hand; HEIGHT: 160px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SyoNa0XoYRI/AAAAAAAAAUA/V-Q67zRdRdM/s320/4002640(2).jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Cuando tengo la suerte de pasar unos días en Sevilla procuro aprovecharlos para traerme a casa un poco de esa luz limpia que la inunda. Clara, como el agua clara que baja del monte de Camarón de la Isla. El agua que te acompaña por sus calles con su canción que te arrulla con una brisa de perfumes de flores. Fresca. Como un cristal de cuarzo clavado en el corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Limpiaba el agua del río&lt;br /&gt;como la estrella de la mañana,&lt;br /&gt;limpiaba el cariño mío&lt;br /&gt;al manantial de tu fuente clara.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Ay, como el agua, ay como el agua&lt;br /&gt;Como el agua clara que baja del monte.&lt;br /&gt;Así quiero verte de día y de noche.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sevilla es como el patio del fondo de la casa donde pasaba los veranos. Los días soleados me gustaba ir allí para correr entre las sábanas que bailaban con el viento y sentir las caricias de sus manos de bailadora ensortijándose en todos los rincones del aire. Me gustaba embriagarme con el perfume a limpio que pintaba de fuego blanco la atmósfera, cuando el sol las había purificado. Blanco como esas sábanas de los veranos de mi niñez, blanca como la luz de Sevilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sevilla es como tener una amante en un puerto remoto, una mujer en una ventana transparente. Paseo por sus calles y me siento como en una ciudad bañada por el mar, el mismo mar que da olor a los rincones más íntimos de mi geografía, ese que dibuja las paredes de mi casa, pero Sevilla no tiene mar. ¡Qué más me da!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que corro el riesgo de estar flotando en un sueño y que, por otra parte, cada segundo vivido va erosionando sin compasión el lugar donde uno vive. Aquí, en tu propia casa, en las calles conocidas, los días van poniendo las cosas en su sitio y los rincones sucios van mostrándose sin pudor cuando los pasos se repiten ¡Qué más me da! ¿Quién me va a impedir soñar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«El sueño va sobre el tiempo&lt;br /&gt;flotando como un velero.&lt;br /&gt;Nadie puede abrir semillas&lt;br /&gt;en el corazón del sueño.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Y si el sueño finge muros&lt;br /&gt;en la llanura del tiempo,&lt;br /&gt;el tiempo le hace creer&lt;br /&gt;que nace en aquel momento.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sevilla de los reyes, catedral donde duerme para siempre la sangre azul que riega los ríos de España. Sevilla de la Lola de los Reyes, donde los fandangos te rompen el corazón. Sevilla de Periqui Chico, donde los boquerones fritos bailan con la manzanilla en una fiesta interminable. Sevilla, me dueles, te quiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según me cuenta un taxista, con el que hablamos del tiempo y de política y del Betis y de Lopera, estos días calurosos del veranillo del membrillo, en Sevilla se siente un calor más húmedo que el calor infernal de los días de verano –en los que te asas al cruzar la plaza de la catedral–, estos días de verano extraviados en otoño he tenido una buena excusa para volver a Sevilla, se ha celebrado el VI Congreso Nacional de Atención Farmacéutica organizado por la Fundación Pharmaceutical Care. Una ocasión para comprobar que un número significativo de farmacéuticos están interesados en reflexionar, en participar, en impulsar o, simplemente, en curiosear qué es eso de la atención farmacéutica y si realmente es el camino a seguir para continuar siguiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me reservo para las últimas palabras las felicitaciones a los organizadores de un evento de estas características y el éxito de participación logrado, pero quiero aprovechar las que me quedan para intentar explicar lo que realmente me preocupa después de pasar unos días fantásticos en Sevilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace años, algunos farmacéuticos iniciaron un camino en el que el concepto atención farmacéutica cristalizaba una aspiración vocacional, insisto, de algunos. Paralelamente, algunos, los mismos u otros, vieron en esa idea una vía de innovación de la profesión y creyeron que esa vía era la estrategia adecuada para construir un futuro razonablemente sólido y económicamente atractivo. Otros, durante estos años, estos sí que no son ninguno de los anteriores, no han tenido ni intención ni han sentido la necesidad de innovar, seguramente porque el deterioro económico del sector aún no ha llegado a su línea de flotación. No es mi intención, al menos ahora, revisar la historia de estos últimos –tiempo habrá para escribir esta historia–, lo que pretendo es analizar el momento que ahora nos toca vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante estos años hemos estado reclamando poder salir a la pista de baile para marcarnos unos pasos, reclamando que ya habíamos recibido suficientes lecciones de baile, pero la hora del debut no había llegado todavía. Han sido unos años en los que nuestra principal preocupación ha sido que nos hicieran caso, que se dignaran a considerar la posibilidad de que la red de farmacias se coordinara con la atención primaria y contratara con el sistema sanitario una cartera de servicios asistenciales, servicios de cribado y de promoción de la salud. Han sido unos años en los que el discurso, cada vez más elaborado, ha ido calando lentamente en la manera de ver las cosas de los responsables políticos y al mismo tiempo ha servido para que el sector mantuviera, en unos años en los que la incertidumbre hacía pensar en la debilidad del modelo, una cierta estabilidad. Han sido unos años de precalentamiento, pero ahora se está acercando la hora de la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tenemos la cartera de servicios definida? ¿Tenemos un catálogo de precios de estos servicios elaborado? ¿Tenemos una hoja de ruta y un calendario previstos? Y, ¿cuántos son los unos, los otros y los que no son los unos ni los otros? Con estas preguntas dejé mi soñada Sevilla y aún me acompañan en mi querida Barcelona.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Por cierto, me doy cuenta de que no me quedan palabras. Felicidades.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-7487404760561255204?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/7487404760561255204/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=7487404760561255204' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/7487404760561255204'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/7487404760561255204'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2009/12/camaron.html' title='Camarón'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SyoNa0XoYRI/AAAAAAAAAUA/V-Q67zRdRdM/s72-c/4002640(2).jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-2469228762276645099</id><published>2009-11-24T11:56:00.001+01:00</published><updated>2009-11-24T11:58:05.242+01:00</updated><title type='text'>La baraja</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/Swu8LXXPxnI/AAAAAAAAATs/y-vPQcsyhp4/s1600/planeando424.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5407622681024513650" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 153px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/Swu8LXXPxnI/AAAAAAAAATs/y-vPQcsyhp4/s320/planeando424.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Cinco tipos con el nudo de la corbata flojo y el último botón de la camisa desabrochado. Cinco tipos que parecen flotar en la penumbra que esconde los límites de un viejo local cerrado al público. Cinco tipos iluminados por una lámpara baja colgada de un techo que no se ve; es una lámpara fea, pero lo único que realmente importa es que la luz amarillenta que emite la bombilla ilumine la mesa cubierta por un tapete de fieltro verde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La atmósfera que envuelve a las partidas clandestinas de póker me atrae como me atrae el vacío al atravesar un puente colgante. Es una atracción parecida al vértigo, esa sensación que te atenaza, pero al mismo tiempo te empuja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que empecé a interesarme por las partidas de póker viendo películas del oeste –siempre me ha gustado la expresión «película del oeste» para referirme a las películas ambientadas en la América del Norte del siglo XIX. Es una expresión que me vincula a la generación a la que pertenezco, la de los que disfrutábamos viéndolas en los primeros televisores en blanco y negro, y los sábados, en las sesiones dobles de los cines del barrio; y si teníamos suerte, en los cineramas del centro–. Eran unas películas que yo veía en el televisor Vanguard que teníamos en el comedor de casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que el aparato de televisión estaba en una esquina cerca del balcón del comedor, aunque mi madre, a la que le gustaba cambiar de vez en cuando la distribución de los muebles, la colocó en distintas ubicaciones. Estuviera donde estuviera, me gustaba mirar las películas del oeste en ese aparato. Era una caja recubierta de melamina que imitaba la madera, que tenía en el lado derecho una serie de botones blancos y marrones que debían hundirse, presionándolos con un cierto esfuerzo, para ponerla en marcha o para cambiar de canal; aunque el UHF no acababa de verse correctamente y ese botón no lo apretábamos muy a menudo. Recuerdo el ruido que hacían esos botones al ser apretados, no como ahora que los botones ya no hacen ruido, ni para poner en marcha el televisor, ni para cambiar de canal (ahora todos se ven bien); ese ruido le daba al aparato una cierta solidez de máquina mecánica, no como ahora que el canal cambia sólo al acercar el dedo, ahora todo es más mágico, más liviano, más etéreo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedaba extasiado mirando los planos que iban escrutando lentamente los gestos casi imperceptibles de los jugadores sentados alrededor de una mesa en un rincón de una cantina blanca, negra y gris. Casi siempre, después de las caras de los jugadores, esas secuencias iban mostrando las distintas combinaciones de naipes que tenían los jugadores en sus manos. Sobre todo disfrutaba cuando, poco a poco, el jugador iba deslizando las cartas, una sobre otra, para ver la esquina de la última carta escondida por la que estaba encima. Con una esquina era suficiente. Era un niño que ya empezaba a sentir la emoción de un «estreaptease», pero yo aún no lo sabía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra de las cosas que me gustaba de esas películas del oeste era que siempre sabías quien era el bueno y quien el malo. Viéndolas te sentías seguro. El malo, que generalmente lucía una cicatriz en la mejilla, era el que hacía trampas en la partida, aunque era siempre también el que acusaba al bueno de hacerlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los segundos en los que las miradas de los jugadores se cruzaban en un duelo silencioso –que súbitamente se rompía por el ruido de las sillas al caer hacia atrás arrastradas por el gesto brusco de los jugadores al levantarse para poder desenfundar sus revólveres y disparar las balas que siempre acababan en el estómago del malo que, en otro plano que admiraba casi sin respirar, caía de una forma barroca, como una columna salomónica que se desenroscara lentamente– eran como un éxtasis duradero, tenían toda la tensión que se acumula cuando se enfrenta cara a cara lo bueno con lo malo. Después de ver la película me gustaba mucho jugar a vaqueros y ser el malo para poder caer lentamente mientras contorsionaba el cuerpo y forzaba una mueca grotesca como lo hacía el malo en las películas; no entiendo por qué no premiaban más a menudo a esos actores que hacían de malo y que se morían tan bien, con lo difícil que debe ser morirse bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo aquel, en blanco y negro, en el que yo vivía mientras miraba aquellas películas, era mucho más fácil de entender que los dichosos colores del mundo en el que me había tocado vivir. El mundo de los mayores era un mundo de colores, pero yo casi nunca acertaba con el matiz apropiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era un niño al que le gustara mucho imaginar historias mientras jugaba con mis amigos y mis hermanos, porque yo no quería vivir en otro mundo, lo que realmente me hubiera gustado era entender bien el mundo en el que empezaba a vivir, pero era difícil. Por eso me gustaban tanto las películas del oeste, en ellas todo estaba muy claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante algunos años, cuando ya no veía películas del oeste, si acaso algún western crepuscular en los que ya morían los buenos, incluso pensé que al hacerme mayor encontraría fácilmente la frontera entre lo bueno y lo malo, pero pronto comprendí que las fronteras eran líquidas como olas en el mar, era muy difícil dibujarlas en el mapa de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Navegar entre las olas que marcan las fronteras es un trabajo ingrato, pero necesario. Las profesiones tienen la obligación de no cejar en el empeño de encontrar los límites. Ésta es la función esencial de los colegios profesionales y a ella no deben renunciar, aunque muy a menudo sea vista como una intromisión en la libertad individual, no podemos olvidar que estas instituciones tienen la responsabilidad de garantizar delante de la sociedad el buen hacer de sus colegiados, sin necesidad de resolver la partida como en las películas del oeste –a tiros, por muy bien que se muera el malo–. j&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D.: Dedicado a mi amigo Xavier. Con él que nunca ví ninguna película del oeste, pero continúa intentando descifrar lo que está bien y lo que está mal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-2469228762276645099?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/2469228762276645099/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=2469228762276645099' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/2469228762276645099'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/2469228762276645099'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2009/11/la-baraja.html' title='La baraja'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/Swu8LXXPxnI/AAAAAAAAATs/y-vPQcsyhp4/s72-c/planeando424.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-4558923619086504896</id><published>2009-11-09T11:40:00.002+01:00</published><updated>2009-11-09T11:42:41.126+01:00</updated><title type='text'>Daucus carota</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SvfyFVkLOfI/AAAAAAAAATc/0uIxRYa63bU/s1600-h/PLANEANDO423.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5402052451556342258" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 126px; CURSOR: hand; HEIGHT: 160px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SvfyFVkLOfI/AAAAAAAAATc/0uIxRYa63bU/s320/PLANEANDO423.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Los sábados por la mañana, casi todos los sábados, venía a comprar sus diez cajas de papilla de zanahorias. Casi siempre venía con su hijo Miquel. Miquel era un niño de un aspecto que hubiese pasado desapercibido si no fuera por el color de su piel. No era ni alto ni bajo, ni gordo ni delgado, ni feo ni guapo, un niño normal que no parecía tímido, pero tampoco de los que lo desordenan todo en un momento. Era un niño que no tenía ninguna característica especial, de esas que te hacen fijar la vista en ellas. Sólo el color de su piel, que era de un color naranja intenso, lo hacía un niño distinto de los otros. El pediatra le había recetado papilla de zanahorias porque sufría unas diarreas de origen desconocido. Un día dejó de venir y no he sabido nunca nada más de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si Miquel hubiese sido un niño obeso, cosa harto difícil con la dieta que le había recetado el pediatra, los compañeros de clase posiblemente le hubiesen apodado «butanito». Con los años la maldad y la imaginación infantil se van perdiendo; a mí, y ahora, no se me ocurre otro mote, pero probablemente sus compañeros le asignaron otro con el que debió convivir y sufrir al menos los años que duró su dolencia o hasta que sus padres decidieron cambiar de pediatra. La mente retorcida de sus queridos compañeros de clase probablemente había imaginado un apodo mucho más dañino que mi inocente «butanito», pero yo, que ya me he hecho mayor, voy perdiendo esa malvada habilidad que tienen los niños; una habilidad que va desvaneciéndose como otras muchas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las papillas que se llevaba la madre de Miquel tenían un nombre que me parecía gracioso, un nombre de esos que quieren explicar de una manera fácil las propiedades del producto. «Zanasec» se llamaban. En aquella época, yo debía ser uno de los farmacéuticos que compraba más papilla secante a base de zanahorias. Cuando entraba la madre de Miquel ya tenía las papillas preparadas en bolsas de plástico, y cuando salía cargada, tenía una cierta sensación de angustia, angustia por Miquel. Me lo imaginaba delante de la papilla de zanahorias, con su madre insistiendo en que debía comérsela y él negándose a hacerlo, Seguro que llevaba en silencio el peso de la mofa y de las burlas de sus amiguetes de clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No creo que Miquel –espero que ya tenga el color normal y se haya normalizado su intestino– mueva ningún músculo para seguir una zanahoria. Me imagino que debe tener una cierta aversión a esta raíz dulzona de la umbelífera que vino de Asia. Tampoco creo que le sirva de mucho como acicate para continuar su camino; como sirve a los burros que, por lo que me dicen –aunque yo no lo he visto nunca– con un palo y una zanahoria les convences para que te lleven hasta donde quieras. Es una manera como otra de ir avanzando y avanzar es la manera de progresar, para los burros, al menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El burro es un animal por el que siento cariño. Parece un animal de buen carácter; bonachón sería un adjetivo adecuado. Debe de ser porque no se queja nunca, le lleven por el camino que le lleven, siempre va hacia delante con ese balanceo cansino de la cabeza que da la sensación de que, además de sufrir, va diciéndote que sí. Es un animal agradecido. Debe de tener sus malos momentos, pero cuando éstos llegan, es el momento –por lo que me dicen– de ponerle la zanahoria delante de su hocico y el balanceo cansino aparece de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando empezaba a preguntarme alguna cosa de la vida, yo debía tener entonces unos catorce años, recuerdo que pensaba, y no era presunción por mi parte, que los niños y niñas que jugaban felices y despreocupados eran burros. En aquellos días yo deseaba ser burro, porque los burros eran los más felices. Recuerdo perfectamente esa angustia agobiante por no encontrar respuestas a mis preguntas y la envidia que tenía de los que –yo creía– no se las hacían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si es por la angustia que sentía por Miquel o por el recuerdo de la angustia mezclada con la envidia que sentía a los catorce años, lo cierto es que las zanahorias no me gustan nada. Ni tampoco me gusta cuando me dicen que los farmacéuticos tenemos que callar, que lo nuestro es ir tirando, como los burros con la zanahoria delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivimos un momento en el que se están reformulando los papeles de las profesiones sanitarias. No es un debate cómodo para nadie, sobre todo no lo es para los que temen perder algún nivel en el escalafón. Para los farmacéuticos –que corremos el riesgo de ver solamente la zanahoria de la conservación del statu quo– es un debate en el que fácilmente podemos caer en la tentación de no querer participar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Con lo bien que se está en el rincón oscuro de la habitación, allí no te ve nadie y nadie te pregunta, ni te exige!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tener responsabilidades profesionales en el proceso terapéutico es la razón de ser de una profesión como la nuestra y en una sociedad como la nuestra. Algunos nos la quieren discutir –algunos profesionales sanitarios y algunos profesionales de la política– y a algunos de los nuestros, que han sucumbido a los encantos de la zanahoria, ya les está bien no asumir responsabilidades nuevas, pero debemos decir no, a unos y a otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No somos unos profesionales sanitarios capacitados para valorar la madurez de una posible consumidora adolescente de la píldora anticonceptiva de emergencia, y sí lo son los médicos? ¡Apaga y vámonos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me preocupa demasiado que la ministra de Sanidad haya cuestionado la capacidad de los farmacéuticos, pero sí que me preocupa, y mucho, que algunos farmacéuticos no vean que ahora es importante asumir estas responsabilidades. Debe de ser que están demasiado pendientes de la zanahoria. Son felices. ¡Qué envidia! &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-4558923619086504896?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/4558923619086504896/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=4558923619086504896' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/4558923619086504896'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/4558923619086504896'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2009/11/daucus-carota.html' title='Daucus carota'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SvfyFVkLOfI/AAAAAAAAATc/0uIxRYa63bU/s72-c/PLANEANDO423.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-6472868593807911909</id><published>2009-10-27T12:36:00.002+01:00</published><updated>2009-10-27T12:40:03.435+01:00</updated><title type='text'>Puertas al campo</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SubbqmI4XyI/AAAAAAAAATM/mcRS8mGw2H8/s1600-h/planeando.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397242728288902946" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 160px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SubbqmI4XyI/AAAAAAAAATM/mcRS8mGw2H8/s320/planeando.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Los últimos días de julio son como los días anteriores al fin del mundo. Me dice mi amigo Jordi. Todo el mundo quiere dejarlo todo listo porque después viene la nada. Viene agosto. Pienso que no es una comparación acertada. Los últimos días de julio son mucho peores. Si realmente el mundo se acabase –ya sea por un encontronazo galáctico (los madridistas no busquéis ningún doble sentido) con un meteorito gigante o por el exagerado consumo de combustibles fósiles (aprovecho para colar aquí la perplejidad que me provoca que nuestro mundo moderno se alimente de una sopa de jugo de dinosaurios pudriéndose en fosas de alquitranes antiquísimos)– yo no tendría esa sensación de urgencia tan agotadora. Estos días son peores porque después de agosto llega septiembre y con él la matrícula de las universidades, la factura de la VISA de agosto, los días de vacaciones pagadas y muchas cosas más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faltan dos días para que llegue la nada reparadora y me he propuesto ordenar, al menos aparentemente, la mesa del despacho de la farmacia. Al menos cuarenta veces –cuarenta es una cifra que ya da la sensación de muchas veces y escribir muchas veces me parece poco elegante– he intentado ordenar de una forma definitiva mi mesa, pero intuyo que eso del orden tiene que ver con la constancia y no con los impulsos o con las buenas intenciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que hago un esfuerzo para ordenar mi mesa tengo un momento de honda satisfacción; al acabar de hacerlo me siento el rey de la farmacia (no sólo los Borbones sienten hondamente), la mesa me parece más grande y mi autoestima también crece un poco. Una mesa grande siempre ha sido un signo de un cierto poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confieso que estos días estoy bastante irritable, acabo de ser un maleducado telefónico con una señorita que me llamaba –tengo la sensación de que me llamaba desde muy lejos– para venderme una conexión a Internet con la que conseguiría unas prestaciones magníficas, tan buenas que lo que transmitiría no serían mis palabras sino mis pensamientos. La he cortado bruscamente (la conversación, no a ella) en el momento que empezaba a contarme que se trataba de una oferta especialísima porque en vez de pagar se cobraba por contratarla. No ha tenido suerte al escoger el día ni la hora de la llamada, le he colgado (he colgado el teléfono, no a ella) sin reparar que estaba desperdiciando una de las mejores ofertas que nunca me han propuesto. ¡Qué malos son los últimos días de julio!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empiezo mi tarea revisando una carpeta amarilla –amarilla no es un adjetivo apropiado para distinguirla porque todas son amarillas, pero esto de escribir tiene estas licencias–; empiezo con la carpeta de los albaranes de mi distribuidor. Mi abuelo los repasaba uno a uno y línea a línea, pero yo nunca lo he hecho; un exceso de confianza, quizás. Les doy un ligero vistazo y continúa mi malhumor. Debe de ser por los días en los que estamos o por la bajada de la facturación, sea por lo que sea, pero todo me parece muy caro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos días en los que la mayoría parece creer que son los últimos días del mundo, casi no hay espacio para las satisfacciones, los días parecen un carnaval de preocupaciones en el que todos los problemas se desbordan, surgen de todos los rincones, como ratas saliendo de un barco que se hunde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debe ser por tradición, pero la carpeta en la que se van acumulando los papeles de mi distribuidor siempre ha sido una carpeta distinta de la destinada a los otros proveedores, aunque amarilla como todas las demás. Por tradición, posiblemente, pero no sólo por tradición. En una organización sectorial tan capilarizada como la nuestra, sin una distribución al servicio de las farmacias seríamos mucho más débiles, pienso yo –quizás también lo pienso por tradición–, debe ser eso, me dicen muchos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Abajo las tradiciones! En estos días de ensayo general del fin del mundo parece que lo apropiado sería derribar los mitos que, generación tras generación, hemos ido construyendo. ¿Y si llamo a la chica del teléfono y pruebo esa nueva tarifa mágica? ¿Y si dejo de poner los albaranes de mi distribuidor en su carpeta y los coloco en la carpeta –amarilla, también– en la que coloco los albaranes de todos los demás proveedores? ¿No sería conveniente leer los anuncios que inundan mi mesa con las ofertas más variadas en las que me prometen el oro y el moro, en vez de tirarlos directamente a la papelera?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy realmente encendido. El calor húmedo de Barcelona agrava aún más esa sensación de agobio de estos días que preceden a la reparadora calma del vacío veraniego. Un futuro cercano, pero que no es suficiente para enfriar mi mal humor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy realmente harto de tantas ofertas. ¿Por qué se empeñan en explicarme tantas maravillas si yo ya tengo de todo? Si hoy hubiese sido un día cualquiera del año, con esta simple reflexión ya me hubiese quedado más tranquilo, pero hoy es uno de esos días en los que dejas aflorar tu malhumor para que no te reviente el estómago si lo dejas dentro. ¡Voy a cambiar de compañía telefónica y también de distribuidor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como he colgado bruscamente a mi interlocutora telefónica, no sé ni siquiera como se llamaba (la compañía de telefonía, no la chica del teléfono). Probaré con el director de mi almacén distribuidor, a ese sí que lo conozco desde hace muchos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin ninguna introducción educada, le espeto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Voy a cambiar. Tengo encima de mi mesa una nueva oferta que es irresistible.&lt;br /&gt;– Me sabe mal –noto que dice la verdad–. Hace ya tantos años que eres cliente nuestro. ¿Te has leído nuestro folleto de condiciones? Hemos remodelado nuestro plan comercial y nuestra cartera de servicios. Además, estamos en un proceso de mejora de nuestros circuitos logísticos para poder ofrecer un mejor servicio. ¿Has notado una mejora?&lt;br /&gt;– Ahora que lo dices…&lt;br /&gt;– Me gusta que los clientes me exijan. Es un buen sistema para no dormirse en los laureles. Para una empresa como nosotros –de tanta tradición, entiendo que quiere decir– es imprescindible no hacerlo, podría ser nuestra perdición.&lt;br /&gt;– ¿Cómo haces para estar tan calmado estos días?&lt;br /&gt;– Es parte de mi sueldo.&lt;br /&gt;– Yo no sé hacerlo. ¡No me conviene escuchar ofertas!&lt;br /&gt;– No es esa la solución. Debes escuchar y mirarlo todo. La competencia es buena, para ti y también para nosotros. Tú, a lo tuyo. Exígenos que seamos los mejores. Y nosotros, a lo nuestro. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;P.D.: Dedicado a los que en estos días de ensayo general del fin del mundo no pierden la calma. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-6472868593807911909?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/6472868593807911909/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=6472868593807911909' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/6472868593807911909'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/6472868593807911909'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2009/10/puertas-al-campo.html' title='Puertas al campo'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SubbqmI4XyI/AAAAAAAAATM/mcRS8mGw2H8/s72-c/planeando.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-4828849815230515158</id><published>2009-10-08T16:22:00.002+01:00</published><updated>2009-10-08T16:26:37.041+01:00</updated><title type='text'>Despertar</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/Ss4EmPFmUOI/AAAAAAAAAS8/zs_IgIs-9nU/s1600-h/planeando421.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5390250858940616930" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 153px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/Ss4EmPFmUOI/AAAAAAAAAS8/zs_IgIs-9nU/s320/planeando421.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;A esta hora de la mañana el mar que se acerca tímidamente para lamer la playa tiene un color que aún no es suyo. Tiene un color prestado por el sol aún adormercido. Me he levantado pronto, no sé si por la luz tamizada por las rendijas de la persiana, por el colchón de mi cama que es un colchón diseñado para torturar mis lumbares o por el canto de las últimas sirenas, que han pasado toda la noche jugando entre las olas y que, según cuentan los que las han visto, cuando el mar tiene este color que no es el suyo marchan en busca de otras playas en las que encantar con su canto a quien se atreva a escucharlas. Un canto que se confunde –me confunde– con el sonido blando de las olas y recuerda –me recuerda– la respiración perezosa de los amantes cuando caen agotados de tantos besos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La máquina que arrastra un tractor de un color verde envejecido por los golpes del viento salado emite un ronroneo –amortiguado por la distancia que hay entre el balcón de mi habitación y la playa– que se mezcla con los sonidos de la mañana mientras va ordenando lentamente la arena; un orden que, a causa de las pisadas de los bañistas que durante todo el día hundirán sus pies en la arena cada vez más caliente, irá evolucionando hacia un caos de huecos y montículos ubicados siguiendo un misterioso patrón que nadie podrá descifrar. Ahora que la arena ordenada todavía parece una alfombra ligeramente ondulada y estampada por las piedras que se reparten aquí y allá, guarda la frescura que poco ha poco ha ido atesorando durante la noche huérfana de sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El extremo oeste de la playa –la playa está orientada al norte, de cara a la tramontana, es como si el viento hundiera persistentemente la roca donde se asienta el monasterio cisterciense y el mar aprovechara ese hueco para colarse y poseerla– ya recibe las primeras caricias del sol, unas caricias que cada vez son más atrevidas, más contundentes. El sol empieza a amar a la playa con una pasión juvenil, que ya se intuye, desbordada. Un abrazo intenso que va a durar todo un día de agosto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustaría haberme despertado así, pero la luz del patio que separa el edificio de mi piso con el edificio vecino no es la luz del sol de la playa, es una luz maquillada por el humo de los talleres y por los neones de los anuncios de las tiendas. Es una luz que me dibuja con otra cara y con otro cuerpo. Me pregunto si es la luz distinta o si yo soy el mismo. ¿Me han encantado esos cantos de sirena? ¿Dónde se ha quedado mi otro yo? Mi yo, ése que se mece en las aguas de un mar de un color prestado por el sol y se deja querer por los abrazos de las sirenas, ¿ha venido conmigo o soy yo que me he ido en busca de otras playas y un espejismo de neón es el que se despierta perezosamente encima de la cama con somier articulado y colchón de látex?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento pesado como la ciudad en la que –yo o mi otro yo– me he despertado. Me pesan las piernas por la humedad sucia de la ciudad, y me pesa la nostalgia del recuerdo de mi otro yo al que me imagino bailando con erizos y anémonas rojas, en algún laberinto de rocas que juguetean en los dominios del mar, que se deja seducir displicentemente como una joven que sabe que siempre va a bailar con el que ella quiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me podré escapar de esa luz lechosa y espesa que me atrapará en esta ciudad como una mariposa clavada en una caja de cristal transparente. Una más de las muchas, todas iguales, que un coleccionista de vidas va colocando ordenadamente y va almacenando para no mirárselas nunca más. Mi otro yo no vendrá a rescatarme; ni yo voy a encontrarlo porque estará en una cala de mi memoria que sólo la conocen las sirenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento solo, clavado en esa caja de coleccionista, no me queda ni el destello de mi playa. Mi playa –me gusta llamarla así, como un adolescente que cree estúpidamente que la heroína de su cómic favorito es su novia– no es mía, ella sólo pertenece al sol. A ella sólo le importa cuando llega el sol para prestarle el color al mar que, como cada mañana, la acariciará con pasión. Yo sólo puedo mirarla, pero nunca podré tenerla. Soy demasiado pequeño para ella, soy como una polilla de esas que revolotean desordenadamente alrededor de las farolas encendidas en las noches calurosas de agosto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No soy yo de este mundo, en el que la niebla de los humos, de los ruidos y de la humedad sucia, son mis compañeros de viaje? Aquí está mi caja de cristal y yo en ella, éste es mi sitio, el que conozco y en el que no soy un extraño. Aquí, por la ventana por la que se cuela el olor de mis vecinos, la luz lechosa de cada mañana me marca el ritmo de mi vida, la misma que guarda el coleccionista desconocido. Aquí no me siento un extraño, pero a veces me pregunto cómo debe verme mi otro yo. Cómo me verá desde esa luz transparente, cómo me verá a través de esta niebla que me envuelve y me pregunto si llorará por mí cuando tenga un momento de reposo en su baile con los erizos, las anémonas rojas, las olas, las rocas y las sirenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi primer día de vuelta al trabajo acaba de empezar. Otra vez. j&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota. Leído en un diario digital. Unos excursionistas que practicaban escalada en las rocas más abruptas del Cap de Creus han encontrado el cuerpo de un hombre joven en una cala escondida, no se conocen las circunstancias de la muerte. Uno de los excursionistas ha declarado que cuando encontraron el cadáver les sorprendió que el cuerpo estuviera cubierto de erizos y anémonas rojas y también la expresión de su cara. «Parecía que estuviese durmiendo después de una fiesta de baile y de besos». Comentó el excursionista con cara de envidia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-4828849815230515158?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/4828849815230515158/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=4828849815230515158' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/4828849815230515158'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/4828849815230515158'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2009/10/despertar.html' title='Despertar'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/Ss4EmPFmUOI/AAAAAAAAAS8/zs_IgIs-9nU/s72-c/planeando421.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-6168324304804723219</id><published>2009-09-15T11:47:00.001+01:00</published><updated>2009-09-15T11:49:17.931+01:00</updated><title type='text'>«Solanum lycopersicum»</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/Sq9xGsYw3vI/AAAAAAAAASs/9LId5JWT57E/s1600-h/planenado420.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5381644439539212018" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 126px; CURSOR: hand; HEIGHT: 160px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/Sq9xGsYw3vI/AAAAAAAAASs/9LId5JWT57E/s320/planenado420.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Ya de jovencito me gustaba meterme en las callejuelas del Raval. No he sido un aventurero, pero un poso antiguo de algún antepasado guerrero debo tener escondido. No existe callejón oscuro del barrio viejo barcelonés que se resistiera a mi curiosidad de aquellos años. Siguiendo uno de esos ecos debilitados por tantas repeticiones, que me llegan de vez en cuando desde el barrio donde nací, me encuentro inmerso en un laberinto de puestos de verduras y hortalizas verdes, lilas, blancas y rojas que pintan un estampado primaveral; de pescaderías en las que una cama de hielo sirve para que las merluzas de palangre se ofrezcan desnudas, con ese brillo viscoso que tienen los habitantes de los misteriosos fondos marinos, a las miradas de todos, y junto a ellas, una caja de almejas pudorosas, esperan impacientes que alguien quiera sucumbir a sus encantos más escondidos. Más allá, en el mármol frío de las carnicerías, los grandes trozos de carne roja, a los que la sangre ya sólo les proporciona el brillo de la carne fresca –pero muerta– reposan pesadamente, son como esculturas abstractas que los carniceros van moldeando siguiendo los pedidos de los clientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mercado de la Boquería está vivo. Ya no es sólo el mercado central de Barcelona, muy a mi pesar, ya es también una atracción turística. Tiendas de zumos de frutas de países lejanos, envasados en vasos de plástico con una cañita incorporada, frutas troceadas y colocadas en bandejas de plástico, preparadas para ser comidas sin el esfuerzo que representa pelarlas, compiten por llamar la atención de los turistas. Ellos no tienen mis recuerdos para comparar, como yo hago con mi memoria. Mi otro barrio también cambia. ¿Soy yo el que no cambia? Esa es otra de mis dudas permanentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me escabullo por los laterales hacia el carrer de les Cabres. Adosada al mercado, se abre un pedazo de la plaza de Sant Josep que no está ocupada por el edificio del mercado. En ese pedazo de plaza a cielo abierto se colocan cada mañana las payesas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Parece que los tomates están más verdes de lo que es habitual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le pregunto a la payesa que regenta el tenderete de la esquina más soleada, donde los frutos rojos exhiben su redondez como si fueran tersas pieles coloreadas por el sol. Le pregunto, mientras cometo la osadía de palparlos para valorar su grado de madurez, un atrevimiento que me comporta recibir el puñal de su mirada inquisitorial. El aviso silencioso sirve para que no me atreva a tocar nada más. Ella se da cuenta de que su advertencia ha surtido efecto y me responde casi sin mirarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Esta semana es semana de luna nueva y las tomateras van más despacio.&lt;br /&gt;– ¿La luna influye en el ritmo de maduración de los tomates?&lt;br /&gt;– ¿Qué clase de tomate quiere?…Tomate Raf, Montserrat, Cor de Bou, Pometa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez, simplemente la payesa ha despreciado mi pregunta. Tengo la sensación de que la pregunta, que ella me ha lanzado por respuesta, está hecha por un profesor que sabe perfectamente que el alumno desconoce la solución, pero deja aflorar el sadismo escondido que, los que saben, ejercen con los que ignoran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está claro que no le he caído en gracia, pero los tomates que tiene son preciosos y acabo asumiendo con humildad que no debo haber hecho lo adecuado, ni tampoco la pregunta correcta.&lt;br /&gt;Me cuelo por el carrer de Xuclà, junto a los muros de la Iglesia de Betlem, en dirección a la Plaza de Catalunya, el paso fronterizo que me conectará con la ciudad nueva. Voy cavilando sobre si los tomates de Montserrat, que he pagado a precio de filete de ternera gallega, quedarán mejor con unas anchoas de l’Escala, con ventresca de bonito o con una mozzarella, que venden en una tienda regentada por una pareja de italianos que se ha instalado en el barrio de Gràcia, regados con un buen aceite y sembrados de orégano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a la altura de la Gran Vía, la ciudad ya ha logrado borrar todo el olor de calle vieja a base de perfumarse de grandes tiendas y de oficinas de negocios, recuerdo que tengo que escribir sobre las preguntas correctas y mis dudas. Os lo debo. Lo haré, aunque os confieso que preferiría contaros como acabó realmente mi visita a la payesa de los tomates.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Nuestro modelo de farmacia es el mejor modelo? Sinceramente, no lo sé. Más dudas aún. ¿No será que la pregunta no es la correcta? Menos mal que la payesa de la mirada asesina ya no está delante de mí para fulminarme. Realmente los tomates de Montserrat están en el cesto, pero el tomate que se me viene encima es de mucho cuidado. ¡Y todo este lío por haber empezado a contar lo mucho que me apetece comerme un melón después de la paella!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si analizamos los resultados de los distintos modelos existentes en los países de nuestro entorno podemos concluir que todos cumplen con lo que debería ser el objetivo fundamental de cualquier modelo de prestación farmacéutica. En nuestro mundo –el primer mundo– los medicamentos llegan a quien los necesita y no existen diferencias importantes en los niveles de salud implicados en el uso de los medicamentos.&lt;br /&gt;¿Por qué entonces nos empeñamos en establecer una lista de buenos y malos modelos? ¿No sería más conveniente reflexionar sobre lo que debemos retocar del nuestro para que aún sea más eficiente y que los costes de un cambio superen con creces los posibles beneficios?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me parece mucho más conveniente conducir la reflexión por estos cauces que establecer una cruzada que no lleva a ninguna parte. Seamos prácticos, en una sociedad evolucionada como la nuestra no tiene mucho sentido hablar de valores absolutos. Absolutismo, por otra parte, que los que defendemos nuestro modelo criticamos cuando lo ejercen los otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los modelos de farmacia existentes tienen mucho que ver con la historia económico-social de cada país y se han ido amoldando a los sistemas sanitarios implantados por los distintos estados. El nuestro tiene que ver con un modelo de comercio capilar en el que los gremios tuvieron un papel regulador importante. El resultado de todo ello es una distribución de farmacias muy provechosa para el usuario y una gestión privada de una prestación pública.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No creo que exista ningún gestor sanitario al que le interese variar estas bases; no obstante, tampoco es aconsejable no impulsar cambios que agilicen la instalación de nuevas farmacias acordes con las necesidades de la ciudadanía, ni mantener rigideces que no permitan un normal desarrollo de un establecimiento que debe tener herramientas para poder ofrecer un servicio óptimo. Lo dicho, abrir el melón tiene mucho tomate.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-6168324304804723219?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/6168324304804723219/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=6168324304804723219' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/6168324304804723219'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/6168324304804723219'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2009/09/solanum-lycopersicum.html' title='«Solanum lycopersicum»'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/Sq9xGsYw3vI/AAAAAAAAASs/9LId5JWT57E/s72-c/planenado420.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-3012047690328607442</id><published>2009-08-28T07:29:00.002+01:00</published><updated>2009-08-28T07:31:39.108+01:00</updated><title type='text'>«Cucumis melo»</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/Spd5t3fPURI/AAAAAAAAASc/vKKtSxMwz8w/s1600-h/PLANEANDO419.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5374898509186027794" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 153px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/Spd5t3fPURI/AAAAAAAAASc/vKKtSxMwz8w/s320/PLANEANDO419.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Me apetece menos que antes pasear por el barrio. Me preocupa porque lo quiero. Estoy acostumbrado al barrio, pero empiezo a sentirme raro, empieza a costarme reconocerlo. Mi ciudad es una, pero son muchas también. Seguramente para los que se han criado en un mundo de conquistadores y de horizontes imperiales es una ridiculez, pero yo me siento cómodo en mi barrio y en mi casa. No me siento pequeño por sentirme parte de él, porque veo más allá de mi barrio y me gusta ir a comer y a pasear por otros barrios y me gusta que vengan a casa para hablar de sus casas y así sentir el latido del mundo. Pero el barrio está cambiando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi barrio tiene de todo, calles anchas y pulcras en las que los paseantes caminan ordenados y callejuelas pequeñas en las que las voces de los vecinos surgen de las ventanas para componer la música de fondo en las plazoletas escondidas. En mi barrio se puede comprar en tiendas elegantes, en las que tienes que llamar para que un vendedor antipático te abra la puerta después de echarte una mirada en la que asoma un cierto matiz inquisitorial y también en otras, en las que los tenderos desparraman su género y su simpatía por las aceras, como un vestigio de los tenderetes de los antiguos mercados. Las grandes cadenas de supermercados, en las que las verduras están envasadas en estuches perfectamente rotuladas con su correspondiente código de barras y precio, van ganado posiciones; pero el viejo mercado en el que puedes pasear zambulléndote en un mar de olores cambiantes continúa vivo, es como un corazón viejo de alguien que continúa sintiéndose joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos días mi barrio está más triste. Esta crisis injusta, una crisis que se está llevando por delante y por detrás a los inocentes nuevos ricos –nos creímos y nos hicieron creer que el país de Jauja realmente existía, nos convencieron del cuento los mismos apóstoles que ahora nos dicen con expresión grave que el país de Jauja es cosa de niños–, una crisis que está cerrando tiendas, supermercados y que incluso clausura las puertas de algunas agencias bancarias de las que, hasta hace muy poco, brollaban las fuentes de dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tienda de Rosa ha sido una de las víctimas de la escabechina que está vaciando las aceras. La esquina en la que colocaba con amor las alcachofas en bandejas de madera, junto a las ciruelas moradas, verdes, naranjas y amarillas, está ahora mucho más triste. Su tienda era un lienzo de abstracción geométrica en el que se escondía un abrazo del sol con la huerta. Me gustaba pasar por delante de las frutas y verduras que cada mañana tentaban mis sentidos. Las mañanas soleadas, en las que Rosa tenía melones y sandías, su tienda adquiría una exhuberancia tropical, el misterio escondido en el interior de esas cucurbitáceas despertaba mi curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– ¿Cómo saldrán hoy los melones y las sandías?– preguntaba a Rosa, si la tentación me vencía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo ya no era un novato, pero nunca he llegado a conocer las claves para descifrar el nivel de dulzor y la jugosidad de las frutas que deben poner colofón a cualquier comida veraniega que se precie. Siempre me ha parecido que una comida de verano no era lo mismo sin una buena rodaja refrescante de melón o de sandía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace más de treinta años que Rosa ha despachado en la tienda, más de treinta veranos palpando melones y sandías; años que le han aportado experiencia. Rosa se atrevía a escoger, pero siempre me acababa diciendo que el melón y la sandía se conocen realmente cuando se abren. Abrir el melón tiene siempre el riesgo de encontrarte con un pepino. Rosa era, lo debe ser aún, una vendedora prudente y se curaba en salud, seguramente es lo más aconsejable en este caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La prudencia siempre ha sido también una actitud presente en cualquier reflexión sobre la necesidad de modificar algunos aspectos de la ordenación farmacéutica. El entramado legal que sustenta la legislación regulatoria del sector de oficinas de farmacia es un intrincado edificio en el que la propia norma y el procedimiento administrativo que la concreta mantienen un frágil equilibrio en el que cualquier movimiento puede suponer un desmoronamiento trágico. Un misterioso mundo de normas y procedimientos en el que, si te pones a retocarlo, puedes encontrarte con un pepino de mucho cuidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La constante evolución de la sociedad aconseja que las regulaciones se adapten a los nuevos escenarios, porque no es sostenible por mucho tiempo que la realidad y la norma caminen por caminos distintos. Los políticos que tienen la responsabilidad de legislar, y los dirigentes farmacéuticos que la tienen de conocer en profundidad el sector y de explicar con claridad a los que legislan el funcionamiento del mismo, son los que deben tomar la decisión de abrir el melón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre he intentado alejarme de cualquier fundamentalismo y creo en el valor de la duda como mecanismo incentivador de la reflexión. La duda favorece el conocimiento de ideas distintas de las que ahora defiendo. Algunos pueden pensar que es una manera incómoda de ver las cosas, verdaderamente, a veces lo es, pero tengo la esperanza de que sea un sistema que debería hacerme aspirar a conseguir algún retal de sabiduría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando navegamos por un mar de dudas, tenemos la tentación de frustrarnos si no encontramos las respuestas que esperamos. Pero antes de empezar con una retahíla de quejas y de reclamaciones por no poder oírlas, es aconsejable contar hasta tres y cuestionarse si las preguntas planteadas son las correctas. Hacer las preguntas adecuadas y en el orden correcto es el mejor método para no caer en la frustración y la autocomplacencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es un ejercicio fácil ni cómodo, pero después de un mes de contemplación tranquila del Mediterráneo, me atrevo a intentarlo, porque pienso que es mucho peor un melón podrido que un pepino, con el que, al menos, puedes hacerte una ensalada. Algo es algo. j&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D.: Continuará con algunas preguntas y dudas, muchas dudas. No sé si sobre cucurbitáceas, porque aquí hay mucho tomate.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-3012047690328607442?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/3012047690328607442/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=3012047690328607442' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/3012047690328607442'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/3012047690328607442'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2009/08/cucumis-melo.html' title='«Cucumis melo»'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/Spd5t3fPURI/AAAAAAAAASc/vKKtSxMwz8w/s72-c/PLANEANDO419.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-1019818957849780101</id><published>2009-07-23T08:11:00.002+01:00</published><updated>2009-07-23T08:12:42.023+01:00</updated><title type='text'>La veleta</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SmgNXGIqkzI/AAAAAAAAASM/0QcJNxHg9Ew/s1600-h/Planeando418.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5361550046819685170" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 126px; CURSOR: hand; HEIGHT: 160px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SmgNXGIqkzI/AAAAAAAAASM/0QcJNxHg9Ew/s320/Planeando418.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Tuve la oportunidad de conocer a un rector de los Escolapios de la calle Diputación ciertamente particular. Era hijo de cómico y un deportista apañadito. El padre Martínez-Soria reformó las viejas duchas de los vestuarios, entrenaba al equipo de gimnasia y era un judoka con cinturón de color oscuro, no recuerdo cuál, pero el suficiente para tumbar a cualquiera de nosotros. No recuerdo tampoco si nos daba clases de religión, pero alguna clase en la que hablábamos de la vida sí que la recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguna vez me mandó a casa por algún comportamiento que no le parecía coherente en una persona de criterio. Él nos repetía que era importante tener criterio y mantenerlo. Años más tarde, en alguna de esas reuniones de antiguos alumnos, me he encontrado con algún compañero de clase que sufrió esta manera de educar como una imposición. Un sufrimiento que se había transformado en amargura treinta años más tarde. Yo no tengo esa sensación. Tuve suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las frases favoritas del padre Paco era que lo peor que una persona puede ser es un «veleta». Es evidente que estas afirmaciones, aunque bienintencionadas, pueden ser demoledoras para adolescentes desorientados, pero también es cierto que la búsqueda de un criterio, el esfuerzo de reflexionar antes de tomar una decisión y la voluntad de buscar la coherencia, son valores positivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé nada de pedagogía y no me atrevo a juzgar los métodos educativos de la escuela a la que fui. Seguramente ahora, cuando he tenido que escoger la de mis hijos, he buscado valores distintos, valores que en aquellos tiempos no parecían importantes, pero el padre Paco me dejó clavado en mi consciencia su principio preferido y el clavo aún no se ha aflojado, exijo a los que tienen la responsabilidad de dirigir los temas públicos que no sean unos veletas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por suerte y por el esfuerzo de muchos, algunos públicos y otros, los más, anónimos, vivimos en una sociedad que ha conquistado la democracia como el sistema más civilizado de convivencia. Un sistema que nos permite escoger a los que nos representan para realizar la tarea de construir las normas con las que nos dotamos para que la sociedad funcione eficientemente y con justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo bueno de este sistema es que los que hacen las normas rinden cuentas en las urnas, pero a veces olvidamos que también rinden cuentas con la historia. Cuando se olvida la historia, cuando la historia no es más que una historieta de cuatro años y las elecciones son el único objetivo, salvar las elecciones es la razón última de las decisiones y el viento cambiante mueve caprichosamente las propuestas de los partidos políticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Criticar sin piedad las políticas de los que gobiernan es un ejercicio saludable, para eso estamos los que votamos, pero conviene que la crítica esté basada en un criterio reflexionado. Cuanto más eficientemente funciona el equilibrio entre crítica y responsabilidad, más madura es la democracia y más beneficioso es el sistema para la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una sociedad como la nuestra, que ha conseguido unos niveles de bienestar importantes y es de las que se encuentran en las posiciones de cabeza en un mundo tan desigual, tiene la responsabilidad de reforzar, independientemente de los políticos de turno, las bases sobre las que está construida, Nosotros tenemos el deber de exigirles que miren más allá del horizonte electoral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La educación, la justicia y la sanidad son los cimientos sobre los que se construye una sociedad como la nuestra y temas sobre los que los políticos deberían ejercer en grado máximo su responsabilidad más allá de las disputas electorales; lícitas y saludables, pero que no pueden en ningún caso hipotecar la estabilidad de estas columnas básicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si analizamos las políticas en educación y justicia, el panorama no es muy alentador, ya sea por los cambios constantes y carentes de coherencia de los planes educativos, ya sea por la politización excesiva e irresponsable de la justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La valoración sobre las políticas del medicamento como parte importante de las políticas sanitarias no puede ser mucho más alentadora; si bien es cierto que durante estos últimos años se ha profundizado en la modernización de un mercado no homologable con los países de nuestro entorno, se ha normalizado el sistema de patentes y se ha depurado en gran medida el parque de laboratorios farmacéuticos, eliminando la gran mayoría de los que eran incapaces de aportar valor al mercado ya sea a través de la innovación ya sea por el ahorro de los costos; también lo es que no se acierta a vislumbrar una línea coherente de actuación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de la introducción de los medicamentos genéricos en España –una incorporación tímida en la que los gobernantes no se atrevieron a cambiar en profundidad las reglas de juego, en la que la marca continuaba teniendo más peso del que la lógica le atribuye, una incorporación que no llevaba asociada ninguna política de incentivación de su consumo para el paciente, en la que se ha negado el papel profesional que le corresponde al farmacéutico– la política de precios del médicamente ha ido dando tumbos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La legislación sobre el medicamento ha provocado una bajada de precios que al menos debería considerarse la posibilidad de tildarla de temeraria, una normativa que ha improvisado la mecánica de aplicación provocando el caos y la desinformación, una normativa que no contempla las diferentes políticas autonómicas y que las condiciona, todo ello aderezado con la eliminación de la obligatoriedad de que el precio aparezca en el envase mucho antes de que el precio se incorpore al código de identificación del medicamento, un código que aún no se ha decidido cuál será, todo ello aderezado con el olvido más absoluto de que todas estas normas deberían contemplar el cambio de modelo de receta tradicional a la receta electrónica, un proyecto calificado de estratégico pero que no se ha tratado como tal por el Ministerio de Sanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No creo que sea exagerado decir que todo ello parece un poco incoherente. Estoy convencido que el padre Paco enviaría a casa a más de uno. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-1019818957849780101?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/1019818957849780101/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=1019818957849780101' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/1019818957849780101'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/1019818957849780101'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2009/07/la-veleta.html' title='La veleta'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SmgNXGIqkzI/AAAAAAAAASM/0QcJNxHg9Ew/s72-c/Planeando418.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-3434251609577213779</id><published>2009-07-02T12:11:00.001+01:00</published><updated>2009-07-02T12:14:26.149+01:00</updated><title type='text'>Las cosas por su nombre</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SkyWiOWJc7I/AAAAAAAAAR8/ifLNOE_oD_0/s1600-h/planeando417.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5353819571747386290" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 153px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SkyWiOWJc7I/AAAAAAAAAR8/ifLNOE_oD_0/s320/planeando417.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;No puedo aguantar la tentación. La programación televisiva de esta noche incluye la película Blade Runner, de Ridley Scott. Me voy a servir una cerveza Coronita con media rodaja de limón introducida en el caño de la botella transparente, voy a abrir una lata de olivas rellenas de anchoas, voy a encajarme en mi rincón del sofá, y voy a verla una vez más. Es una de mis películas fetiche. Creo que lo que me atrapa de ella es la atmósfera húmeda y oscura que describe un futuro en el que aún se puede comprar comida frita en los tenderetes de un barrio chino atestado de chinos y en el que los policías aún pueden lucir ese bigotito negro, sombrero y gabardina arrugada. Un atuendo que les hace personajes tan antipáticos a primera vista, pero que permite también aderezarlos de matices tiernos para que podamos quererlos; un poquito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a volverla a ver para ver a la escultural Zhora, bailarina de striptease replicante, atravesando a cámara lenta los escaparates de una galería comercial, mientras los pedacitos de cristal salen despedidos como gotas de espuma, para caer abatida por los disparos de un joven Harrison Ford, interpretando a Deckard. Rick Deckard es un contradictorio blade runner especializado en retirar replicantes, un cazador de máquinas humanoides. De una de esas máquinas engendradas mediante ingeniería genética acaba enamorándose, al menos yo pienso que es así, aunque otros, mi amigo Pepe entre ellos, no piensan igual. Mi amigo está convencido de que Rick es también un ser sin alma. Me gusta ver como Rick Deckard se mueve en esa zona fronteriza entre el amor y la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a volver a verla para ver la cara de Roy Batty, el formidable líder de los amotinados Nexus-6, interpretado por el actor holandés Rutger Hauer, para ver la expresión de su cara cuando muere bajo la permanente lluvia, una cara en la que se refleja la grandeza y el deseo de quien, sabiendo que los otros no se la otorgan, anhela tener alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empieza a las diez, estoy sólo en casa, mi esposa ha ido a la inauguración de una exposición y después irá a cenar con sus colegas artistas. Yo he preferido ver la película. A las diez y quince minutos la película desaparece súbitamente de la pantalla. Una cancioncilla estúpida y una voz irritante, la de una mofeta lila que acompaña a un canguro naranja que la invita a tomar unas copas en su apartamento, me deja atónito. Me quedo con la boca semiabierta, con una aceituna en la boca, con la irritación subiéndome desde la zona del píloro como si fuera un reflujo gástrico, para el que el omeprazol se muestra ineficaz. Me quedo con cara de tonto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo de la pantalla es un anuncio que quiere venderme un ambientador con el argumento de que si mi casa no huele bien no van a querer venir ni las mofetas. ¡Qué agudeza!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de estos veinte segundos ya tengo la certeza de que me he equivocado. Ir a visitar la exposición de pintura hubiera sido más interesante. Mi esposa estaría más contenta y yo me hubiera evitado tragar varias tandas de anuncios impertinentes que me van a intentar convencer del coche que me hará más ecologista, del desodorante que me hará más atractivo, del político en el que debo descargar mi responsabilidad colectiva y del sobrecito que me permitirá ir a trabajar mañana, aunque esté con un trancazo importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apago la televisión, estoy enfadado conmigo mismo. Me acerco al ordenador. Intentaré escribir el artículo del número 417 que tengo atrasado. Ya que he cometido el error de quedarme, en el que ya he incurrido alguna que otra vez, intentaré aprovechar el tiempo. El anuncio del medicamento es lo que me viene a la memoria cuando abro el fichero de Word sin estrenar, y la pantalla con el recuadro blanco me interpela. Si la inspiración es benevolente y encuentro las palabras, escribiré un artículo sobre la prescripción de medicamentos. Es un artículo que ya he empezado algunas veces, pero que nunca he terminado, seguramente por haber intentado ser lo más correcto posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El debate sobre la prescripción de medicamentos es un debate basado en la hipocresía. La hipocresía de los profesionales sanitarios y la de los legisladores. ¿Cómo es posible que un ministro de Sanidad lance la idea de convertir un medicamento hormonal como la pdd en un medicamento de libre consumo, y se cuestione la capacidad de profesionales sanitarios como las enfermeras y los farmacéuticos para decidir la conveniencia de la instauración de determinados tratamientos o sencillamente su continuidad? ¿Cómo es posible que en nuestro país sólo existan medicamentos que deban ser prescritos por un médico y todos los demás puedan ser prescritos por la televisión?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la alfabetización sanitaria de los ciudadanos hace posible que todos nos quedemos con la consciencia y la ciencia tranquila, promocionando medicamentos en la televisión basándonos en la seguridad de su manejo, no creo que sea una osadía irresponsable plantear cuatro líneas de trabajo como las siguientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Crear una categoría nueva de medicamentos que requieran la prescripción de un farmacéutico.&lt;br /&gt;2. Establecer circuitos de comunicación entre profesionales que aseguren una visión global del seguimiento de los tratamientos.&lt;br /&gt;3. Exigir que la dispensación de determinados medicamentos esté avalada por la firma de un farmacéutico autorizado.&lt;br /&gt;4. Aprovechar las TIC para que los procesos y los registros sean trazables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que realmente es temerario es esconder la cabeza debajo del ala. La sociedad ha cambiado, las necesidades de los ciudadanos han cambiado y la presión asistencial crece exponencialmente. ¿Continuamos con debates estériles basados en disputas gremialistas o intentamos aprovechar de una manera racional y responsable todos los recursos que están a nuestra disposición?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de haber hecho implícitamente una crítica interna, pienso que me he ganado el derecho de hacerla también a los que les hemos cedido la responsabilidad de legislar. Una crítica contundente para los que utilizan cuestiones que afectan a la salud para obtener rendimientos electorales. ¡Qué agudeza, también!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-3434251609577213779?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/3434251609577213779/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=3434251609577213779' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/3434251609577213779'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/3434251609577213779'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2009/07/las-cosas-por-su-nombre.html' title='Las cosas por su nombre'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SkyWiOWJc7I/AAAAAAAAAR8/ifLNOE_oD_0/s72-c/planeando417.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-4233440676238001246</id><published>2009-06-18T15:29:00.001+01:00</published><updated>2009-06-18T15:30:46.181+01:00</updated><title type='text'>Espigolant</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SjpPh6ysCEI/AAAAAAAAARs/pv9Mq_DnFI4/s1600-h/planeando416.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348674951592020034" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 153px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SjpPh6ysCEI/AAAAAAAAARs/pv9Mq_DnFI4/s320/planeando416.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;En el ochenta y siete nació mi primer hijo. Los días que ya he gastado desde entonces son una losa que va hundiendo la luz de aquel día en el oscuro pozo de la memoria. Me pregunto si la ilusión misma murió y lo que continúa viviendo es el recuerdo de ella misma. ¿Continúo viviendo el recuerdo de la ilusión? Tanta ilusión concentrada en ese instante mágico se va diluyendo en un río que no cesa. Un instante crucial en el que se encontraron, la raíz que más nos une a la tierra con el aire que nos libera de su gravedad, la condena newtoniana que nos amarra al polvo, el recuerdo impertinente de nuestro destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida fluye por el cauce del tiempo, con un ritmo que sólo controla él. A veces tumultuoso, a veces cansino. Viajamos sin conocer las razones del caprichoso río; de golpe nos encontramos descendiendo velozmente por los rápidos de una corriente descontrolada y, sin apenas darnos cuenta, toda esa vorágine parece que se calme y nos encontramos fluyendo por meandros de lento placer. Súbitamente, parece que el río no tenga ninguna prisa por llegar al delta. Parece que se rebela y que no quiere ceder todo el aluvión a un mar que le espera con una paciencia eterna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces me veo mirando mi vida desde una platea vacía. Mi vida proyectada en una pantalla efímera que me atrapa en la noria constante de las manecillas de mi reloj. De mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras veces me escucho la sangre calentando mis venas. Borbotones de gritos, miradas calladas que gritan en silencio, besos que me aferran a labios vecinos. Mi vida abrazando mi piel. Mi vida vivida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida es un juego que nos transporta constantemente de la platea a la pantalla, un juego en el que está prohibido escapar de la pantalla para volver a la butaca que hemos dejado vacía. Los recuerdos son un rastro que se mira, pero que no se toca. Sin embargo, existe un flujo mágico, un túnel escondido, una cola luminosa de lucecitas de colores que nos lleva a poder revivir lo vivido. Un vaivén que dibuja una vida más esférica, menos plana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me esfuerzo por reconocer algunas imágenes que aparecen en la pantalla cuando viajo hasta el ochenta y siete, el año en el que empecé a ser padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el ochenta y siete ya era farmacéutico. No tengo claro –las sombras que oscurecen los recuerdos me lo impiden– cuales fueron las razones por las que ya era farmacéutico en el ochenta y siete. Recuerdo mis años en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona, pero no recuerdo ni el primer día de clase, ni tampoco recuerdo mi último día, ese teórico día en el que aprobé la última asignatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron unos años tranquilos, examen a examen, juerga a juerga; en esos días el río fluyó sin pausa, sin demasiada prisa. No tengo ni ganas ni tiempo para averiguar si podía haber fluido por otros cauces y mis recuerdos ahora serían otros. Una vida ya te interroga tantas veces para estar preguntándote sobre las vidas que no han sido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es curioso, hace unos días, en uno de esos viajes río arriba, encontré un trocito de profesión escrita en la Circular del Col·legi de Farmacèutics de Barcelona. Era en mayo del ochenta y siete. Espigolant se titula la sección que nació en esos días. No recuerdo nada especial, me acogió con los brazos abiertos, pero sin muchos aspavientos. Era una sección nueva con la voluntad de recoger novedades publicadas en revistas científicas que trataban de nuevos medicamentos, de tratamientos y de los resultados de los mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante veintiún años, Espigolant no ha dejado de acompañarme todos estos días. En la farmacia, en las guardias –cuando las hacía–, en el despacho de casa, algún domingo por la tarde después del partido. Una sección que, sin estridencias, ha sido una voz tenue que ha ido recordándome, sin gritar, que yo era farmacéutico y que el medicamento necesita un profesional que se preocupe de descubrirlo, de prepararlo, de vigilarlo, de ayudar a utilizarlo bien y también a evitarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espigolant ha ido posándose sin prisa en mi historia profesional. Una historia como muchas, una historia anónima para casi todo el mundo. Una historia que pocos van a leer. Una historia con una geografía concreta, el barrio de la Sagrada Familia, junto al monumento más representativo del papanatismo más recalcitrante. Una historia de farmacéutico de barrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En muchas ocasiones la historia del farmacéutico de barrio puede parecer un paisaje de horizontes demasiado cercanos, limitada. Cuando este sentimiento me ha atenazado, poder tener a mano y leer Espigolant me ha servido de bálsamo. Ha sido como un golpecito cariñoso en el hombro, ese ánimo que te ayuda a dar el próximo paso, justo el paso necesario para continuar el viaje. Ahora que tengo la oportunidad de poder decirlo en un medio que permitirá que algunos compañeros puedan leer mis palabras, lo digo, gracias. También estoy satisfecho de poder decir a colegas que no han tenido la oportunidad de leer esta sección, que durante estos años la persona que ha estado detrás de Espigolant es Núria Casamitjana, una compañera que es la autora de este trocito de profesión. Una de esas pequeñas cosas que van dibujando poco a poco el presente, el día a día, la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los años he ido aprendiendo que estar en la farmacia, cerca de las personas que van entrando repetidamente, esas personas que tan pesadas parecen los días en que las nubes grises encapotan el ánimo, es una parte esencial de la profesión que escogí o que me encontré. (Aún no estoy preparado para escribir sobre la verdad, si es que existe, de mi decisión, si es que lo fue, de ser farmacéutico. Seguramente no escribiré nunca sobre ello).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-4233440676238001246?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/4233440676238001246/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=4233440676238001246' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/4233440676238001246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/4233440676238001246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2009/06/espigolant.html' title='Espigolant'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SjpPh6ysCEI/AAAAAAAAARs/pv9Mq_DnFI4/s72-c/planeando416.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-7555386376187071224</id><published>2009-06-03T12:22:00.002+01:00</published><updated>2009-06-03T12:23:25.733+01:00</updated><title type='text'>La brújula</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SiZdIrTdcfI/AAAAAAAAARc/fhVU_6l4Kq8/s1600-h/planeando415.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5343060411566354930" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 126px; CURSOR: hand; HEIGHT: 160px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SiZdIrTdcfI/AAAAAAAAARc/fhVU_6l4Kq8/s320/planeando415.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;«Todos los caminos llevan a Roma». Me lo creí durante algunos años, pero no era cierto.&lt;br /&gt;(No resisto la tentación de apuntar que este año, al menos el camino que siguió el Barça, efectivamente llevaba a Roma).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salía de casa de mis abuelos con la ilusión de los exploradores. Me perdía por los caminos que viajaban a través de los campos de trigo. Cuando era un niño era más osado que ahora. Navegaba por mares dorados que se movían mecidos por la brisa y que inundaban el aire de un perfume que aún me viene a la memoria cuando el verano asoma por la esquina del deseo. La expectativa del verano me continúa asaltando cada año, justo cuando acaba marzo. Cuando empiezo a vislumbrar la luz de la primavera, cuando descarto la camiseta imperio bajo la camisa, cuando las mangas cortas me dejan ya más libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante esos años inocentes, recorría los caminos que partían de los campos que rodeaban la casa en la que pasaba los veranos, con la esperanza de encontrar la ciudad imperial al final del viaje. El destino esperado era la capital de un imperio imaginario. Un espejismo fabricado en las sesiones de tarde dobles, en el cine de la plaza. En las películas de romanos descubrí las brillantes armaduras de las legiones y los cascos con plumeros rojos de los centuriones cabalgando en caballos blancos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi inocencia me impedía pensar que no era cierto que aquellos caminos me llevarían a esa ciudad en la que los leones se comían a los mártires cristianos en la arena del circo. Un estadio en el que el pueblo romano gritaba y jaleaba –como los culés en Stamford Bridge– a un maléfico Nerón. Un personaje odioso, que en las películas siempre salía regordete y con una lira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis excursiones por los caminos entre los campos de algarrobos nunca me llevaron a la ciudad eterna, pero siempre pensaba que el motivo por el que no había llegado al obligado destino era que no había andado suficiente, siempre creía que Roma estaba más allá de la última montaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando volvía de mis excursiones entraba en la cocina, con una cierta desilusión que me iba moldeando. Julia me había preparado un bocadillo para merendar. Mientras yo no llegaba, ella me esperaba y lo guardaba en un armario. Me regañaba porque siempre llegaba tarde, pero siempre tenía mi bocadillo esperando. Sabía que me tocaba escuchar su regañina, lo sabía y también lo esperaba, era como si esperase un abrazo, era la manera de saber que ella cuidaba de mí. Recuerdo la tarde que me preguntó por qué siempre llegaba tarde y yo le contesté que intentaba llegar a mi destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– ¿A dónde quieres llegar? –me dijo.&lt;br /&gt;– A Roma, a dónde si no.&lt;br /&gt;Julia se puso a reír.&lt;br /&gt;– ¡No digas sandeces! A Roma no se llega por esos caminos. Por donde tu vas, llegarás al parque de Marianao y, si espabilas un poco, a la ermita de San Ramón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quería creer a Julia, pero en un rincón de mi pensamiento sabía que tenía razón. Julia nunca me contaba cuentos. Cuando ella me contaba su historia, para mí era como un cuento de aquellos que te gusta que te repitan. Disfrutaba escuchando sus palabras que, de una manera reiterada, me explicaban cómo, de niña, dejó Quintanarrubias para ir a Madrid a trabajar en un sanatorio, con las monjas, en los años de la guerra y cómo después aprendió a cocinar en la cocina afrancesada de una familia de la Bonanova, en Barcelona. Julia aprendió muy pronto que los caminos pueden llevarte a destinos distintos a Roma. Estaciones en las que, no siempre, querrías apearte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A menudo me pregunto si no es más aconsejable la ilusión que la reflexión. Mis tardes de cine y mis excursiones hacia destinos imposibles son recuerdos que insisten en esa duda; hay algo, en los días de verano de mi niñez, que alimenta mi duda. Un niño que no quiere marcharse se esconde en mis contradicciones, le oigo gritar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los años he aprendido que es importante saber acallar esos gritos cuando de lo que se trata es de elegir a los que deben escoger el camino por el que debe avanzar la profesión. No es indiferente el camino que se escoge porque no todos llevan al mismo destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son días de renovaciones en la cúpula directiva del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos de España. Las decisiones que allí se tomen, las direcciones sobre las que se fijen las estrategias, incluso la imagen que la nueva directiva ofrezca de la farmacia española, afectarán e influirán en el futuro del colectivo. Por eso es importante acallar esos gritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inexistencia de una confrontación electoral ha impedido que los candidatos presenten su hoja de ruta; sin embargo, es de agradecer la determinación de los que dan un paso al frente, aunque este mérito no conlleve que no debamos exigirles que nos anuncien los caminos que quieren tomar y estar atentos a los primeros pasos que dan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La organización corporativa farmacéutica necesita una adecuación urgente de sus estatutos y una adaptación inmediata de sus estructuras a la nueva organización política del Estado y a la organización del sistema sanitario español. No es de recibo que el Consejo General asuma con la tibieza con la que lo ha hecho hasta ahora la estructura descentralizada de la sanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es suficiente introducir discursos que destilan una cierta comprensión de los cambios, es preciso que el Consejo demuestre que es una verdadera locomotora de los cambios y los primeros pasos deben cristalizar en unos nuevos estatutos y en una estructura presupuestaria que contemple la nueva realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que la inmediatez de la multitud de temas que están encima de la mesa de la farmacia obligan al regate corto y que la habilidad es necesaria, pero no podemos perder de vista que de lo que se trata es de ganar la liga y para hacerlo se necesita escoger un buen esquema de juego.¡Con lo bien que me lo pasaba imaginando las legiones de armaduras resplandecientes desfilando por los campos de trigo y de algarrobos en esos veranos cerca del parque de Marianao! Me voy al videoclub a por una de romanos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4794447991848531907-7555386376187071224?l=planeando-elfarmaceutico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/feeds/7555386376187071224/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4794447991848531907&amp;postID=7555386376187071224' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/7555386376187071224'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4794447991848531907/posts/default/7555386376187071224'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planeando-elfarmaceutico.blogspot.com/2009/06/la-brujula.html' title='La brújula'/><author><name>Planeando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16360057647545381139</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/SiZdIrTdcfI/AAAAAAAAARc/fhVU_6l4Kq8/s72-c/planeando415.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4794447991848531907.post-6088981530675697480</id><published>2009-05-21T11:15:00.002+01:00</published><updated>2009-05-21T11:16:42.723+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/ShUp6RUFSqI/AAAAAAAAARM/GkoyFoTNyhQ/s1600-h/PLANEANDO414.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5338219014374378146" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 153px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cKWiJR3bc3g/ShUp6RUFSqI/AAAAAAAAARM/GkoyFoTNyhQ/s320/PLANEANDO414.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Todos tenemos algún paraíso imaginado. Algunos tenemos la suerte de hacerlos realidad, aunque sea a medias. La posibilidad de hacer el turista nos acerca a ellos. Cuando hacemos el turista, somos como un niño aplastando la nariz en el cristal de un escaparate. Atenazados por tener el objeto de nuestro deseo tan cerca. Paralizados, con la cara pegada a la frontera transparente en un gesto que la distorsiona grotescamente. Una imagen que me recuerda mis paseos por el salón de espejos cóncavos y convexos, una de esas atracciones mágicas que tenían los parques antiguos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún no he tenido oportunidad de acercarme a Racalmuto, un pueblo de Sicilia. La isla es uno de los paraísos que me gustaría conocer. Un trozo de tierra en el Mediterráneo. Una piedra seca jugando entre las olas del líquido amniótico en el que se han gestado mi mundo, mi lengua, mis cicatrices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando leo a Leonardo Sciascia me imagino la plaza de Rocalmuto, el pueblo donde nació, cerca de Agrigento, en la costa más meridional de la isla. Una plaza en la que, me imagino, se cruzan los gritos de los niños jugando en la calle con el médico y el abogado que van a trabajar a la oficina, cuando se dirigen a la farmacia de la esquina para comprar analgésicos y para hablar con el farmacéutico. A menudo la conversación continúa en el café, todos alrededor de la mesa en la que está leyendo el periódico el cartero que se toma el respiro matinal después del reparto de la correspondencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amigo Miquel y su esposa Nené, que leen mis artículos, pero que no son farmacéuticos, me regalaron hace unas semanas A cadascú el que és seu (A cada uno lo que es suyo) una ligera novela de este escritor consagrado. ¡Cómo escribe! Mi imaginaria plaza se esconde en la atmósfera que envuelve las páginas de esa novela. Cuando me la regalaron, ya me avisaban en la dedicatoria que el autor también hablaba de farmacéuticos, como yo en mis artículos. Era cierto, la palabra sesenta y cuatro de la traducción catalana es «farmacèutic».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La presencia del farmacéutico en la historia es breve, después de diez páginas, el veintitrés de agosto de 1964 el farmacéutico Manno es asesinado. Pocos días después de haber recibido un anónimo misterioso. Manno no es asesinado sólo, cae abatido por un disparo; el mismo tratamiento que recibe el médico Roscio, con el que compartía su pasión por la cacería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una ironía marcada por una cierta amargura, Sciascia va desenredando una madeja de relaciones sociales y políticas que están escondidas en las entrañas de lo que en principio parece un ajuste de cuentas provocado por un farmacéutico que ha cometido algún desliz con alguna joven clienta. Un crimen con el sello típico del país cuna de la mafia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un crimen que, por los primeros indicios, tiene como objetivo al farmacéutico y que alcanza por accidente al médico y a uno de los perros de los diez que les acompañan. Parece que ambos caen abatidos por estar junto al boticario Manno en su primera salida de la temporada de caza. Sin embargo, el desenlace de la trama otorga A cada uno lo que es suyo. La muerte del farmacéutico no es más que una tapadera del verdadero objetivo del arreglo, el médico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quería Sciascia decirme que en el casting de la película de la vida todo el mundo tiene su papel y que cuando se trata de la salud, el papel de protagonista siempre se lo lleva el médico? Esta pregunta va asomando con sigilo en mi pensamiento una vez ya he acabado de leer la novela. Cuando dejas un libro es como cuando acabas una copa de buen vino, todos los matices que ambos esconden van asomando y te acarician los sentidos o la mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cosquilleo de la interrogación me incita a invitar a la lectura de la novela a varios amigos a los que cuando me devuelven el libro, una vez que me he interesado por si han disfrutado leyéndola, les pregunto también si les ha parecido que el autor envía algún mensaje sobre la relación entre médico y farmacéutico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que la mayoría me contempla y escucha con perplejidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– ¿Crees sinceramente que lo importante de la novela es la relación entre profesionales, no crees que se trata de una reflexión sobre los mecanismos d
